Diez raquetas noventeras destinadas a ganar

El tenis actual se halla sumido en una intensa dualidad. El binomio entre Rafael Nadal y Novak Djokovic viene manteniéndose desde que la decadencia del mágico Roger Federer comenzó a convertirse en una realidad. Una lesión de espalda mediado el pasado año frustró la explosión definitiva de un Andy Murray que en 2012 demostró poder engancharse al citado dúo y los continuos problemas físicos han impedido que el argentino Juan Martín del Potro haya podido hacerlo. Actualmente, otros jugadores como Stanislas Wawrinka, David Ferrer, Tomas Berdych o John Isner conviven habitualmente en el top 10 pero sin hacer amago de toser a los dos líderes (el espejismo de Wawrinka en Australia y Montecarlo fue una de las pocas excepciones).

Una generación liderada por el japonés Kei Nishikori llama a la puerta

Sin embargo, mirando hacia el futuro, una serie de jugadores acuden a la llamada del necesario relevo para unos jugadores, los que actualmente lideran la clasificación, que pronto pasarán a la historia del tenis como parte fundamental de ella. Encabezados por el japonés Kei Nishikori, reciente finalista del Masters 1000 de Madrid y vencedor del ATP 500 de Barcelona (también conocido como Conde de Godó), una serie de tenistas nacidos en la década de los 90 llaman a la puerta con el lejano pero presente objetivo de destronar a los reyes y coronarse como los futuros líderes del tenis mundial. El caso de Nishikori es particular, puesto que habitualmente está considerado un miembro más de esta generación a pesar de no pertenecer a la década de los 90. No lo hace por tres días, habiendo nacido en la localidad japonesa de Shimane el día 29 de diciembre de 1989.

A pesar de que el tenis es, habitualmente, un impredecible sendero marcado por factores externos como pueden ser lesiones, asuntos extradeportivos (véase el pintoresco caso del francés Richard Gasquet) u otra clase de acontecimientos, a priori y por lo hasta el momento demostrado, estos diez tenistas se hallan actualmente llamados a encarnar el proceso de regeneración del tenis mundial, llegando desde los 90 y armados únicamente con su talento y su raqueta.

10. BERNARD TOMIC (Australia)

El espigado (196 cm) jugador australiano nacido en octubre de 1992 explotó de forma extraordinaria siendo todavía muy joven y actualmente se halla estancado en posiciones de ránking que no hacen justicia a su proyección. Llamado a ocupar una posición entre los mejores, Tomic alcanzó el top 30 ATP con sólo 19 años y ganó su primer título en Sydney con apenas cumplidos los 20. Desde que logró el citado título ATP en enero de 2013, su rendimiento decayó de forma incomprensible y su proyección se detuvo inexorablemente. Desde entonces, unos octavos de final en Wimbledon y una reedición de la final en Sydney, donde cayó en esta ocasión ante el argentino Juan Martín del Potro han sido los resultados más destacables para el todavía jovencísimo tenista natural de Alemania.

Bernard Tomic no ha logrado cumplir con las expectativas marcadas (Foto: Boom Wallpaper).

Bernard Tomic no ha logrado cumplir con las expectativas marcadas (Foto: Boom Wallpaper).

Con un golpeo de drive planísimo y de gran colocación, Tomic constituye un peligro constante en pista rápida y en hierba, mientras que su juego se ve notablemente afectado sobre tierra batida. Un servicio demoledor y una gran capacidad para cubrir huecos en la red completan a un jugador llamado a reemplazar a los antiguos sacadores y a devolver a la cima a un tenis australiano que sigue viviendo de los últimos coletazos de uno de los mejores jugadores de la historia del país: Lleyton Hewitt.

9. JACK SOCK (Estados Unidos)

Actualmente, el tenis estadounidense vive una profunda transformación. Tras la retirada de los grandes jugadores que han marcado su última década, como fueron Andy Roddick y James Blake, uno de los países con mayor tradición tenística de la historia (no en vano, leyendas como Jimmy Connors, John McEnroe, Jim Courier, Arthur Ashe, Andre Agassi o Pete Sampras copan sus páginas) vive de la capacidad de John Isner para mantenerse arriba en el ránking ATP y de las esperanzas de futuro que jugadores como Bradley Klahn o Steve Johnson vienen proporcionando.

