Águila real

Come on baby, don’t say maybe,
I gotta know if your sweet love is gonna save me.

“A las personas nunca se les acaban los sueños. Lo único que se les acaba es el tiempo”. Sí, claro. Esta frase la dijo Glenn Frey, miembro fundador de la titánica banda norteamericana Eagles recientemente fallecido como consecuencia de las complicaciones de una operación intestinal. Uno de los hombres que ha marcado en mayor medida la tendencia musical de los Estados Unidos (y, por simple extrapolación, de todo el universo occidental) en la segunda mitad del siglo XX. Su adiós ha supuesto, de manera inmediata, el cierre de telón definitivo de una de las bandas más emblemáticas de la historia del rock. No habrá más Eagles.

Se cuenta por ahí que Frey y Don Henley se conocieron de casualidad y que su unión, en principio, nada tenía que ver con crear una banda para la historia. Pero lo cierto es que cuando dos seres humanos del talento de los dos cerebros fundadores de los Eagles se juntan, lo más seguro es que alguna maravilla termine ocurriendo. Se equiparon y lo hicieron bien, sumando a su causa, de forma progresiva, a músicos de calibre como Joe Walsh, Don Felder y Timothy B. Schmit. Y entre los dos acabaron por convertirse en el grupo de mayor éxito comercial en Estados Unidos en los años 70. La fórmula: country americano, Beach Boys y rhytm & blues en la batidora. Et voilà.

Frey fue el rock tras la suave voz de Henley | ©FactMag.

Frey fue el rock tras la suave voz de Henley | ©FactMag.

Frey y Henley nunca fueron de complicarse y, aunque su relación pasó por los altibajos habituales del choque de genios musicales, el cóctel que formaron supuso un éxito inmediato e incontrolablemente creciente. Su primer álbum, el homónimo Eagles, ya cantaba sobre mujeres, viajes por carretera, paz y más mujeres. Ya lo decía Henley en Witchy Woman: “And there’s some rumors going round, someone’s underground. She can rock you in the nighttime ‘til your skin turns red”. Si Henley era el tipo sensible del grupo, Frey era el rock. Era la voz que te abofeteaba mientras su compañero trataba de susurrarte. La voz de Take it easyPeaceful easy feeling, la voz que te pedía que mantuvieses la calma porque (¡joder!), no había motivo para no hacerlo.

Cada nuevo trabajo de los Eagles fue un mayor bombazo. Los 70 fueron suyos. Con Desperado conquistaron corazones por toda América, sabiendo que no dejaban de ser A certain kind of fool y sin dejar nunca atrás su imprescindible Tequila Sunrise (“It’s another tequila sunrise, starin’ slowly cross the sky”, que le diríamos a Glenn). Con On the border nos regalaron The best of my love y llegada One of these nights, lo único que nos quedó fue aferrarnos a sus Lyin’ Eyes (quizá la mayor maravilla parida por Frey).

Fue, sin embargo, en el 76 cuando el dúo formado por Henley y Frey publicó el que ha sido su mayor éxito, su New Kid in TownHotel California. Ocho cortes y un reprise que te gritaban: ¡¡LIFE IN THE FAST LINE!! y te aturdían a puro ritmo Eagle. Era y sigue siendo fantástico revisionar un disco tan completo y lleno de recodos. Hotel California es el hogar de los Eagles, su mayor éxito y su triunfo artístico supremo. Todo ello después de sumar ya más de cinco años instalados en el más absoluto estrellato.

Los Eagles volaron más alto que nadie en los 70 | ©LaVoz.ar.

Los Eagles volaron más alto que nadie en los 70 | ©LaVoz.ar.

Los problemas con Don Felder acabaron con el guitarrista fuera del grupo y la jerarquía de Frey dentro del mismo comenzó a generar tensiones al término de la década de los 70. Aún tuvieron tiempo, antes de disolverse por primera vez, para sacar a la luz The Long Run, quizá el único trabajo en el que no pudieron mantener la línea ascendente. Como diría Timothy B. Schmit en su más grande aportación EagleI can’t tell you why. Llegados los 80 con su música disco, sus trajes de fiesta coloridos y la definitiva ruptura entre Henley y Frey, el grupo acabó por romperse. Ambos triunfaron en solitario, como los dos prestigiosos artistas en los que se habían convertido.

Los Eagles volvieron a reunirse en 1990, como pájaros incapaces de volar alto sin su bandada. Tocaron juntos hasta el año pasado. Hasta la operación de Glenn Frey. Entre medias, publicaron Long Road out of Eden, en el que ya se preguntaban How Long. El cronómetro ha sonado y, el pasado 18 de enero, Frey y los Eagles se desvanecían. Sin perder jamás de vista sus sueños, pero incapaces de controlar el tiempo. Y sólo queda recordarlos tocando a todo trapo al ritmo de cinco águilas enrabietados, cantando aquello de such a lovely place, such a lovely face

Desperado, oh, you ain’t gettin’ no younger,
your pain and your hunger, they’re drivin’ you home. 
And freedom, oh freedom well, that’s just some people talkin’,
your prison is walking through this world all alone.