Así suenan los Oscar

Raquel López

Mejor banda sonora

A todos nos gustaría tener una banda sonora para nuestra vida. El ser humano necesita de la música para evadirse, la emplea para plasmar sus sentimientos o para encontrar una melodía que se adapte a ellos. En el cine ocurre algo parecido, una escena es más creíble, más emocionante si hay un hilo musical que la acompañe. Algunas piezas han llegado a convertirse incluso en algo icónico. ¿Quién no conoce el tema central de Tiburón (Jaws) ni ha tarareado alguna vez la melodía que acompaña a Darth Vader?

Desde que en 1903 se produce el primer acompañamiento musical para una película, la música en el cine se ha considerado como un imprescindible. Ha demostrado ser capaz de sobrevivir prescindiendo del diálogo, como si ella misma pudiese ser el guion de muchas de las historias que se cuentan. Tras épocas bajas de pura comercialización, las bandas sonoras han conseguido renacer de sus propias cenizas, consagrándose como un elemento capaz de hacer de una película buena una obra extraordinaria. En la Gala los Oscar se premian estos logros, tanto de manera global como por pequeñas partes.

Skyfall – Thomas Newman 

La tercera entrega de este James Bond rubio, interpretado por Daniel Craig (Casino Royal, 2006) ha conseguido colarse en la Gala 85 de los premios Oscar con nominaciones a mejor banda sonora original y mejor canción original. Salir victoriosa de tal percal tratándose de una película protagonizada por un personaje que ha cumplido 50 años el pasado 2012 sería todo un desafío. Pero estamos hablando de James Bond, ningún desafío le queda grande. Tomas Newman repite con Sam Mendes, director de Skyfall, habían trabajado juntos en American Beauty. EL trabajo de Newman para esta nueva entrega de Bond tiene el aprobado. Intenta innovar en algo cíclico, algo complicado. Ya son 23 películas de acción en la que un hombre invencible, capaz de caer desde varios metro de altura tras recibir un disparo y sobrevivir, consigue llevar el mundo del espionaje un paso por delante de lo creíble. Es un personaje gastado, un argumento gastado pero que sigue funcionando.

Por ello, a pesar de tratarse de una banda sonora cargada de convencionalismos, Newman debe llevarse el mérito de tratar de innovar. Lo étnico siempre suma puntos y de ello ha tirado. El resultado, música de intriga cuando hay intriga, música cómica cuando se desarrolla un pasaje gracioso y música de acción en escenas en las que Bond se enzarza en peleas imposibles sobre vagones de un tren. Puede que se extrañe alguna referencia más al tema característico del personaje pero a grandes rasgos y contando además con la voz de la británica Adele, la banda sonora de Skyfall se ha ganado el puesto de nominada.

Lincoln – John Williams

Llevan más de cuatro décadas trabajando juntos y uniendo sus fuerzas han conseguido llevar a la gran pantalla películas tan emblemáticas como E.T. Steven Spielberg (Jurassic Park) y John Williams se han vuelto a juntar para presentarnos los últimos cuatro meses de la vida de uno de los presidentes más emblemáticos de América, Abraham Lincoln.

Williams, que nos ha proporcionado bandas sonoras de la talla de Star Wars, E.T. o Schindler’s List, ha escogido a la Orquesta Sinfónica de Chicago para grabar esta creación. Si por algo podemos caracterizarla es por su solemnidad. Las piezas desprenden quietud y melancolía a la vez. En ningún momento deja de ser música sinfónica, lo que le proporciona una riqueza de sonidos envidiable. Si se escucha de manera independiente esta banda sonora no pierde la fuerza, una creación que podría sobrevivir perfectamente sin acompañar ninguna escena cinematográfica.

Argo -Alexandre Desplat

Resulta sorprendente que una película nominada a esta categoría no deleite al espectador con las primeras notas de un piano hasta pasados los diez minutos iniciales de la cinta. Genera cierta desconfianza e incertidumbre. Una historia así pide a gritos un acompañamiento que esté a la altura. La situación cambia completamente a partir del momento en el que el trabajo de Alexandre Desplat comienza a asomar la cabeza y se funde con una trama de tensión y nerviosismo. Al principio se muestra tímida, apareciendo sólo en momentos imprescindibles pero no deja indiferente a nadie, como el chispeo de un petardo que se muestra como un anticipo de lo que va a suceder después. Y llega el momento del estallido, de comprender la razón por la que Argo se pueda llevar una estatuilla a la mejor banda sonora.

