La brigada del “pero”

Este jueves por la mañana el ambiente de Twitter estaba especialmente opresivo. La red social del pajarito no es precisamente un nido de optimistas, pero este 23 de julio los 140 caracteres tomaban forma de hongo nuclear. Desolados, algunos de los tuiteros más influyentes se rasgaban las vestiduras entre ellos. Como le pasaba a la Tristeza de la genial Inside Out, cada palabra que saliese de sus teclados, cualquiera que fuese su intención, no hacía más que hundirles más y más en el pozo de la desolación. Había ocurrido una catástrofe: el paro había experimentado su mayor descenso desde 2005.

Entra dentro de lo esperable que algunos tengan interés político en convertir en malas las buenas noticias. Las crisis son un sustrato fértil para aquellos partidos que tienen como lema “cuando peor, mejor”, por lo que es lógico que quieran alargarlas lo máximo posible. “El miedo puede cambiar de bando, pero es imprescindible que el cabreo quede en nuestro lado”, pensarán los que se arrogan, irónicamente, el capital político de la sonrisa. Este pesimismo existencial empapa también, curiosamente, a otros que no parecen tener intereses estratégicos en que predominen los ceños fruncidos.

Unos y otros formaron, esta hermosa mañana veraniega, la brigada del “pero”. Con furia adversativa, se lanzaron a matizar, objetar y quitarle valor al hecho de que haya 295.600 personas menos en las listas del paro. Los más osados, quienes formaban la vanguardia, omitían directamente la parte positiva de la oración coordinada. Sobreentendían el dato positivo y después cargaban bien las tintas al dibujar diferentes tonalidades de negro. Admitir que se han creado 411.800 empleos es una concesión imperdonable a la casta, una puerta abierta al fascismo.

“Con furia adversativa, se lanzaron a matizar, objetar y quitarle valor al hecho de que haya 295.600 personas menos en las listas del paro”

Es evidente que casi todas las buenas noticias son mejorables. También es de dominio público que no es un Gobierno quien crea empleos, más allá de los del sector público. Su misión es diseñar un entorno legal amable para que los empresarios contraten o las personas den el paso de hacerse autónomas. Rajoy podría haber hecho más para modernizar y flexibilizar el mercado laboral y combatir así su dualidad, uno de los defectos que más le achacaban los de la conjunción adversativa. Lo que han conseguido los pesimistas mediáticos y cibernéticos, además de deprimir al personal, es hacerle creer al presidente del Gobierno que critican la bajada del paro porque le atribuyen los méritos a él. Y entre tuit y tuit, han dejado claro a los 411.800 españoles que han encontrado trabajo que, si es “la hora de la gente”, desde luego no es la de ellos.

"La bajada del paro me ayuda a obsesionarme con el peso de los problemas de la vida" | © El País y Disney

“La bajada del paro me ayuda a obsesionarme con el peso de los problemas de la vida” | © El País y Disney