Entre los jugadores de esta última generación destaca un nombre sobre todos los demás: Jack Sock. El tenista de Nebraska, de 21 años, ocupa actualmente el puesto 75 en la clasificación, a pesar de que ya ha comenzado a mostrar indicios de su calidad alcanzando los cuartos de final en los ATP 250 de Auckland, Memphis y Houston en la presente campaña.

Jack Sock es un jugador completo, destilado a la vieja usanza de los tenistas norteamericanos. Sólido y sorprendente desde el fondo de pista, no encuentra en el saque y el juego en la red una debilidad, sino un aliado. De su constancia y su capacidad para exigirse un mayor rendimiento dependerá en gran medida que pueda evolucionar de promesa a realidad y llegar a convertirse en el líder de un tenis norteamericano carente de él.

8. PABLO CARREÑO BUSTA (España)

Rafael Nadal, David Ferrer, Nicolás Almagro, Fernando Verdasco, Tommy Robredo, Feliciano López. Esta serie de nombres suman ya casi una década como representantes del tenis español. Una generación de jugadores irrepetible, variopinta y estruendosamente exitosa. Sin embargo, mirando hacia el futuro apenas algunos nombres como el de Roberto Bautista aparecen medianamente consolidados. A largo plazo, el único valor que parece haberse ganado la esperanza del tenis español es Pablo Carreño.

Pablo Carreño, la gran esperanza española (Foto: FFT).

Pablo Carreño, la gran esperanza española (Foto: FFT).

Nacido en 1991 en Gijón, Carreño aparecía prácticamente de la nada para lograr unas impresionantes semifinales en el torneo de Oeiras de 2013, dejando en su camino a tenistas del calibre de Julien Benneteau y Fabio Fognini y cayendo, no sin antes pelear, ante un top 10 como el suizo Stanislas Wawrinka. A pesar de este gran resultado, el joven tenista español no comenzaría a ser un asiduo de los torneos ATP hasta el mes de septiembre del mismo 2013.

En la presente campaña, su mejor y más notable resultado fueron los octavos de final de Montecarlo a los que accedió tras derrotar al local Gael Monfils, y en los que se vería claramente superado por el número dos mundial, el serbio Novak Djokovic. Con un tenis muy sobrio en todos sus aspectos, Carreño destaca por su consistencia en el juego, lo que lo convierte en un jugador a tener en cuenta en pistas lentas como la tierra batida, en la cual ha logrado sus mayores éxitos.

7. JAN-LENNARD STRUFF (Alemania)

El tenis alemán busca relevo a Tommy Haas y Philipp Kohlschreiber. Estos dos hombres, líderes indiscutibles del tenis germano en la última década, alcanzan el final de sus carreras (más cercano en el caso de Haas), y el tenis alemán todavía no les ha encontrado sustituto de garantías. El candidato más firme parece ser, sin embargo, Jan-Lennard Struff.

Tenista de amplio repertorio y destacable por su extraordinaria volea y su gran revés, Struff se introduce, paso a paso, en un ránking ATP que lo acoge con acomodo. Sin abandonar la práctica de los Challengers por completo, este tenista de 24 años natural de Warstein comienza a carburar en el circuito. Dos semifinales en ATP 250 como el de Marsella y el de Múnich, y victorias tan destacadas como las logradas ante Feliciano López y Michael Llodra permiten a Jan-Lennard Struff ir escalando puestos paulatinamente y ganando experiencia con el objetivo de convertirse, con la mayor prontitud factible, en un relevo de garantías para el exquisito tenis de uno de los mejores (sino el mejor) tenistas alemanes de la historia: Tommy Haas.

