Veru Rodríguez: “La sordera es conocida como la discapacidad invisible”

 No poder oír no significa no querer escuchar, si lo entendemos como sinónimo de aprender. De vivir y de relacionarse con el mundo en el que pasamos esta vida. Las personas sordas (que no sordomudas) tienen su propio canal de comunicación con la lengua (que no lenguaje) de signos. Y en un mundo absolutamente encorsetado en el audiovisual y los recursos sonoros las personas sordas se quedan fuera de la cultura, de la información y de la comunicación. Bien lo sabe Veru Rodríguez, fundador de la asociación IdenDeaf y director de “Mírame cuando te hablo”, una webserie que ha arrasado por responder, por fin, a una demanda tan humana y sencilla como la del entretenimiento. Con trece capítulos que conforman la primera temporada, “Mírame cuando te hablo” se ha convertido en todo un referente que ya está cocinando su segundo asalto.

Los cuatro protagonistas de la serie comparten un piso... con todo lo que eso conlleva |  © IdenDeaf

Los cuatro protagonistas de la serie comparten un piso… con todo lo que eso conlleva | © IdenDeaf

 ¿Cómo surge la idea de crear una webserie en lengua de signos?

En mi caso, todo viene por el hecho de que mis padres son sordos, lo que hizo que mi lengua materna fuera la de signos. Si a ello le sumamos que después estudié audiovisuales… Desde pequeño he sido consciente de la falta de contenido. El rollo de poder ver una peli en familia era imposible. Podemos decir entonces que la idea venía desde hace tiempo, pretendía crear contenidos en una lengua que, a todo esto, es oficial desde 2007, es decir, está reconocida a nivel estatal, pero por la cual no se está haciendo mucho en el tema audiovisual: ni en cine, ni televisión, ni entretenimiento. Y eso que ahora, poco a poco, van saliendo cosas.

De hecho, esa cooficialidad choca con el hecho de que nadie sabe lengua de signos…

Claro, y eso que estamos hablando de un millón de perdonas sordas en España. Sí que es verdad que, en el plano educativo, ahora hay colegios de integración donde conviven niños sordos con oyentes y se está empezando a enseñar la lengua de signos. Todavía es muy insuficiente pero creo que el camino va bien por ahí. En el fondo, creo que siempre estamos buscando mogollón de formas de romper las barreras con las que se enfrenta la comunidad sorda mientras que lo más efectivo sería que las personas en general aprendieran lengua de signos, así los sordos no tendrían barreras. Aunque como la educación no es mi campo, no me quiero meter mucho.

Háblame de la asociación que promueve la webserie, IdenDeaf

La asociación IdenDeaf la cree yo junto con otras dos personas en 2012 y nació con el objetivo de producir contenidos en lengua de signos al mismo tiempo que formamos a personas sordas en el mundo audiovisual. El objetivo es formarlos para que después sean ellos mismos los que puedan crear sus propios contenidos.

IdenDeaf se formó aquí pero con ámbito estatal. Aunque es muy nueva, hemos conseguido muchas cosas en muy poco tiempo: impartimos cursos, talleres… Y, sin duda, uno de los productos estrella por así decirlo es la webserie, en la cual empezamos a trabajar ya desde 2012, preparando guiones y ensayos. Fue en ese mismo año cuando nos decidimos a hacer un episodio piloto de la serie. Lo grabamos en O Grove, en un pisito. Nos sirvió para ver todas las dificultades a las que nos enfrentábamos.

¿Cuáles fueron?

Lo primero es que fue prácticamente imposible encontrar personas sordas que tuvieran experiencia audiovisual. Aunque sí que es verdad que había mucha gente que tenía relación con el teatro. Hay muchísimo teatro para sordos pero con muy poca visibilidad. Hay festivales de teatro en lengua de signos, pero ¿tú has visto alguna obra alguna vez? O, por ejemplo, ¿has ido alguna vez a un festival de cortos en lengua de signos? Pues existen desde los años ochenta. El problema es que se celebran en Madrid, Barcelona, el País Vasco… Hay dos mundos, que conviven pero donde uno es invisible. No en vano, a la sordera se la conoce como la discapacidad invisible, tu puedes ver a una persona por la calle y no te das cuenta de que es sordo. Eso hace que no tenga visibilidad suficiente.

