Vanguardias históricas: futurismo, el fragor de la batalla

“Un automóvil rugiente, que parece correr sobre la ráfaga, es más bello que la Victoria de Samotracia”

Manifiesto futurista.

El futurismo se forjó en una mente provocadora e incendiaria, predispuesta a la acción y apartada de toda prudencia, la de Filippo Tommaso Marinetti. El ideólogo del futurismo nace en Alejandría en 1876. Marinetti era un hombre de mundo y con posibles que, durante su época de estudiante en París, comenzó a adorar con fervor la patria de sus padres, Italia. En los cafés de Montmatre forjó su idea del espíritu italiano: un sentimiento de nostalgia por los logros del pasado que estaban llevando a la nación a una profunda decadencia. Ese derrotismo era lo que ocultaba todo el esplendor de la cultura italiana, superior a todas las demás. Por ello, el país debía mirar hacia adelante para recuperar su genialidad, debía, en definitiva, mirar al futuro. Italia era una península unificada desde 1870 tras recuperar sus provincias del sur y eso la había sumido en un conformismo insoportable para Marinetti. Había que despertar las ansias por recuperar la Roma que había arrebatado el papado. Marinetti veía necesaria una regeneración para que Italia volviera a ser el faro de la cultura de Europa. El movimiento artístico que nació de este ideario quería romper con todas las tendencias del pasado y fijarse en las virtudes de las máquinas. La pasión, la provocación y el dinamismo eran los pilares que lo sustentaban.

Marinetti: “Todo lo que ha sido inventado, ha sido inventado por italianos.”

 

El perfume de Russolo | Ⓒarqchile.cl

El perfume de Russolo | Ⓒarqchile.cl

En 1905 Marinetti funda la revista literaria Poesía y también crea una editorial para defender el subjetivismo y el individualismo. Este ideólogo incendiario pretendía cambiar radicalmente la forma de pensar y de actuar de los italianos. Al principio dedicó sus esfuerzos a promover el simbolismo y el teatro vanguardista y criticar el naturalismo. Su ira contra el naturalismo se debía a que ese movimiento impedía el cambio y se limitaba a reflejar el status quo. Suma a este ideario el nacionalismo imperante en la época. Ya desde finales del siglo XIX los sectores más radicales de la derecha y la izquierda italianas demandaban una política exterior mucho más tajante. Marinetti se suma gustoso a esta ola de pensamiento radical que pretendía hacer de Italia una gran potencia. Para ello, no dudó en invertir la abultada fortuna que heredó para tal fin. Escribía y difundía textos con un marcado carácter pasional que promovían la violencia, la misoginia y el odio, rasgos que se aprecian perfectamente en el Primer Manifiesto Futurista. Por eso, el movimiento estaba marcado por una pasión por el militarismo, defendiendo la belleza de la guerra. Otro de los rasgos que define el futurismo es la pasión por el movimiento, derivada del amor a las máquinas. Una sociedad como la italiana, anclada en al pasado debía acoger con gusto todo aquello que representara dinamismo, cambio, en definitiva, movimiento. Por ello el movimiento está tan presente en las obras futuristas, siendo la mayoría los artistas que se adscribieron al estilo también escultores, creadores de piezas dinámicas. El arte debía incitar a la acción y huir de la monotonía y el estatismo de la vida. Todo debía de estar al servicio del progreso y todo progreso llevaría a la cumbre a Italia.

Marinetti: “El progreso siempre acierta, incluso cuando se equivoca porque es movimiento, vida, lucha.”

Lámpara eléctica de Balla| Ⓒventisqueras.wordpress.com

Lámpara eléctica de Balla| Ⓒventisqueras.wordpress.com

En 1910 comiezan las veladas futuristas que incluían lectura de manifiestos y poesía. El objetivo de estas reuniones era agitar al público, convencer a la juventud de las ideas futuristas. Se hablaba del futuro de Italia afirmando que la nación debía “desafeminizarse” y se instigaba a la crueldad y la violencia. Marinetti consiguió su objetivo y muchos jóvenes se le unieron convirtiéndose, algunos de ellos en los artistas más representativos del futurismo. Umberto Boccioni, centrado en los estados anímicos y en el movimiento fue uno de ellos. También Carlo Carrà sintió pasión por la tecnología y se sumó al movimiento. Giacomo Balla, por su parte, se unió al futurismo y trató los problemas de la luz y el color, además de los aspectos ópticos del movimiento. Luigi Russolo era tan rompedor que se acercaba más a la abstracción. El futurismo llegó más allá de la pintura. En poesía se despreciaba la sintaxis. Por su parte, Russolo se encargó de desarrollar la parte musical escribiendo “El arte de los ruidos”. En la arquitectura también causó toda una revolución encabezada por Antonio Stant’Elia, que se entusiasmó con la idea de urbes con aspecto industrial.

Marinetti quiso extender sus ideas fuera de Italia, aunque eso le supusiera señalar todos los defectos de las culturas extranjeras. Recorrió países de Europa y América predicando su nueva estética. Rechazaba que fuera de Italia se viera a su nación como un bello museo. La cultura italiana era mucho más y debía demostrarlo. Por ello promovía que se deshiciera de toda pieza de arte antigua para empezar de nuevo. Ese pasado era una losa demasiado pesada que impedía el avance de tan brillante nación. Así incitaba incluso al terrorismo cultural. Su espíritu y el del futurismo se vio inundado por un amor a la guerra y a la fuerza.

Marinetti: “Ninguna obra que carezca de agresividad alcanza la maestría.”

Todo este afán hizo que los futuristas se posicionaran a favor de que Italia entrase en la I Guerra Mundial. Debía reflejarse en los campos de batalla la lucha que habían iniciado. Tras la guerra, la unificación de Yugoslavia borró toda posibilidad de hacerse con el control del mar Adriático y eso dio alas al nacionalismo. Se celebraba la violencia para conseguir más poder y Marinetti no fue inmune a esta tendencia. Se unió a los fascio di combattimento de Mussolini. Tras la marcha sobre Roma se puso a disposicón del Duce. En 1929 Marinetti se convirtió en miembro de la Academia Italiana. Esa fue la primera astilla de la pila de madera que quemó los principios del futurismo. Tras rechazar todo museo o biblioteca, Marinetti se había convertido en la imagen viva de la cultura institucional. La primera contradicción a la que seguirían muchas otras, el primer paso hacia el fin del futurismo. Marinetti murió estando a las órdenes de Mussolini. El hombre que promovía librarse de toda atadura acabó convertido en vasallo y el movimiento que creó no pudo soportar tanta contradicción.

Otras vanguardias históricas:

-Fauvismo, el primer paso

-Surrealismo, la revolución

Expresionismo, partir el pincel y romper el lienzo

 

Fotografía de portada: “Caballo y jinete” |Ⓒ interiorizarte.wordpress.com