6. DOMINIC THIEM (Austria)

La gran promesa del circuito ATP. Este atípico tenista austríaco de apenas 20 años ha irrumpido con una enorme fuerza en el circuito en este 2014. Con la tercera ronda conseguida en Indian Wells y los octavos en Barcelona y Madrid, además de una gran victoria en este último torneo ante el número 3 mundial, Stanislas Wawrinka, este jovencísimo jugador ha comenzado a labrarse un nombre en el circuito a base de buen tenis y un altísimo rendimiento.

Agresivo desde el fondo y tenaz en sus subidas a la red, el tenis de Thiem está llamado a suceder a Jurgen Melzer como cabeza visible del tenis austríaco, un país que ha dependido de este último en gran medida a lo largo de los últimos años, y que por fin comienza a hallar en Thiem a un relevo generacional de garantías.

5. VASEK POSPISIL (Canadá)

A la eterna sombra de Milos Raonic. Este joven jugador canadiense de 23 años que ya ha alcanzado el puesto 25º en el ránking apenas ha acaparado focos debido a la explosión de su compatriota y su incursión en los grandes torneos. A pesar de ello, el trabajo de Pospisil a lo largo del año 2013 no dejó nada que desear. Alcanzando las semifinales en el Masters 1000 de Toronto (en las que caería ante el propio Raonic), y llegando a esta misma ronda en otros torneos como Basilea, Bogotá o Chennai (este último ya en 2014), sus resultados aseguran que no ha llegado para hacer sombra a su compañero de Copa Davis.

Alto, con un servicio imponente y un golpeo de derecha mordaz, su rendimiento en este 2014 no ha cumplido con las expectativas generadas el año pasado. A pesar de ello, la confianza depositada en Pospisil sigue siendo alta y se espera que aquellas semifinales en Toronto no se queden en un mero espejisimo y pasen a convertirse en el primer logro de una alternativa para el tenis canadiense, un tenista que sirva para consolidar el gran nivel actual del país.

4. FEDERICO DELBONIS (Argentina)

Federico Delbonis ha demostrado que puede ser un serio relevo argentino (Foto: Tennis Pronostics).

Federico Delbonis ha demostrado que puede ser un serio relevo argentino (Foto: Tennis Pronostics).

Actualmente, el tenis argentino se halla sumido en un denso proceso de reconversión. Tras finalizar una etapa dorada en su historia, marcada por los éxitos de una generación compuesta por David Nalbandián, Gastón Gaudio, Guillermo Coria, Mariano Puerta, Juan Ignacio Chela o Guillermo Cañas entre otros, la figura de Juan Martín del Potro emerge como la única y más grande esperanza para el país que en su momento encumbró a Guillermo Vilas como uno de los mejores tenistas de la historia.

Sin embargo, la figura de Federico Delbonis ha emergido con fuerza entre un maremágnum de promesas sin explotar (Facundo Arguello, Guido Pella, Diego Sebastián Schwartzman, Facundo Bagnis, Andrea Collarini o Andrés Molteni son algunos de los nombres de esta generación que habita por encima del puesto 100 del ránking ATP), proclamándose campeón del ATP 250 de Sao Paulo y alcanzando otra meritoria final en Niza.

Trabajador, con un juego no muy vistoso pero sí efectivo, Delbonis ha logrado mediante su cabezonería y su consistencia abrirse paso entre los grandes sacadores y los jugadores de talento desmedido. Con todavía 23 años, su margen de mejora es amplio y de su capacidad para medir su responsabilidad (cosa que otros jugadores como Eduardo Schwank o Horacio Zeballos no pudieron hacer) depende que deje de convertirse en la gran esperanza del tenis argentino para ser una verdadera realidad.

3. JERZY JANOWICZ (Polonia)

Al hablar de Jerzy Janowicz ya se hace sobre realidades, que no promesas. El tenista polaco ha demostrado, desde su debut en el circuito, una inmensa capacidad para el deporte de la raqueta, alcanzando en 2012 su primera final de Masters 1000 en París ante David Ferrer. Desde ese momento, su ascenso ha sido continuo, llegando su punto álgido en el mes de julio de 2013 con unas impresionantes semifinales de Wimbledon.

