XXV aniversario de la Nécora, la operación que despertó a los gallegos

En la mesa redonda ‘XXV anos da Operación Nécora’ participaron personajes que vivieron la época en la que Galicia era el paraíso de los narcotraficantes. La iniciativa cuenta con el apoyo de las tres universidades gallegas. En la Universidade de Santiago de Compostela se debatió sobre el papel de los medios de comunicación de la época, en la Universidade de A Coruña se hablará de las acciones administrativas y judiciales y en la Universidade de Vigo se recogerán testimonios y vivencias de algunos protagonistas y víctimas.

Un cuarto de siglo atrás, el 12 de junio de 1990, un despliegue policial dirigido por el juez Baltasar Garzón se efectuaba en la comarca de Arousa. El objetivo era detener por sorpresa a los narcotraficantes que se habían apropiado de la ría y “trincarlos en pijama”. Aquel día cayeron algunos de los más conocidos, como Laureano Oubiña, los “Charlines” o Marcial Dorado. “Sito Miñanco” se escapó y fue juzgado más tarde. En el macrojuicio se sentaron en el banquillo 48 capos, de los que 15 quedaron en libertad. Pero la ‘Operación Nécora’ consiguió que los “señores de la droga” dejasen de sentirse intocables.

Carmen Durán, vicepresidenta de la Fundación Internacional Baltasar Garzón, fue una de las encargadas de promover el acto. Señaló “el papel de compromiso protagonizado por los medios”, pues rompieron la “atmósfera de silencio que había en la comarca de Arousa”. El primer interlocutor fue el periodista de La Voz de Galicia, Xulio Álvarez Fariñas. Apuntó que la prensa tuvo “un papel discreto, máis de espectáculo que de investigación” y denunció que en aquella época, antes de estallar la operación policial, los medios “non foron máis alá”. La sociedad arousana sabía lo que estaba pasando, pero nadie se atrevía a denunciar la situación. Por último, lamentó la forma en la que los temas caen en el olvido y dejan de formar parte de la agenda mediática: “en 1990 foi noticia, pero agora xa non o é”.

Pero la ‘Operación Nécora’ consiguió que los “señores de la droga” dejasen de sentirse intocables

Luis Álvarez Pousa, Xulio Álvarez Fariñas, Xulia Alonso, Víctor Freixanes e Antón Losada durante la conferencia sobre la Operación Nécora | ©Usc.es

Luis Álvarez Pousa, Xulio Álvarez Fariñas, Xulia Alonso, Víctor Freixanes y Antón Losada durante la conferencia sobre la Operación Nécora | ©Usc.es

A continuación tomó la palabra el profesor de periodismo Luis Álvarez Pousa, para comentar cuál era el papel del profesional en aquel momento y que se debería haber hecho. Habló de la cara y la cruz de la ‘Operación Nécora’. Lo positivo fue frenar la sensación que tenían los capos de invulnerabilidad frente a la ley, puesto que gozaban del apoyo de “políticos, guardias civís e Igrexa”. Frente a esto, manifestó que el “papel de los medios deixou moito que desexar durante moito tempo”.

Antón Losada criticó la actitud de “tranquilidade” por parte de toda la sociedad, incluido el hecho de que “Garzón pensou que as fotos de Feijóo con Marcial Dorado non eran relevantes cando as descubriu a principios dos 2000”. Pero, en aquel momento, el actual presidente de la Xunta ocupaba el puesto número dos en la Consellería de Sanidade. Además, añadió que los narcotraficantes “non eran frikis que estaban por alí, eran xente poderosa que tiña lazos con políticos e xuíces”. “Este tema non se pode esquecer. Segue sendo un problema para Galicia, unha rede profesionalizada que aínda existe”.

