Split: cortita y al pie

Croacia es uno de los destinos turísticos veraniegos por excelencia. La belleza y el confort de (algunas) de sus playas mediterráneas, los asequibles precios de la zona y la belleza cultural del país, han provocado que multitud de turistas de distintas nacionalidades quieran catar los encantos de la costa croata. Split, situada en el sur del país y bañada por el Mar Adriático, es la segunda ciudad croata más popular, tan sólo por detrás de su capital, Zagreb.

Custodiada por los muros de piedra del antiguo Palacio de Diocleciano, la ciudad antigua es uno de los grandes puntos de interés de la zona por su valor arquitectónico y cultural. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1979, es uno de los grandes puntos de concentración de foráneos, tanto que llega a ser molesto. La multitud de turistas provoca tal contaminación visual que llega a restarle belleza a esta joya arquitectónica. Las excesivas comodidades que se le proporcionan a los turistas que llegan a Split son las responsables de que la magia histórica de la ciudad se disipe entre sus aglomeradas y estrechas calles, devaluando su valor histórico.

Plaza central, una de las más concurridas de la ciudad | ©Álex Estévez

La ciudad antigua es uno de los puntos de mayor actividad | ©Álex Estévez

Otra de las zonas más populares de la ciudad  es el paseo marítimo. Café, cerveza, comida, tiendas de ropa, souvenirs… un pequeño centro comercial al aire libre donde las kunas, moneda croata, no tienen descanso. Además, si las playas de Split no son suficientes, desde el puerto llegan y se van numerosos ferrys a lo largo del día para ir a visitar las mejores islas del país, como Brač, Korčula, Hvar o Vis.

El paseo marítimo, un fijo para los turistsas | ©Álex Estévez

El paseo marítimo, un fijo para los turistsas | ©Álex Estévez

Alejado del bullicio turístico se encuentra el Poljud Stadium, perteneciente al Hajduk Split, el segundo club croata más importante históricamente, tan solo por detrás del GNK Dinamo de Zagreb. Los móviles, cámaras de fotos, palos selfies, bañadores y chanclas desaparecen del campo visual. Se escucha de nuevo la lengua croata y, a pesar de no desplazarnos más de tres kilómetros, el ambiente da un vuelco por completo, tanto que parece otra ciudad. Faltan 45 minutos para que el Hajduk Split reciba al Slavan Belupo y ya se percibe que el partido no gozará de gran ambiente. Los aledaños del estadio no presentan un aspecto de gran tarde de fútbol. Ni una tienda en los alrededores que coloree el aspecto grisáceo del estadio, que se funde con el cielo y parece añorar años mejores. Ningún cántico acompaña la espera.

Los ficionados del Hjaduk Split se dirigen al estadio | ©Álex Estévez

Los aficionados del Hajduk Split se dirigen al estadio | ©Álex Estévez

Se escucha el pitido inicial y el balón comienza a rodar. Tal y como se preveía, el Poljud Stadium presenta un aspecto gélido que sólo es disuelto por la Torcida Split, el grupo ultra más antiguo de Europa, que desde el primer minuto hasta el último no deja de animar a su equipo en ningún momento. Nadie más participa en los cánticos de los ultras. El resto de aficionados, dispersos por toda la grada, sólo se escuchan al protestar acciones puntuales del encuentro y al celebrar los goles de los suyos. Se puede sentir el vacío incluso en aquellas zonas del graderío que están ocupadas. Hay un muro al lado del marcador que plasma su palmarés. Once años sin ganar un título, y una afición, exceptuando a los ultras, distante no sólo físicamente debido a las pistas de atletismo, sino también emocionalmente.

| ©Álex Estévez

Los ultras Torcida Split llenaron el Poljud Stadium con sus voces |©Álex Estévez

En los primeros minutos de juego no existía un claro dominador del juego, pero poco a poco, el equipo local se hizo con el control de balón y comenzó a llegar a la portería contraria, aunque sin ningún tipo de peligro. Una primera parte algo monótona sin apenas ocasiones, donde el Hajduk tenía la pelota pero no conseguía hacer daño al equipo rival. Sin embargo, en el minuto treinta y siete, un balón largo a la espalda de los centrales del conjunto visitante lo aprovechó el delantero ghanés Said para batir a Blacevic con un potente disparo cruzado.

En la segunda mitad, el Slavan Belupo comenzó mejor y dispuso de alguna oportunidad para equilibrar el marcador, sin éxito. Posiblemente en los mejores minutos del Slavan llegó el segundo gol de los locales, otra vez por medio de Said, que dejaba el partido encarrilado para los suyos. Los visitantes bajaron los brazos, pero el Hajduk no se dio por satisfecho y continúo atacando la portería rival. El tercer gol sería obra de Erceg, tras una buena transición ofensiva. El húngaro Futacs cerraría el encuentro con otro tanto en el minuto ochenta y ocho, colocando así el 4-0 en el marcador final.

Finaliza el partido y el Poljud Stadium se vacía rápidamente, no sin antes despedir a su equipo con un tímido aplauso. A pesar de la holgada victoria,  los croatas no irradian la felicidad que se presupone que desprende un 4-0. Los tres puntos no son más que un tramo de una carrera a la que esperan llegar a la meta otra vez primeros después de once años.