Los entresijos de las elecciones de Serbia

Este domingo, 16 de marzo de 2014, tuvieron lugar las elecciones parlamentarias en Serbia. Además del equilibrio dentro del hemiciclo, el voto es crucial para determinar la repartición política del gobierno. El ganador de las elecciones será el futuro primer ministro, algo muy importante en un país como Serbia, en el cual el primer ministro tiene más poderes que el propio presidente, en este caso Tomislav Nikolić, que se mantiene completamente al margen de los debates electorales.

Este artículo no busca presentar de manera exhaustiva el contenido de la campaña y de las elecciones. No se debe leer como si fueran las palabras de una experta en política serbia. Simplemente son el testimonio, algo desestructurado, de una expatriada, con todos los prismas de comprensión que eso implica.

No tengo la suerte de vivir en el centro del Belgrado, lo que significa que todos los días puedo admirar, a lo largo de la gran calle que atravieso con el autobús, las maravillosas vallas publicitarias que intentan venderme flores, un perfume francés o un reloj de lujo. Pero, un día, todo cambió: adiós a los paquetes de regalo. Las caras de Vučić, Tadić, Dačić y del resto de líderes políticos aparecieron en las vallas. Mi enfado llegó cuando vi un panel que versaba “Y Kosovo y Rusia” sobre la pared de mi rellano. Vale, lo entendía: una nueva sesión electoral estaba abriéndose.

Así, cuando empecé mis investigaciones sobre las elecciones, me dí cuenta de la complejidad de la situación y de la total imposibilidad de utilizar los marcos de referencia teóricos que conozco. Para empezar, es necesario entender que el dualismo entre la derecha y la izquierda no funciona aquí. Es casi imposible visualizar las diferencias entre los programas políticos: todos ponen de relieve sus voluntades políticas para reformar y resolver los problemas que rodean estos momentos difíciles. De manera general, la única cosa que puede identificar las candidaturas es la orientación internacionalista: proeuropeo o prorruso (¡sin dejar de afirmar que todos son muy proserbios!). Sin embargo, así como la orientación hacia Putin parece estable, el entusiasmo proeuropeo no tiene la misma suerte: los carteles que muestran la cara de Vučić sobre un fondo salpicado de las estrellas de la bandera europea, cuyos contornos son borrosos (símbolo de la fragilidad de su compromiso europeo) no son más que otro ejemplo de inestabilidad. Podría interpretarse así: “Hoy soy europeo simplemente porque pienso que es el tipo de discurso que seduce a la población. Pero, ¿mañana? Quien sabe”

Para empezar, es necesario entender que el dualismo entre la derecha y la izquierda no funciona aquí. Es casi imposible visualizar las diferencias entre los programas políticos

18 partidos se enfrentaron durante la campaña, ¡18! Pero es verdaderamente inútil presentarlos todos, por dos razones: primero, sólo cinco son importantes; segundo, todo el mundo sabía desde el inicio de la campaña quién iba a ganar. Estos comicios fueron, en realidad, elecciones anticipadas. Toda Serbia sabía que saldría vencedora la persona que las había iniciado, es decir, Aleksandar Vučić, el político más poderoso del país. Lo cierto es que, hoy en día, no existe una verdadera oposición política. Los medios de comunicación dependen mucho de los partidos políticos. Y no me estoy refiriendo al hecho de que tengan una “orientación”. No. Es más que eso, parecen completamente encadenados; lo cual constituye una de las explicaciones del éxito del partido de Vučić, el Partido Progresista de Serbia. Todos los expertos coinciden en algo: Vučić va a instaurar su autocracia.

Dicho esto, ¿cuáles pueden ser las razones que empujan a la población a apoyar a Vučić? Para empezar, Vučić sabe cómo atraer a los medios, cómo manejar la comunicación, utilizando una retórica populista. Por consiguiente, llevó a cabo una campaña “anti-corrupción”: durante su antiguo mandato en el gobierno, arrestó a oligarcas y se instauró como el hombre que consiguió atraer el dinero de inversores árabes fuertemente adinerados (aunque parece haber sido un espejismo, puesto que el antiguo Ministro de las Finanzas nunca ha visto los papeles). Hace algunos meses, Vučić y Tomislav Nikolić seguían perteneciendo al mismo partido, junto con Vojislav Šešelj (que actualmente está en La Haya). Este partido fue dividido por iniciativa de Nikolić en 2012. La mayoría de los miembros le siguió, salvo una minoría que se mantuvo fiel a Šešelj. El hecho de que hoy en día Vučić se posicione como proeuropeo sólo se puede considerar como una estrategia política: en efecto, en su historia personal, era tradicionalista.

