Sinfonía de un utópico regreso

Hace escasos meses, nadie en el panorama musical podía prever el regreso de Damien Rice a la actividad. Y es que la lógica cargaba con fuerza contra ese pequeño halo de esperanza. Ocho años en la sombra son un agujero del que pocos músicos tienen la capacidad de emerger. Sus conciertos decrecían, sus apariciones en público eran prácticamente inexistentes en el último lustro y su nombre parecía diluirse en la memoria de todos aquellos que, tiempo atrás, se maravillaron escuchando al músico irlandés más simbólico e ilustre del siglo XXI. Su poesía ahogada parecía haberse desvanecido de forma definitiva.

Sin embargo, el pasado mes de mayo se dispararon todas las alertas. El cantautor de Celbridge parecía haber resucitado. Y lo hacía con una promesa que encandilaba a cualquier oído feble. En otoño nos traería un nuevo trabajo. La espera fue larga e incierta, puesto que su imprevisibilidad lo ha convertido en un personaje controvertido e inestable. Pronto saltaría la noticia de que dos de los temas inéditos que Rice había ido introduciendo de forma apática en sus conciertos formarían parte de este nuevo proyecto. Se trataba de The Greatest Bastard y The Box, dos temas cargados de culpabilidad y arrepentimiento. Ello aclaró en gran medida cuál sería la dirección de esta suerte de resurrección.

Damien Rice regresa de forma espectacular (Foto: Now Here This Timeout).

Damien Rice regresa de forma espectacular (Foto: Now Here This Timeout).

El 4 de noviembre fue la fecha para que My Favourite Faded Fantasy saliese al mercado, no sin que, a lo largo del mes previo, tanto el tema homónimo como I Don’t Want To Change You, los dos singles del LP, fuesen publicados con sus respectivos y simbólicos videoclips. El disco sería corto pero agresivo. Su idea sería clara, directa al corazón de todos aquellos que buscan cobijarse bajo el perdón y la comprensión del error cometido.

A estas alturas, volver a recordar la turbulenta y dolorosa relación que Damien Rice mantuvo con su acompañante y corista Lisa Hannigan parece ya innecesario. En sus dos primeros y, hasta la fecha, únicos discos (9), el cantante y compositor europeo se mostraba implacable con la posibilidad de alcanzar la expresión máxima del amor. Sus letras materializaban el pesimismo hasta un nivel en el que prácticamente dificultaban la respiración por su densidad. Desde la melancolía de a la furia derrumbada de 9, Rice expuso su corazón y sus desavenencias con Hannigan de una forma tan brutalmente explícita que ésta terminó por explotar. La que fuera su voz de apoyo en sus temas más reconocidos rompía su relación personal y profesional con él en 2007 y comenzaba la que, hasta el momento, ha sido una exitosa carrera en solitario.

My Favourite Faded Fantasy es el primer álbum de Rice sin la colaboración de Lisa Hannigan. Sin embargo, se podría aseverar que, en él, ella está más presente que en ningún otro. El título del mismo ya nos introduce de lleno en el universo que pretende crear. Todo será fantasía. Una fantasía marchita. Su fantasía marchita favorita. Y es que él mismo ya lo declaró en una de sus escasas presentaciones públicas. “Lo dejaría todo. Dejaría todo el éxito, todas las canciones. Lo haría si ello conllevase volver a tenerla a mi lado“, sentenció un Damien Rice perpetuamente obsesionado con el amor perdido.

De lo irreflexivo a lo contemplativo en ocho años (Foto: Binaural)

De lo irreflexivo a lo contemplativo en ocho años (Foto: Binaural)

Los años han pasado y parece que le han permitido observar las cosas con algo más de perspectiva temporal. Si hay algo que queda claro es que Damien Rice está arrepentido. Sus errores lo atormentan como un látigo impasible. Pero los ha asumido. Y en su nueva música ya no se percibe el aroma a inconformismo que tanto lo había caracterizado. My Favourite Faded Fantasy es una confesión. En él se desnuda completamente. Sus inseguridades, sus temores, sus defectos. Todo queda al descubierto. Busca explicarse, justificarse, incluso busca una redención que sabe que no encontrará. Pero prefiere intentarlo.

El disco arranca con el anhelo de lo que podría haber sido. My Favourite Faded Fantasy, tema que da título al trabajo, sigue las pautas de los clásicos arreglos musicales de Damien Rice. Comienza de forma melódica, roída, para avanzar con transiciones perfectamente acopladas hacia un éxtasis final que le permite desahogarse por completo. “Te podría amar más que a la vida si no tuviese tanto miedo”, canta Rice. Tras ella, llega It Takes a Lot to Know a Man, un himno que, con casi diez minutos de duración, recoge su mayor intención de justificarse. Él mismo nunca ha llegado a conocerse. Y eso le duele. Pero sigue dispuesto a intentarlo.

Posteriormente, la parte más dulce del álbum entra en escena, con tres temas que reflejan de forma fiel el interior desgañitado de Damien Rice. The Greatest BastardI Don’t Want to Change You Colour Me In son, probablemente, las tres canciones que más fácilmente se quedarán clavadas en la retina del público. Tres cortes que no cesan en su súplica por el perdón. Para ello, emplea todo tipo de recursos. Los recuerdos, el autocastigo, la culpabilidad, la magnificación. Todo vale para tenerla de vuelta. “Y todas las palabras me llevan a ti y a esos inútiles sueños de vivir solo, como un hueso sin perro”, escupe, nostálgico.

You helped me love, you helped me live, you helped me learn how to forgive, didn’t you?

El álbum sigue la misma estructura que cada una de sus canciones. Tras su inicio suave, sus últimas tres canciones son lo más desgarrador que poseeThe BoxTrusty and TrueLong, Long Way, son, si cabe, los temas más dolorosos de My Favourite Faded Fantasy. En ellos no hay lugar para la esperanza. Sólo queda asumir que ha perdido. Y, para maravilla del oyente, se regodea en su dolor. Su voz duele a través de los oídos. Damien Rice llora con palabras. Y muestra que, pese a todo, nunca dejará de merecer la pena intentarlo.

El amor se presenta en el músico de Celbridge con la recurrencia más insistente. Y su evolución es evidente. En su tercer trabajo se puede apreciar con claridad a un Damien Rice dispuesto a amar sin sentido de pertenencia, sin calendarios y sin exigencias de segunda mano. Su sentimiento se purifica, se naturaliza y se regenera por completo. Su silencio de ocho años se convierte en un bálsamo redentor para su alma. Un alma que no olvida, pero que decide perdonarse a sí misma.