Fuera de eso, muchas más. Es que todo era nuevo. A nivel de aspectos técnicos, podemos hablar de la realización, eso fue una de las dudas grandes. El problema de la lengua de signos es que al ser una lengua visual se tiene que ver, entonces, por ejemplo, en una conversación entre dos personas, si quieres cambiar el plano para que se siga escuchando la otra voz, tiene que acabar la frase para cambiar, o jugar con perspectivas para que se vean las manos del otro personaje. Es limitado y tampoco hay referencias.

Jornada de rodaje de la segunda temporada |  © IdenDeaf

Jornada de rodaje de la segunda temporada | © IdenDeaf

Se podría decir entonces que sois pioneros en esto

Algo así. Estamos inventando un nuevo contenido. Sí que es verdad que en otros festivales empecé a ver cosas, como una webserie que se está realizando en Inglaterra. Pero a nivel de España no hay. Cortometrajes sí, pero webseries no. Tenemos ese mérito de ser los primeros.

¿Cuántos estáis integrados en el proyecto?

En la primera temporada participaron 40 personas sordas y después un equipo técnico de 10 personas oyentes. En esta segunda temporada estamos integrando a personas sordas en el equipo de guión y hay uno que está aprendiendo con la cámara, también queremos crear un equipo técnico con gente sorda.

Por otro lado, la webserie está doblada y subtitulada, lo que permite que la puedan ver tanto un oyente como un sordo

Es que ese era el objetivo con el que nació, por lo que finalmente decidimos doblarla. Aunque más que un doblaje yo lo llamaría interpretación, es decir, una voz interpreta a los actores porque realmente un doblaje… Incluso los dobladores dudaban. Eran dobladores profesionales, como los de la Televisión de Galicia. Fue nuevo para ellos porque están muy acostumbrados al apoyo del original. Uno de los que nos echó una mano fue Antonio Rubal, el director de la academia de doblaje de Galicia. Ni ellos entendían el idioma ni nada y había que encajar en doblaje en un idioma con unas estructuras distintas.

Como oyente, fue la serie la que me descubrió el hecho de que la lengua de sordos tuviera una estructura tan radicalmente diferente

Sí, la tiene. Ellos por ejemplo dejan el verbo al final, dicen que es parecido al alemán. Construyen las frases y se expresan de otra manera. Todo es diferente. Incluso los chistes, el humor, las expresiones… Entonces, en el doblaje había que adaptarlo todo para que a los oyentes no nos chocara tanto. Y eso que a veces sí que choca.

Tampoco la lengua de signos es universal… Ver la serie fue como una clase magistral sobre el tema

Es que lo que yo me planteo antes de hacer la serie es: vamos a enseñarle también a la gente sobre la lengua de signos. En cada capítulo intentamos instruir. En el primer capítulo, efectivamente, aparece una chica inglesa hablando en lengua de signos inglesa, y claro, ellos no la entienden. Cada país tiene su idioma.

¿Por qué webserie y no intentarlo en televisión?

Decidimos hacerlo webserie porque era más fácil. Cuando grabamos el capítulo piloto, se pusieron en contacto con nosotros algunas televisiones interesadas por el producto. Y ahí fue donde paramos y nos planteamos si era mejor hacerlo para televisión, pero han pasado años y las televisiones siguen sin respuesta… Nos fuimos a reunir con ellas pero no fue adelante, así que lo hicimos por nuestra cuenta. Si he de hacer balance creo que el arrancar con la primera temporada fue el resultado de que se juntaran las ganas con la ilusión. Y así tiramos e hicimos 13 capítulos en plan, venga, a por todas. Durante tres meses estuvimos grabando.

¿Cómo se recibió la primera temporada?