¿Qué podemos decir a propósito de los otros candidatos? El Partido Democrático, encabezado por Đilas, aprovecha la presencia de la viuda de Zoran Đinđic dentro del partido. Su mayor problema viene del “escándalo del puente”: ha construído, con el dinero de los contribuyentes, un magnífico y moderno puente en Belgrado que no sirve para nada, ¡pero que es un placer para los ojos!

El tercer personaje político es Dačić, líder de una coalición entre el Partido Socialista de Serbia, el Partido Unido de Serbia y otros. Proeuropeo. Fue Primer Ministro hasta las elecciones. Sus puntos fuertes radican en el hecho de que ha aprovechado su posición para luchar contra las drogas y ha impulsado políticas sociales.

La cuarta figura es Tadić, primer presidente democrático después de Slobodan Milošević. A pesar de su oposición a Milošević, defiende los derechos de las minorías. De hecho, la buena reputación dentro del mundo europeo que Vučić tiene gracias a la apertura de las discusiones con la Unión y con Kosovo se la debe, realmente, a Tadić, que fue quien inició esas posiciones diplomáticas.

Finalmente, el LPSB de Jovanović, conocido por su fuerte oposición a Milošević, es el último partido que me gustaría presentar en este artículo: su líder es muy cercano a Đinđić y tiene la capacidad de atraer a las personas que consideren a Tadić demasiado flojo. Defiende los derechos de los homosexuales. Lo cierto es que este tipo de posición parece demasiado liberal para Serbia, además de contar con muchas personas de la “élite”, lo que no juega a su favor. Pero incluso antes del domingo, todo el mundo sabía que Vučić recogería la mayor parte de los votos, mientras el resto se quedaría con una parte ínfima de la votación.

Y… eso es lo que ocurrió. Vučić ha conseguido el 48,2% de los votos. Aprovechó su posición aventajada dentro del gobierno para concentrar el poder estatal, lo que significa que ni siquiera necesitará formar coaliciones para llevar a cabo sus reformas. Ahora que es el Primer Ministro del país, un pequeño resumen de sus escabrosos compromisos políticos puede resultar útil. Las reanudaciones y sucesivas conversiones de Vučić no parecen amenazar su credibilidad. Cuando tenía 23 años era miembro del Partido Radical Serbio, que defendía la creación de una “Gran Serbia”. Tras el bombardeo de Belgrado, bajo la presidencia de Milošević, fue nombrado Ministro de la Información y de la Comunicación. Pero no sólo perteneció al mismo movimiento que Vojislav Šešelj, sino que también se manifestó en las calles para criticar la detención de Radovan Karadzić y defendió a Ratko Mladić. Tratándose de un político oportunista, con un profundo deseo de poder y con capacidad de instrumentalizar a los medios, se puede pronosticar que los tiempos que se avecinan para Serbia serán sinónimo de autocracia… El Partido Socialista de Serbia (Dačić) tuvo 13,6%, Đilas recogió 6,3% y la coalición de Tadić ganó 5,7%. Los dos últimos están muy reñidos entre ellos, ya que tienen respectivamente 19 y 18 escaños en el hemiciclo.

Tratándose de un político oportunista, con un profundo deseo de poder y con capacidad de instrumentalizar a los medios, se puede pronosticar que los tiempos que se avecinan para Serbia serán sinónimo de autocracia…

Cuando cerraron los colegios electorales, sólo la mitad de los votantes había entregado su papeleta. Parece que el sol sedujo a los serbios con más fuerza que las oscuras cabinas electorales. Otro hecho interesante: una gran parte de la población serbia no tiene educación superior y los políticos se aprovechan de esta situación. No es la primera vez que escucho por las calles que los políticos amenazan a la población diciéndole que pueden saber a quién han votado, disimulando cámaras en los bolígrafos.

Hace algunas semanas, mi compañera de piso me enseñó una parodia de la vida política serbia en las redes sociales. Se trataba de una reproducción de “Juego de Tronos”, en la que los protagonistas de la ficción eran sustituidos por las diferentes figuras políticas serbias. Desde mi punto de vista – exterior -, se trataba más de un juego de poder, de unas elecciones basadas en una relación de fuerza desproporcionada y favorable para Vučić. Los hombres cambian pero la situación… como dice mi compañera, Vučić es inteligente y puede hacer tanto lo mejor como lo peor para el país.

Foto destacada: ABC.es