Los caminos de Europa (I): La Unión desunida

Europa da este domingo un nuevo paso en un camino convulso. Tras la II Guerra Mundial se creó la Unión Europea con un objetivo noble: mantener la paz en un continente propenso a los conflictos por naturaleza. Pero, ¿sigue siendo hoy en día necesaria la Unión Europea? Desde Compostimes nos hemos parado a reflexionar acerca de esta pregunta y hemos decidido esbozar dos modelos de Europa: uno con más unión y otro con menos. Así, señalaremos ventajas e inconvenientes de la UE para que cada uno tome la opción que más le convenza. Lejos de cerrarnos a una postura u otra, exploraremos ambas. En este primer artículo hablaremos de los problemas que nos ha traído la Unión Europea y de una alternativa para el futuro sin este organismo. Este es uno de los posibles caminos para Europa.

© taringa.net

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El argumento más utilizado en contra de la Unión Europea suele ser el político. Muchos gobiernos se quejan de que Europa pisa su soberanía nacional y obliga a cumplir determinados parámetros que no siempre están dispuestos a asumir. Tanto el gobierno anterior como el actual justificaban algunas de sus “dolorosas actuaciones” amparándose en los requisitos que imponía la UE, ¿es normal que el ejecutivo ceda ante exigencias supranacionales con las que no está –o dice no estar- de acuerdo? Parece obvio que no. Además, es evidente que en Europa no todos los países pesan lo mismo. Las decisiones las toman aquellos que más aportan y que se han ganado un puesto privilegiado. Europa marcha a dos velocidades: una para el norte y otra para el sur. Esto ya lo predecía un informe del Instituto de Cuestiones Internacionales y Política Exterior nada más y nada menos que en 1994: “De no encontrar soluciones (…) en los próximos dos a cuatros años, en lugar de cumplir con los objetivos de profundizar en la Unión invocados en el Tratado de Maastricht, la Unión se convertirá esencialmente en una agrupación heterogénea de Estados formada por varios subgrupos”. Un fracaso anunciado. ¿De verdad se está consiguiendo más igualdad en el continente? Ni la hay ni es fácil de conseguir. Desde la UE se lanzan políticas uniformes para países muy diferentes. La historia atestigua que vivimos en un continente diverso. Intentar uniformizarlo es un error que sólo nos ha llevado a conflictos.

Otra cuestión que habla en contra de esta “Unión” es la económica.  El euro es una moneda que ha sido implantada en países con economías muy diferentes. Con el fin de hacerlas más similares se creó la moneda, pero, ¿no es más lógico tratar de que los países tengan un nivel económico similar antes de crear una moneda única? La moneda no va a hacernos más iguales, sino más dependientes. Es lógico que los países fuertes no quieran que el euro tenga mala imagen para los mercados, porque un euro alemán y uno italiano valen lo mismo, pero se mueven en contextos muy distintos. Además, la crisis ha cogido a la Unión Europea por sorpresa, haciéndola caer en la experimentación. La infraestructura de la UE cada vez crece más y, por lo tanto, cada vez cuesta más. Así, muchos ciudadanos se cuestionan si merece la pena asumir estos costes viendo lo que finalmente reporta el organismo.

En una Unión que más que unión es desunión, quizá otras soluciones son posibles

Por último, queda hablar del plano social. Muchos ciudadanos han visto a la vieja Europa como el hada buena de este cuento, cuando fluían las ayudas. Hoy en día, los mismos que se aferraban al hada maravillosa empiezan a ver en ella una bruja. Los fondos de cohesión parecían un buen comienzo, pero cuando la crisis aprieta, Europa deja de darnos dinero y pasa a pedirnos cuentas. Muchos ven a este organismo como una carga, más que como una ayuda. Esto lo reflejan numerosas encuestas, siendo buen ejemplo de ello esta del CIS. En ella se pide a los ciudadanos que valoren de 0 a 10 la responsabilidad de la UE en la crisis económica. El organismo alcanza un 7,41 en esta escala de culpabilidad que habla por sí solo.

Europa deja de darnos dinero y pasa a pedirnos cuentas

© tenacarloswordpress.es

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Es innegable que Europa ha sido buena en ciertos aspectos, como el científico, en el que se ha alcanzado un alto grado de cooperación. Además, siendo conscientes de que en el mundo las relaciones internacionales tienen cada vez más peso, plantear ir cada uno por su lado sería una locura. Pero, ¿es necesario un organismo que se ha convertido en una mole burocrática para esa cooperación? Quizá la firma de acuerdos puntuales, sobre temas concretos sería una forma mejor para unirnos. Habrá países que quieran cooperar en determinados temas y otros que no, y eso es respetable. Siendo Europa un campo tan diverso, esta opción parece más razonable para que no todos opinen de todo, sino sólo los que quieran. En una Unión que más que unión es desunión, quizá otras soluciones son posibles.

Escrito por Marta R. Suárez y Aida González

Imagen de portada: Intervistato.com