Cuando estrenamos el primer capítulo, la web se colapsó, estuvo inoperativa durante 15 minutos… Había 400 entradas por segundo, o algo así, una locura. Sobrepasamos las 4000 visitas en la primera hora. Y ahora el primer capítulo acumula 24000, más o menos. Ahí nos dimos cuenta de la enorme demanda de contenidos en lengua de signos que existe. Además, no sólo nos ven en España sino también en Latinoamérica.

Y parece que esa explosión de audiencia también se vio reflejada en la crítica, ¿cuántos premios habéis recibido ya?

El primero que nos dieron fue en un festival de cultura en lengua de signos de Andújar, Andalucía. Recibimos el primer premio y estuvimos compitiendo con diez artistas, pero en este caso era un poco variado, había proyectos de teatro, de cine… En Toronto, en el Festival Internacional de Cine, recibimos el premio a la mejor comedia, donde estuvimos compitiendo con la otra webseria de Ingalterra. Luego estuvimos seleccionados en Hong Kong, en Francia, en Inglaterra… Ahora estamos seleccionados en el Miami Web Fest, a ver qué pasa.

Parece que habéis tenido más éxito internacionalmente que en casa

Hemos tenido más visibilidad fuera que dentro. No nos lo esperábamos para nada. Yo pensaba que esto iba a tener repercusión a nivel local y después, poco a poco, ir creciendo. Pero no, el primer capítulo ya lo estaban viendo en Madrid, Canarias, Latinoamérica… Es que eso es lo que nos mueve a la segunda temporada a pesar de no tener financiación. Y eso que parece que en esta segunda las cosas van a estar algo mejor.

¿Así que no es tan fácil como se piensa financiar un proyecto social como “Mírame cuando te hablo”?

Complicadísimo. Mira, es un proyecto que a todo el mundo le gusta, que la mayoría de gente puede creer que es fácil de financiar porque es muy integrador, social y tal, pero no. Nosotros a día de hoy no hemos conseguido casi ayuda. Sí que es verdad que tuvimos algunas colaboraciones de empresas pequeñas que nos prestan material. Pero lo que es financiación, nada. Lo pusimos todo voluntariamente.

Sorprende que no haya ningún tipo de apoyo institucional…

A mí también me sorprendió. Me acuerdo de hablar en el Carballo Web Fest sobre este tema y algunos directores también se sorprendían. Es lo que hay. Nosotros hemos enviado a todos lados, por moverse no fue.

¿Puede ser que no creyeran en el proyecto?

Antes de empezar mucha gente no creía en el proyecto porque pensaban que no iba a funcionar, incluso gente entendida me decía que no estaba enfocado a un público generalista y que por lo tanto iba a fracasar. Se ha demostrado que lo contrario, que funciona. Está reflejado e los emails que nos mandan familias en las que algunos son sordos y otros oyentes que nos dicen que es la primera vez que ven algo en familia. Ya eso supone haber conseguido el objetivo. Pero a nivel apoyos es prácticamente imposible. Ahora es un poquito más fácil encontrar todo y tenemos pendientes algunas reuniones con posibles patrocinios, ahora me muestro más optimista.


¿Por qué cuatro compañeros de piso? ¿Cómo construisteis la historia?

Yo a esto siempre respondo que hubiese hecho una serie de zombies de miedo [risas]. Pero había que hacer una serie pensando en un millón y pico de personas sordas que la pudieran ver, con muchas edades distintas. Así que decidimos hacer una sitcom, una comedia muy ligera: cuatro compañeros de piso a los que les pasan cosas cotidianas, el típico formato. Quizá no le dimos tanta importancia al argumento como al objetivo, que era crear un contenido en lengua de signos. Esta serie lo que hace, al final, es instruir a oyentes pero también a personas sordas. Hay que entender que las personas sordas no tienen acceso a la información la mayoría de los casos. Es verdad que cada vez está mejor la cosa, pero hay en muchos sitios donde las personas sordas no tienen Internet, ningún medio de información, y entonces lo que hace esta serie es instruirlas en una lengua de signos que tiene enormemente olvidada. Muchas personas sordas que viven en la aldea tienen olvidada su propia lengua porque no hay contacto. Yo he conocido a personas sordas incomunicadas totalmente, viviendo en aldeas. Es un drama. Por eso también seguíamos empecinados en nuestra lucha por intentar entrar en una tele pública, porque en una aldea no puedes tener Internet pero seguramente tengas televisión pública. La Televisión de Galicia al principio se mostró interesada y mantuvimos dos reuniones con ellos, pero al final nada.