Desplat, encargado de componer también la música para The tree of life o The King’s Speech, afirma que intentó trasladar a espectador al lugar donde se desarrollaban las escenas a través de su música. Consiguió algo de mayor mérito. Logró que se introdujese en nuestro cuerpo la desesperación, la tensión de un Irán devastado por la violencia y la sed de venganza. Acompañada de lamentos y murmullos como única letra de algunos temas, la banda sonora de Argo surge de la música étnica. Dicho así podría pensarse que estamos ante la típica música de desierto, pero los estereotipos no tiene cabida en esta composición. Alexandre Desplat ha conseguido que se nos atragante la saliva por culpa de la angustia en algunas ocasiones y que nos levantemos de la silla, o de la butaca del cine, de la desesperación en otras. Logró que trama y música se fusionasen a la perfección, que nada quedase descompensado en este último trabajo como director e intérprete de un Ben Affleck (Gone Baby Gone) camuflado por su propia barba.

Anna Karenina -Dario Marianelli

Posiblemente sea este film, dirigido por Joe Wright (Pride and Prejudice) la que menos esperanzas guarde de llevarse el Oscar a casa por la categoría de mejor banda sonora original. El convencionalismo se ha convertido en su base musical y algunos de sus rivales son sencillamente superiores. Ya sea por lo anodina que resulta la melodía de los bailes de corte del siglo XIX, o por la arriesgada elección a la que se han aferrado otros compositores, nos encontramos ante una lucha entre enanos y gigantes. En este sentido no creo que nos llevemos sorpresas.

Ambientada en la Rusia de hace dos siglos y mayormente desarrollada en un teatro, esta nueva adaptación de la novela de León Tolstói explora los sentimientos más profundos de las relaciones entre la clase alta, concretamente la de Anna, Keira Knightley (Pirates of the Caribbean) y su esposo Alekséi Karenin, Jude Law (Alfie), una farsa fruto de un matrimonio por conveniencia. Como ocurre normalmente con estas cosas Anna conocerá a alguien con el que comparte un fuerte magnetismo, el  Conde Vronski, Aaron Johnson (The illusionist), el escándalo posterior es predecible. Puede que un reparto un tanto cuestionable ayude a que la banda sonora de Anna Karenina, compuesta por el italiano Dario Marianelli sea un tanto indigesta, protagonizada en ocasiones por un violín que chirría en el oído como las uñas en una pizarra. No es desagradable, pero no dice nada, es música de acompañamiento, se deja escuchar pero sigue sin ser suficiente.

La vida de Pi – Mychael Danna

Una película como esta, con una monstruosa producción de efectos necesita un acompañamiento musical que la separe de los prejuicios y tópicos de las películas con demasiado contenido digital. Lo normal sería incorporar piezas fastuosas que restasen protagonismo a la imagen. Pero Mychael Danna ha confirmado nuevamente aquello de que la discreción es en ocasiones la mejor opción. La banda sonora de La vida de Pi, Ang Lee (Brokeback Mountain), está incorporada al film en dosis perfectas, en un segundo plano pero siempre presente. Extraordinaria por otra parte, la creación de Danna para esta película es como la guinda al pastel de una de las superproducciones más aclamada de los Oscars. Es otra de las candidatas de este año compuesta por ritmos étnicos. Su autor viajó a la India para trabajar en un ambiente más inspirador, lo que le llevó a incorporar instrumentos propios de occidente como el acordeón.

Es una arriesgada apuesta, realizar una combinación de sonidos contrarios para una banda sonora que deje a la imagen hablar por si sola, consiguiendo a la vez que, sin ella, no nos sintamos satisfechos del todo. La proporción conseguida por Mychael Danna es soberbia.

Sara Yáñez

Mejor canción original

La categoría de los Premios Oscar a mejor canción original se entregó por primera vez en la edición de 1934. Le correspondió a “The Continental”, tema de la película La alegre divorciada y compuesta por Conrad y Herb Magidson. En aquel año, el único requisito para participar era que la canción estuviese presente en una película estrenada en el año en curso. 85 ediciones después las exigencias son mayores: los temas no pueden haber sido estrenados con anterioridad a la película salvo en algún disco de la banda sonora; se excluyen también las canciones de los musicales teatrales que se adaptan para el cine; existe un tope que permite un máximo de dos canciones nominadas por película en una misma edición y, en caso de aparecer en los títulos de crédito finales, debe ser la primera canción en sonar.

“Before my time” – Chasing Ice

Esta última norma se aprecia claramente en una de las canciones nominadas este año: “Before My Time” del compositor Josh Ralph (Man on Wire, The Cove) que acompaña el documental Chasing Ice (Jeff Orlowski). La voz de la actriz y cantante Scarlett Johansson (El hombre que susurraba a los caballos, Lost in Translation), el violín de Joshua Bell y un piano son los protagonistas de esta balada íntima y carente de excesos que pone música a las imágenes del incesante cambio de los glaciares del Ártico. Si Lana del Rey compusiese un tema para cine, sonaría parecido a éste. “Before my time” se ha convertido en la segunda canción de un documental en lograr la nominación en esta categoría (la primera fue “I need to wake up” de Melissa Etheridge para el documental An Inconvenient Truth).