A partir de ese momento, su progresión se ha frenado relativamente, cayendo del 14º puesto ATP (su máximo) hasta el 23º que actualmente ocupa. Con 24 años de edad, Janowicz destaca por su portentoso servicio, el cual está claramente favorecido por su altura, y por la fiereza de sus golpes de fondo de pista y sus acercamientos a la red. Muy incómodo y agresivo, su tenis supone siempre un escollo difícil de superar para cualquier jugador. La falta de consistencia y regularidad son las únicas trabas para un jugador, a priori, destinado a ocupar una plaza fija entre los diez mejores.

2. GRIGOR DIMITROV (Bulgaria)

El relevo de Roger Federer. Para este delgado jugador búlgaro las comparaciones llegaron desde su más tierna juventud. Su delicado golpeo de revés a una mano, su potente derecha, su eficaz servicio y su elegante volea lo equiparaban, desde sus inicios, al gran número uno mundial Roger Federer. A pesar de que no es fácil encontrar en el circuito a dos jugadores con un estilo de juego tan similar y que el propio Dimitrov ha afirmado que el suizo fue el ídolo de su infancia, este joven jugador búlgaro se reivindica diciendo que él no es una nueva versión de Federer, sino la primera versión de Grigor Dimitrov.

Grigor Dimitrov entra en todos los pronósticos como el futuro número uno mundial (Foto: Famous Face).

Grigor Dimitrov entra en todos los pronósticos como el futuro número uno mundial (Foto: Famous Face).

Con un talento potencial descomunal, muchos lo sitúan como el hombre destinado a ocupar el cetro mundial, presión que Dimitrov asimila con una mayor madurez de la esperada. Su proyección se ha cumplido a rajatabla y su ascenso es paulatino y sin interrupción. Sumando ya tres títulos ATP en su haber, de los cuales dos de ellos tuvieron lugar en la presente temporada (Acapulco y Bucarest), además de victorias tan importantes como las logradas ante Milos Raonic, Andy Murray, Ernests Gulbis, Gael Monfils o Tomas Berdych, entre otros, consolidan la trayectoria del que ya es considerado mejor tenista de la historia de Bulgaria.

Los cuartos de final alcanzados en el Australian Open el presente curso y las semifinales logradas en el Masters 1000 de Roma, cayendo en ambas ocasiones ante el mismo rival, el balear Rafael Nadal, constituyen sus mejores actuaciones en unos grandes torneos que, si el curso tenístico sigue su camino, pronto comenzarán a considerar su nombre como un serio candidato.

1. MILOS RAONIC (Canadá)

Una absoluta realidad. Asentado en el top 10 mundial, este gigante canadiense de casi dos metros de altura suma a sus 23 años la friolera de 5 títulos ATP en su haber y un impecable balance de 140 victorias por sólo 74 derrotas en su corta carrera. A pesar de que sus 5 títulos han tenido lugar en pista dura (tres de ellos en las tres últimas ediciones del ATP 250 de San José), Raonic ha demostrado que no se trata únicamente de un sacador puro, sino de un jugador total llamado a ocupar una plaza entre los cinco mejores tenistas del mundo.

Milos Raonic se ha convertido en una absoluta realidad (Metro News).

Milos Raonic se ha convertido en una absoluta realidad (Metro News).

En este 2014, su rendimiento se ha focalizado, asumiendo su rol como un tenista de élite mundial, en los grandes torneos, en los cuales ha demostrado un rendimiento impecable, alcanzando las semifinales en Roma y los cuartos de final tanto en Montecarlo como Miami e Indian Wells. Dominante en todos los aspectos del juego, con uno de los mejores servicios del circuito (nada más lejos de la realidad, uno de sus entrenadores es Ivan Ljubicic, uno de los mejores sacadores de la década) y un juego de fondo de pista muy superior a los demás tenistas de su tamaño, su solidez le ha llevado a irrumpir con una fuerza brutal en un circuito que, probablemente, pronto llegue a dominar.