Los momentos del fútbol

Esta pequeña historia se desarrolla en dos tiempos distintos: un pasado no muy lejano y el presente que, de forma constante, sigue determinando el futuro más próximo. Tiene dos protagonistas: el Real Jaén y el Deportivo Alavés. Los caminos de ambos clubes describieron, durante los últimos años, la trayectoria de dos líneas tangentes, uniéndose en un punto y separándose para siempre. Ese punto de unión, que ocurrió el 7 de junio de 2014, hace algo menos de tres años, es el momento en el que comienza esta historia. Es el pasado que determina al presente, como siempre ocurre en las líneas de tiempo, tan cíclicas y unidireccionales.

Aquella tarde de sábado se disputaba la cuadragésimo segunda jornada de la Segunda División española, a saber, la última de la liga regular. De los once partidos que la componían, uno despertaba un interés especial por lo mucho que había en liza, porque constituía una cuestión de vida o muerte para los dos contendientes que se enfrentaban en él. Esos dos rivales eran, por supuesto, los dos protagonistas de nuestra historia. El encuentro tuvo lugar en el feudo jienense, en un Nuevo Estadio de La Victoria que se llenó con un lleno absoluto de 12.000 espectadores, de los cuales casi 700 llegaban procedentes de Vitoria, tiñendo de blanquiazul un buen sector de la grada. Los dos equipos se jugaban su última bala para lograr la permanencia en Segunda División, después de haber logrado ambos, la temporada previa, su regreso a dicha categoría. El Jaén lo había logrado después de doce años vagando por la Segunda División B, mientras que el Alavés había hecho lo propio después de cuatro temporadas en la categoría de bronce que habían terminado de enterrar la etapa más gloriosa y convulsa de su historia.

Tras el descanso, el Jaén se adelantó en el marcador con un tanto de Jona, un punta que ya se ha convertido en un trotamundos del fútbol español, para delirio de sus aficionados. Con ese gol, el conjunto andaluz certificaba su permanencia. Sin embargo, a ocho minutos del final, el Alavés logró el empate después de que Juanma metiese su puntera adelantándose a la defensa y batiese a René. Cuatro minutos más tarde, Mauro Quiroga daba la vuelta al marcador, y dos minutos después Fran Machado recuperaba la igualdad para el Jaén. Así se llegaba al minuto 90 de partido, con tablas y los dos equipos descendidos. Sin embargo, el fútbol quiso tomar partido y, después de una larga y trabada jugada, Germán cabeceó el esférico al fondo de la red para salvar al Deportivo Alavés, enviar al Jaén al infierno de la Segunda B y descender también al Mirandés, que a la postre se salvó después del descenso administrativo del Real Murcia.

Eso es lo que ocurrió el 7 de junio de 2014, hace ahora algo menos de tres años. Pero esta historia continúa en el presente, y ese gol de Guzmán es solo el primero de muchos pasos, la primera de muchas cadenas que nos han traído hasta aquí. Después de salvarse, el Alavés vivió en la 2014/15 una temporada de transición en la que mantuvo la categoría sin dificultades y reforzó su proyecto para, un año más tarde, liderar la tabla clasificatoria y regresar a Primera División diez años después. Su regreso ha sido, a todas luces, triunfal.

Diseñado sobre la base de la plantilla del año pasado, el equipo con el que el Deportivo Alavés ha afrontado su retorno a la máxima categoría del fútbol español se ha visto claramente reforzado por las diversas cesiones de prometedores futbolistas como Marcos Llorente, Theo Hernández o Víctor Camarasa, además de por la práctica y eficiente visión del fútbol de su míster, un Mauricio Pellegrino que empieza a estar cotizado como entrenador en el mercado europeo. Además de la fantástica novena plaza conseguida en el campeonato liguero, el conjunto vitoriano ha logrado esta temporada una de las mayores hazañas de su historia: alcanzar su primera final de Copa del Rey. Sin embargo, en este duelo, que se disputará esta misma noche, su rival, el Barcelona de Luis Enrique y Lionel Messi, será incluso más duro que aquel Liverpool que les arrebató el título de campeones de la UEFA en 2001, en la que, hasta hoy, era la única final oficial disputada por los blanquiazules en sus 96 años de historia.

La otra cara del presente, el otro camino generado por aquel gol de Guzmán, es la del Real Jaén. Mientras que el Deportivo Alavés se impulsó en aquel sábado de junio de 2014 para enderezar su proyecto hacia la Primera División, lo cierto es que el conjunto jienense salió escaldado del mismo acontecimiento. Después de dos temporadas vagando sin pena ni gloria por el Grupo IV de la Segunda División B (cosechando un undécimo y un décimo puesto, respectivamente), el Jaén ha descendido esta temporada a la Tercera División del fútbol español tras quedar clasificado en el penúltimo puesto de dicho grupo, inmerso en una enorme crisis institucional y regresando al cuarto peldaño del balompié nacional después de 27 años.

Así que, en esta nueva tarde de sábado en la que en Vitoria apenas nadie parece recordar ya ese gol de Guzmán -qué lejos queda todo cuando crecemos, ¿eh?-, inmersos en la cerveza y la celebración propias de una previa de una final de Copa del Rey, en Jaén es posible que sí sigan recordándolo. Las trayectorias de Deportivo Alavés y Real Jaén han sido tangentes desde entonces, y se han alejado al máximo en este presente marcado por el pasado. Pero ya se sabe cómo es el fútbol, cómo gira y gira sobre sí mismo, cómo se entrelazan sus momentos. Algún día quizá vuelvan a cruzarse. Mientras tanto, a disfrutar y a sufrir, según toque.