Scarlett Johansson, con dos álbum grabados en estudio, ya había participado en la banda sonora de la película He’s just not that into you y en el documental Wretches and jabberers, pero con la nominada “Before my time” acudirá a la gala de los Oscar en calidad de vocalista. Quizás tenga más éxito que como actriz, aunque ella no se lleve la estatuílla dorada por no ser compositora.

“Everybody needs a best friend” – Ted

El compositor de la música de Padre de Familia o American Dad!, Walter Anthony Murphy, está nominado a los Oscar junto al director, productor y escritor de la película sobre el osito más políticamente incorrecto, Seth MacFarlane, que ha escrito la letra de la canción central de Ted. Por si esto no fuera suficiente, MacFarlane será el conductor de la gala del domingo. En “Everybody need a best friend” se reconoce esa instrumentación tan característica de las series de animación, pero la letra deja a un lado el humor para llenarse de una sensibilidad fortalecida por la voz de la cantante de jazz Norah Jones, que tiene en su haber nueve premios Grammy.

“Pi’s Lullaby” – La vida de Pi

Las voces femeninas son mayoría en esta categoría de mejor canción original que en tantas ocasiones se nutre de música internacional. Nos hemos cansado de bailar el oscarizado tema “Jai Ho!” de Slumdog Millionaire (2009) en el Tarasca y ahora encontramos entre las nominadas una canción en Tamil, una de las lenguas oficiales de la India. “Pi’s Lullaby” es la razón de que la letrista y cantante Bombay Jayashri esté nominada al Oscar. La envolvente música inspirada en los exóticos y coloridos créditos del inicio es obra del canadiense Mychael Danna, también nominado a mejor banda sonora por La vida de Pi (Ang Lee). Si “Pi’s Lullaby” gana, se convertiría en la cuarta canción premiada en lengua no inglesa. Por desgracia, no es apta para el baile en los locales de la zona vieja.

“Skyfall” – Skyfall

En la gala del domingo coincidirán dos artistas ganadoras de nueve Premios Grammy: Norah Jones y Adele. La segunda podría llevarse un Oscar a mejor canción original por “Skyfall”. La cantautora británica comparte nominación con el productor del exitoso álbum 21, Paul Epworth, por la música y la letra del tema principal de la vigésimo sexta película del agente 007: Skyfall (Sam Mendes). Los autores de la pieza no defraudan ni a los seguidores de James Bond ni a los fans de la artista. “Skyfall” encaja con las imágenes del film homónimo actuando como elemento narrativo. Empieza con unas sutiles notas de piano para terminar con una explosión de coros, orquesta y giros en la voz de Adele. Es emocionante el timbre de esta mujer de 24 años educada por el blues, el soul y que el pop ha convertido en producto.

Paul McCartney o Madonna han compuesto alguno de los temas más recordados de la saga de Bond. Este hecho asustaba a Adele, pero aceptó el reto y el resultado no ha podido ser mejor. Si finalmente sube al escenario para recoger la estatuílla, después de interpretar el tema candidato en directo, su nombre se sumaría a la corta lista de mujeres ganadoras del Oscar a mejor canción original (Annie Lennox o Barbra Streisand).

“Suddenly” – Les Miserables

La adaptación al cine de Les Misérables contiene una canción original: “Suddenly”. Junto con “Skyfall” de Adele se perfila como la favorita al Oscar. Anteriormente ya habían sido nominados los temas “I move on” de Chicago (2003) o “Learn to be lonely” de The Phantom of the Opera (2005) por ser compuestas específicamente para la adaptación cinematográfica de sus respectivos musicales. Los creadores de la música y el libreto del musical teatral, Schonberg, Boublil y Kretzmer, han colocado entre las canciones nominadas una tierna balada interpretada por una voz masculina, el actor Hugh Jackman (X-Men). Wolverine se vuelve un dulce cánido cantando una pieza inspirada en el capítulo de la novela de Victor Hugo en la que Valjean (Hugh Jackman) se hace cargo de la pequeña Cosette. 

La candidatura a mejor canción original se caracteriza en la 85 edición de los Oscar por su heterogeneidad en cuanto a estilos y autores. ¿Qué composición se llevará la estatuílla?, o lo que es más importante: ¿Conseguirá algún tema colarse en nuestras vidas como en su tiempo hicieron “Chim chim cheere” de Mary Poppins, “My heart will go on” de Titanic o “Moon river” de Desayuno con diamantes?

En 1956 ganaba el Oscar a mejor canción original el tema “Whatever will be, will be”, interpretado por Doris Day para El hombre que sabía demasiado. Pues eso, qué será será …