Xulia Alonso, víctima de la heroína en la época en la que los narcotraficantes aumentaban el volumen de sus fortunas, escribió el libro Futuro imperfecto, en el que cuenta su experiencia con las drogas durante su etapa universitaria en Santiago. Llegó a la capital gallega en el 79 (cuatro años después de la muerte de Franco), por lo que para ellos salir del seno familiar e ir a estudiar fuera era sinónimo de libertad. En aquella época, “na Quintana movíanse drogas, pero nós non sabíamos que significaba todo aquilo. Había moita ignorancia sobre o tema”. Relató las múltiples fiestas universitarias en las que no sólo se colaba el alcohol, sino unas sustancias que para ellos estaban vinculadas al mundo de los artistas y músicos. Destacó la “permisividad” de los partidos políticos, por lo que se movía la droga de una forma muy “descarada” y se conocían perfectamentes los lugares donde se vendían.

“Despois chegou a SIDA coma un tsunami e fixo estragos en todos nós e nos que non puideron saír das drogas. Despois dos 90 iso cubriuse cun manto de silencio, pero o problema da SIDA segue existindo”. Para Xulia hubo una corriente de solidaridad, al ver que caían enfermos personajes famosos reconocidos a nivel internacional, y otra de miedo porque ya no era sólo cosa de “actores americanos” sino que estaba “aquí”. Un miedo que según ella sigue existiendo y que es el culpable del estigma que sufre la gente que recibe el diagnóstico. Xulia mantuvo en secreto su enfermedad, excepto en su círculo más cercano, durante años hasta que sus ganas de reivindicar todo lo que le pasó a aquella generación hicieron que no le importase hablar de ello en el libro. Finalizó su intervención pidiendo a los futuros periodistas que se “mergullen naquela sociedade e busquen testemuñas. Ten que seguir viva a memoria das vítimas, que foron responsables da súa conduta, pero que non foron os culpables”.

Por aquella época de los años ochenta, quienes tomaron las riendas fueron las madres coraje gallegas

Las madres gallegas protagonizaron la lucha contra los narcos | ©Diario de Arousa

Las madres gallegas protagonizaron la lucha contra los narcos | ©Diario de Arousa

Por aquella época de los años ochenta, quienes tomaron las riendas fueron las madres coraje gallegas. Su testimonio aparece en numerosos documentales sobre la Operación Nécora y sobre los efectos de la droga en la que ya es una generación perdida en Vilanova de Arousa. Ellas, que veían cómo la vida de sus hijos se apagaba sumergida en una espiral de monos y recaídas, no dudaron en denunciar a los narcos. Es el ejemplo de Carmen Avendaño, presidenta de la asociación Érguete, y cuya historia inspiró la película Heroína. En ella, una familia vive la agonía de su hijo Fito por conseguir dinero para poder consumir, llegando a robar en casa. Su madre, interpretada por Adriana Ozores, encarna una lucha sin descanso por denunciar a los responsables de aquella situación y por hacer ver a la sociedad que los jóvenes eran víctimas de su propia miseria, llamada rebeldía o desconocimiento.

Es esa generación nacida en los sesenta la que empezó a jugar con las drogas mientras otros, como el clan de los Charlines, ganaba dinero a su costa. El documental Marea blanca nos lleva a la historia de Manuel Fernández Padín. Él es un exnarcotraficante arrepentido que no dudó en colaborar con la justicia en los juicios de la Operación Nécora. Por esto, catapultó su vida a un día a día acompañado de escoltas por una posible represalia de los Charlines. La emisión también narra la historia de Luisa, una madre vilanovesa que se levantaba por las noches para buscar a su hijo, el cual acabó suicidándose tras contraer el virus del sida. Penurias como la del equipo de fútbol Dejadnos vivir, en el que sus jugadores fueron cayendo poco a poco y de los que, en la actualidad, sólo viven tres.

Vilanova, entre otros lugares, era toda una red en esas décadas. Una red en la que unos se lucraban siendo conscientes de lo que hacían, otros sólo querían ganar un dinero extra ayudando a descargar los fardos de droga por la noche. Y los otros, las víctimas, fueron los que pagaron el precio más alto.

Los familiares volvieron a salir a la calle este año con motivo del 25 aniversario | ©Noé Parga

Los familiares volvieron a salir a la calle este año con motivo del 25 aniversario | ©Noé Parga

Realizado por Lucía P. Álvarez y Andrea Oca.