La plusmarquista precoz

Karen Muir es una leyenda de la natación. | © ISHOF

Karen Muir pasó de ser una desconocida a la fama mundial en tan solo 69 segundos. Conmocionó al panorama deportivo internacional al nadar 110 yardas en 1 minuto y 8,7 segundos, lo que suponía un nuevo récord mundial. Pero el registro, en esta ocasión, no era lo más relevante, ya que Karen lo hizo con 12 años, 10 meses y 25 días. Fue en 1965 durante un campeonato celebrado en Blackpool (Inglaterra), y todavía hoy se mantiene como la deportista más precoz en lograr una plusmarca de este calibre.

“Ahora lo que quiero olvidar es todo el revuelo y volver a mis estudios”, dijo en su momento. Acabó su carrera después de batir 17 récords mundiales en 5 años, pero hubo un sueño que no pudo cumplir. A la joven sudafricana se le prohibió competir en los Juegos Olímpicos debido al apartheid racial de su país. Se retiró cuando todavía era una adolescente. Posteriormente, se convirtió en médico, primero en África y luego en Canadá, a donde se trasladó en el año 2000. Ejerció en Vanderhoof (Colombia Británica) hasta que se le descubrió un cáncer de mama en 2009, que le llevó al fallecimiento el 2 de abril de este mismo año.

Una nadadora querida

Una competidora modesta pero intensa, de carácter calmado, pecosa, de ojos azules y muy poco preocupada por los medios de comunicación. Muchos cronistas la definieron como “tímida, sensible y poco amable”, más bien “solemne y torpe”. Por sus largas piernas y su delgadez se ganó el apodo de ‘el Torpedo Tímido’.

Karen Yvette Muir nació el 16 de septiembre de 1952, de la relación de un médico y su esposa en Kimberley, ciudad famosa por sus diamantes y por ser la capital de la Provincia Septentrional del Cabo, en la República Sudafricana. Desde el 5º curso de la escuela primaria Diamond Fields pasó a ser el centro de atención del Campeonato Británico de Natación en 1965. Había viajado a Inglaterra para ganar experiencia en competiciones internacionales, pero nunca fue considerada por la comitiva sudafricana como una esperanza a medalla. Creían que aún tenía mucho que trabajar en sus virajes, que resultaban lentos y torpes.

Karen Muir nunca fue considerada por la comitiva sudafricana como una esperanza a medalla

En su eliminatoria de 110 yardas, venció con un margen de ocho yardas con respecto a su rival más próximo. Tocó la pared en récord mundial, rebajando en ocho décimas la marca establecida por Linda Lundgrove hacía tan solo dos semanas. En las gradas los aficionados se mostraban asombrados. En la carrera de su vida, Karen Muir había rebajado en más de 2 segundos su anterior registro, una eternidad en la piscina.

“Esto ha sido demasiado y todavía no me puedo creer que soy la poseedora de la marca mundial”, dijo en el Sunday Times de Johannesburgo. “Es como algo salido de un cuento de hadas. Todo el mundo ha sido muy amable y maravilloso”. La sudafricana se mantuvo en los titulares durante los siguientes cinco años, consiguiendo ‘reescribir’ los libros de récords. La aún estudiante rebajó los mejores tiempos de 100 metros, 200 metros, 110 yardas y 220 yardas, llegando a retener en algún momento los cuatro mejores registros mundiales en esas distancias. Asimismo, estableció la plusmarca de las 440 yardas estilos.

La sanción del COI le impidió ir a México 1968. | © sport.ba

El Comité Olímpico acabó con su sueño

Con todo listo para acudir a los Juegos Olímpicos de México 1968, el COI retiró la invitación a Sudáfrica por los problemas con el apartheid, una sanción que duró hasta 1994. Karen Muir se quedó sin competir y sin un oro que probablemente habría sido suyo. Las estadounidenses y canadienses dominaron las pruebas donde ella podría haber formado parte del podio, algo que nunca ocurrió.

Una sanción por culpa del apartheid acabó con su sueño olímpico

La sudafricana se retiró de la piscina en 1970, poco después de haber cumplido los 18 años. Se matriculó en la Universidad de Free State en Bloemfontein, donde se graduó en 1977 con un título de médico. Le diagnosticaron el cáncer en el Hospital St. John en Canadá, donde se había trasladado con su marido y seguía ejerciendo su trabajo. Finalmente, regresó a tierras africanas y falleció en casa de su hermana Mossel Bay. Forma parte del Salón de la Fama de Natación de Laurderdale (Florida) desde 1980, siendo la primera nadadora de Sudáfrica en recibir dicho honor. Además, la piscina de Kimberley, su ciudad natal, lleva su nombre.

Homenajes de estrella para una nadadora que nunca hablaba de sus hazañas, ni siquiera a sus compañeros de equipo.”Karen nunca decía nada al respecto”, aseguró Claire Radcliffe, un amigo. “Ella jamás presumía de sus éxitos, no iba con su personalidad”. La ‘sirena’ precoz se mantuvo fiel a sus principios, nunca sopesó un cambio de nacionalidad y la humildad la acompañó toda su vida.