En retrospectiva: el año de El Bosco

Recuerdo una mañana, hace años, en la que le enseñé un cuadro de El Bosco a un amigo, pocos minutos antes de entrar en la facultad. Había encontrado la imagen en un libro y, tapando su ficha técnica, le pregunté si podía decirme de qué época creía que era aquella pintura.  No me sorprendió que dijese que, según le parecía, se trataba de una obra de principios del siglo XX. Yo mismo había aventurado que, sin saber el título ni el autor, era muy comprensible confundirla con un trabajo de un artista de la nueva objetividad, puesto que ‘Cristo con la cruz a cuestas’ no era de los más conocidos ni representativos. Sin duda, la etiqueta de “adelantado a su tiempo” es la primera que nos suele venir a la mente con un suceso de este tipo, sobretodo si tenemos en cuenta que la obra en cuestión es, ni más ni menos, del siglo XVI.

No nos extraña que Hieronymus Bosch (El Bosco) nos recuerde a autores más modernos. Sus escenografías delirantes y sus personajes grotescos y teatralizados parecen tener un fiel reflejo en obras de artistas como Max Ernst, James Ensor o George Grosz. Esta exageración y deformación de los rostros, los cuerpos y los comportamientos, pretendían construir un espejo cruel donde se reflejasen y se evidenciasen los problemas morales de la sociedad de su tiempo. Si los expresionistas alemanes y los representantes de la nueva objetividad hablaban de la decadencia en la burguesía de principios de siglo XX, Hieronymus lo hacía de sus contemporáneos. Del mismo modo, este uso de alegorías y de referencias religiosas ayudó a la creación de esas construcciones oníricas del “automatismo psíquico” de los surrealistas, así como también influyeron Los cantos de Maldoror o los metafísicos italianos como Giorgio de Chirico.

Hieronymus Bosch: Cristo con la cruz a cuestas, 1515 – 1516 | © laexuberanciadehades.wordpress.com

Hieronymus Bosch: Cristo con la cruz a cuestas, 1515 – 1516 | © laexuberanciadehades.wordpress.com

Es indudable que el pasado año 2016 fue el año de El Bosco para el Museo del Prado. La exposición ‘El Bosco, La exposición del V centenario’, que tuvo lugar entre el 31 de mayo y el 25 de septiembre, resultó todo un éxito de visitas. Precisamente por esto, decidieron ampliar esta muestra un mes más del tiempo previsto. El Prado ya había prorrogado sus exposiciones antes pero en contadas ocasiones, como la muestra ‘El Hermitage en el Prado’ el pasado 2012, o ‘La bella durmiente’ en 2009. Sin embargo, sería acertado decir que esta exposición tuvo un final mucho más “especial”, dado que, tras su cierre, decidieron preparar una sala en exclusiva para el artista.

El Bosco, La exposición del V centenario’, presumió de ser la muestra que logró reunir la mayor cantidad de trabajos de El Bosco. Un total de veinticinco obras originales, seis de las cuales eran originales del propio museo, y al menos 14 óleos cedidos por museos de Nueva York, Lisboa, Londres, etc. Una muestra que, de hecho, llevaba gestándose desde 2007. La idea de llevarla a cabo en España, es debido a la presencia de algunos de los trabajos más emblemáticos e importantes de Hieronymus, como ‘El jardín de las delicias’. Todo gracias a la fascinación que sentía el rey Felipe II, quien fue uno de sus coleccionistas más entusiastas.

Lo que nos encontramos cuando nos enfrentamos a sus pinturas es una de las imaginaciones más desbordantes de la historia del arte, combinada con un afilado y genial sentido del humor. Imágenes plagadas de personajes cuyo aspecto y costumbres parecen, muchas veces, haber sido deformadas hasta hacerlas parecer prácticamente máscaras; como si aquello que ocultamos fuese más perverso y extravagante que nuestros antifaces.

Jardín de las delicias

Hieronymus Bosch: detalle de la parte central de “El jardín de las delicias” | © https://modayperfume.files.wordpress.com