¿Y cómo se conforman los cuatro protagonistas?

En este caso, nosotros, antes de escribir los guiones ya teníamos a las cuatro personas sordas que estaban interesadas en hacer una serie. Entonces también fuimos jugando un poco con las personalidades de cada uno para amoldar los personajes. En otro caso, escribirías primero y después harías un casting. Pero aquí fue al revés. Además, los cuatro lo hacían muy bien y tenían experiencia en teatro.

Está Jaime, que es un poco el paternal, el que los cuida a todos, le quisimos dar ese toque hortera… Sonia, la chica independiente que flipa con toda la movida, fotógrafa. Miguel que es inclasificable. Todas las locuras se las quisimos reservar a él. En esta segunda temporada está escuchando música, a pesar de ser sordo…

Miguel (primero por la izquierda) será sordo, pero toca la guitarra y escucha el sonido del microondas |  © IdenDeaf

Miguel (primero por la izquierda) será sordo, pero toca la guitarra y escucha el sonido del microondas | © IdenDeaf

La serie está plagada de chistes con el tema de la sordera

Sí, mucho. Hay chistes que a lo mejor incluso no los entiendes o te parecen un poco raros, pero dentro de su mundo sí que tienen sentido. Esto no es casual. Cuando comencé a ir a festivales en lengua de signos, me di cuenta de que el 90% de los cortos tocaban el tema de la sordera como un drama, un problema. Yo recuerdo de ir a una charla en la Asociación de Personas Sordas de Vigo y me dijo un sordo “Yo quiero ver Rambo en lengua de signos. Quiero ver una peli en la que salga un tío con una metralleta”. Ahí te das cuenta de que lo que quieren es entretenimiento y ya está.

¿Qué novedades podremos ver en la segunda temporada?

Creo que lo más guay es que tendremos con nosotros a un niño sordo. Pretendemos estrenarla este año en septiembre, pero todavía tenemos que grabar capítulos.

¿Os planteáis iniciar nuevos contenidos a parte de “Mírame cuando te hablo”?

Sí, claro. Nuestro objetivo es crear una plataforma de contenidos: cortometrajes, series, programas de cocina, noticias… Y no es nada nuevo. En EEUU hay un canal 24 horas en lengua de signos. Aquí no, aquí dicen que no funciona.

¿Cuál es el mayor obstáculo que tiene una persona sorda a día de hoy?

La falta de acceso a la información es sin duda el problema más grave. Por ejemplo, no puede ser que a día de hoy una persona sorda de una aldea no sepa lo que es el SIDA u otro tipo de cosas muy básicas. Hay que entender que nosotros aprendimos mucho con la tele, por ejemplo, algo a lo que ellos no tienen acceso. Con el tema de la cooficialidad, las televisiones públicas están obligadas a cubrir nueve horas de contenido en lengua de signos, pero sólo las cubren con las traducciones de actos institucionales. Por lo tanto, sólo les queda el papel, pero ahora recuerda lo que hablábamos antes de la diferente estructura de la lengua de signos… Es como estar todo el día leyendo en alemán. Luego la educación… que está como está. Ahora se está apostando fuerte por los colegios de integración. Genial, pero pon las herramientas necesarias. Si no, la integración no sirve de nada y para el propio sordo es mejor ir a un colegio especializado. Pero bueno, es una opinión a nivel personal.

"Mírame cuando te hablo" o la forma de superar barreras a través de la cultura |  © IdenDeaf

“Mírame cuando te hablo” o la forma de superar barreras a través de la cultura | © IdenDeaf