El alto coste de los precios bajos

Who made your clothes?

El 24 de abril de 2013 las rotativas escupían un titular como este: “243 muertos en el siniestro en una fábrica textil de Bangladesh”. Buceando por el cuerpo de la noticia aparece la voz de la Federación Nacional de Trabajadores del sector Textil de Bangladesh, que alerta de que 600 personas han muerto y 3000 han resultado heridas en accidentes de este tipo en los últimos 15 años. Pero la muerte o las heridas no son los únicos desafíos a los que se enfrentan las personas que trabajan en las fábricas bangladeshas. Las condiciones laborales infrahumanas, la explotación y el abandono por parte de las instituciones internacionales son la hoja de ruta de las jornadas de trabajo.

El edificio Rana Plaza, completamente derruido |  © Wikipedia

El edificio Rana Plaza, completamente derruido | © Wikipedia

El derrumbe del Edificio Rana significó un antes y un después en la concienciación del mundo de la moda. No se podía continuar con los ojos cerrados a una problemática que vertía de ilegalidad y malas prácticas al sector textil. Así, nace la organización Fashion Revolution, que lanza una pregunta como un dardo: Who made your clothes? Y escogieron el 24 de abril de 2014, primer aniversario de la catástrofe, para inaugurar el Fashion Revolution Day, fecha marcada a fuego en el calendario del sector a partir de entonces, secundada en 58 países y convirtiendo #insideout en trending topic mundial. Este movimiento global anima al consumidor a preguntarse por los procesos que han permitido que sobre el estante de Zara esté esa camiseta que tanto le gusta, que se plantee si los eslabones de la cadena están unidos de una manera eficaz y sostenible. Accidentes como el de Bangladesh dejan al descubierto que no. Y la organización Fashion Revolution ha llegado para evitar que el 24 de abril quede vacío de significado.

Sin embargo, ya antes del Edificio Rana, en la moda aparece una corriente que apuesta por una fusión entre la sofisticación y la sostenibilidad. La ropa ecológica lleva años desarrollándose dentro del sector. Libres de substancias químicas, las prendas obtienen el color gracias a pigmentos vegetales. Si bien es cierto que esta línea textil fue originalmente introducida por las tiendas de comercio justo, cada vez son más las marcas que apuestan por impulsar líneas ecológicas. Greenpeace lanzó en enero de este año la campaña “Detox: por una moda sin tóxicos”, intentando sacar a la luz la enorme contaminación que las substancias químicas de la ropa generan en los océanos. Aportan datos como que el 40% del agua en la superficie de la tierra se considera como contaminada y que 320 millones de personas, sólo en China, no tienen acceso a agua potable. Marcas de alta gama como Valentino y otras más asequibles como HyM ya han iniciado su propia cruzada para encontrar soluciones que impliquen menos riesgos contaminantes. Levis también ha comenzado a cambiar su manera de producir gracias a la presión activista. Pero todavía quedan muchas marcas que mantienen esta cuenta pendiente. Sin embargo, la mejoría es palpable. Tal y como se dice al final del vídeo: “The world is watching, it´s time to detox”.

Inditex sigue en el punto de mira respecto a estos temas |  © Greenpeace

Inditex sigue en el punto de mira respecto a estos temas | © Greenpeace

La concienciación por medio del audiovisual también hace sus pinitos en España, destacando el trabajo de dos jóvenes catalanes, Célia y Enric, con su documental“Las Costuras de la Piel”, que denuncia las injusticias que rodean el mundo textil en la India. También en nuestro país crecen los proyectos dirigidos a unir ética y moda. No hace falta irse a Madrid para encontrarlos. En Pontevedra surge MOV3, bajo el slogan “Galicia viste consciente” y financiado por la Xunta de Galicia dentro del marco del proyecto AMARANTE “Vestir ConCienCias II”. Dentro del colectivo caben diseñadores, marcas, estudiantes, tiendas de segunda mano…todo lo que apueste por calidad e identidad artística unido al uso responsable de los recursos naturales y la producción local.

Colaboradores en uno de los proyectos de Mov3, que reúne a numerosas firmas de moda ecológica gallega |  © Mov3

Colaboradores en uno de los proyectos de Mov3, que reúne a numerosas firmas de moda ecológica gallega | © Mov3

Pero la moda no sólo son camisetas o pantalones. Ni siquiera la moda ecológica se pone esos límites. Así, encontramos a Koko Klim, una marca especializada en la ropa de cama ecológica, que permite que para todos los que apoyen esta línea textil puedan disfrutar de ella en las piezas que más rozan nuestro cuerpo, las sábanas, y sin necesidad de renunciar a un buen diseño. Y la propuesta si cabe más original, distinta y loable, viene de la mano de Article22. Es una firma de joyería en cuyas pulseras pueden leerse frases como por ejemplo “Dropped an made in Laos”. Y es que su primera colección, Peacebomb, contiene piezas hechas con los restos de bombas que explotaron en Laos durante la guerra de Vietnam y están realizadas por artesanos locales. Toda una fusión de la ética, el desarrollo comunitario y la moda.

Be the peaceful warrior |  © Article22

Be the peaceful warrior | © Article22

El mundo textil está gestando una revolución silenciosa que pretende llevarse por delante todo aquello que ensucie la capacidad que tiene el sector. Pero no sólo las empresas y los productores activos son los que tiene que trabajar en el cambio. El consumidor, último eslabón de la cadena pero no por ello menos importante, debe empezar a comprar ropa de manera responsable y coherente. Debe apostar por prendas que busquen un objetivo, no únicamente un beneficio. Para que sea más fácil, una marca inglesa de moda ética llamada Rapanui, propone reestructurar el eco-etiquetado para que la ropa quede clasificada de la A a la G, de una manera similar al sistema empleado en la calificación energética de la UE. De esta forma, la A representaría una prenda orgánica, ética y sostenible; mientras que la G sería el extremo inmediatamente contrario, encontrando entremedias una escala de grises bastante interesantes.

Fácil y sencillo |  © Comunidadism

Fácil y sencillo | © Comunidadism

Sea como fuere, es necesario que todos abramos el armario reflexionando sobre qué vestimos. Es necesario comenzar a preocuparnos por algo más que la última tendencia de la temporada o el precio astronómico de lo que desearíamos tener entre manos. Ha llegado el momento de impulsar una moda que poco tiene que ver con la superficialidad, la estupidez de la esclavitud del prêt-á-porter y las ridículas figuras esqueléticas que lucen enfermedad encima de la pasarela. La moda es más que eso, en nuestra mano está visibilizarlo cada vez más.