Deportistas galegas (III): La élite silenciosa del balonmano

El deporte bebe de la vida y la vida se alimenta del deporte. Quizá por eso, si los estudiamos a fondo, al final acaban pareciéndose tanto, acaban encontrándose en la mayor parte de sus definiciones. Del mundo y su deconstrucción social, el deporte ha adquirido a la desigualdad como un rasgo propio, como algo que ha terminado por definirlo. Dentro del universo deportivo, al igual que ahí fuera, en la calle, todo ha acabado por convertirse en una suerte de escalera hacia el cielo donde los peldaños más altos siempre suelen ser los más estrechos, guardando sitio para algún que otro privilegiado, mientras que sus primeros escalones, los más cercanos al suelo, se extienden a lo largo y ancho de todo nuestro entendimiento. Se podría decir que el balonmano ocupa, como deporte, alguno de estos últimos escalones. Si hablamos de balonmano femenino, la respuesta ya es inequívoca: ellas están abajo en la lista, muy abajo, lo cual no deja de resultar paradójico, porque difícilmente podrían estar más arriba.

La eclosión del balonmano femenino gallego ha alcanzado ya cotas inimaginables. Todo su éxito procede de dos pequeños municipios de la comarca de Vigo: A Guarda y O Porriño. Ahí, en el exterior, en el desierto del fútbol y los talk shows y las polémicas y los coches descapotables, probablemente la mayoría de la gente no se encuentre siquiera familiarizada con estas dos localidades. De todos modos, algunos puntos de la geografía española e incluso europea están empezando a integrarlos en su mapa de preocupaciones. Y es que el Mecalia Atlético Guardés y el Godoy Maceira Balonmano Porriño ocupan, desde hace ya algo más de un lustro, un puesto en la élite del balonmano femenino español.

A Europa desde A Guarda

El caso del Guardés ya no sorprende a nadie. El equipo funciona como un reloj, guiado por la apasionada y fiel afición que abarrota cada fin de semana el pequeño pero asfixiante pabellón de A Sangriña, un lugar indeseable para las rivales. De hecho, actualmente se ubica en la segunda plaza de la clasificación de la Liga Loterías, la máxima competición a nivel nacional, a solo dos puntos de diferencia del vigente tricampeón, el Bera Bera donostiarra. Las comparaciones acaban resultando absurdas: San Sebastián multiplica por 18 el número de habitantes de A Guarda. De todos modos, la proyección nacional del equipo ha hecho que, poco a poco, personas procedentes de diferentes puntos de la geografía española hayan ido interesándose por el proyecto. Una de esas personas es el técnico alicantino (originario del pequeño municipio de Petrer) José Ignacio Prades.

Prades, dirigiendo un partido esta temporada | ©Atlántico Diario.

Prades, dirigiendo un partido esta temporada | ©Atlántico Diario.

Prades, que también es el seleccionador junior femenino, aterrizó en las Rías Baixas con el equipo ya clasificado para competiciones europeas y un puesto labrado entre las grandes. “La clave para venir aquí, a algo más de mil kilómetros de casa, fue el diseño del proyecto a nivel deportivo, aunque una vez en A Guarda te engancha cómo se vive el balonmano y el nivel de seriedad del club”, afirma un José Ignacio Prades que se ha traído a toda su familia a Galicia desde la Comunidad Valenciana. De todas las cosas que convierten al guardés en un referente, él vuelve a quedarse con “la afición, que es el gran activo que tiene el club, A Sangriña siempre está lleno; colorido, atmósfera, ambiente de balonmano”.

El equipo viene de jugar la ida de los cuartos de final de la Challenge Cup frente al H 65 Höör sueco en tierras escandinavas y, aunque el marcador dictaminó una derrota por tres goles, la esperanza está depositada en el rugido de su pabellón para dar la vuelta a la situación. Llegados a este punto, a Prades no le queda otra opción que mostrar su enorme satisfacción. “Estamos vivas en tres competiciones, segundas clasificadas y con opciones en la liga, algo increíble teniendo en cuenta que el equipo no se diseñó para ganarla”, celebra. Detrás de todo eso hay “una gente que trabaja de forma rotunda, un grupo de chicas que se ha comprometido de un modo total, un entorno que vive muchísimo el balonmano”. El míster del guardés aclara que, en todo este proceso, es vital asegurar la solvencia económica de sus jugadoras en un deporte en el que no es fácil hacerlo. “Aquí, sin cobrar sueldos estratosféricos, tenemos el privilegio de tener chicas que pueden vivir estrictamente del balonmano, además de que todas cobran su salario y están dadas de alta en la seguridad social”, resalta, añadiendo que “esta situación, a pesar de que muchos deportistas de élite se echarían las manos a la cabeza si tuviesen que vivirla, es la que permite que el equipo funcione”.

Estela Doiro nació y triunfó en A Guarda | ©Atlántico Diario.

Estela Doiro nació y triunfó en A Guarda | ©Atlántico Diario.

De todos modos, pese a su expansión a lo largo y ancho del territorio nacional, el Mecalia Atlético Guardés no ha dejado nunca de apostar por las chicas de la casa. Un ejemplo de los que no dejan lugar a las dudas es el de Estela Doiro, central internacional con la selección junior y absoluta y una de las referencias del conjunto de A Guarda. Nacida y criada en el municipio pontevedrés, se marchó joven al Porriño para brillar con fuerza y regresó a su casa siendo ya una estrella en 2013, con 22 años y mucha hambre de éxito. Su vida, actualmente, transcurre en medio del constante estrés que supone “coger aviones de un lado para otro, estar cambiando de chip constantemente”, aunque encuentra el lado positivo en todo esto, en estar viviendo su sueño, ya que ese estrés, ese nivel de actividad “es lo mejor que te da este deporte”.

Viendo el mundo entero desde casa, Estela no puede mostrar algo que no sea orgullo. “Es super bonito que el balonmano femenino gallego esté donde esté, que los dos equipos gallegos estén arriba es un honor, para mí es increíble estar disputando competición europea con el equipo de mi pueblo y poder llevar el nombre de A Guarda por el mundo“, se reconforta. Además, planifica su futuro estudiando Magisterio en la Universidad de Vigo (Campus de Pontevedra), y asegura ser consciente de que “el balonmano al final son unos años en los que tienes la oportunidad de estar arriba, a este nivel, pero es importante que cuando se acabe tengas algo, es importante formarse”. Respecto a la visibilidad de su deporte y la desigualdad de género, Estela es optimista aunque mantiene la distancia. “Parece que las mujeres estamos dando un golpe, como diciendo que aquí estamos, y que cada vez se va viendo más el deporte femenino, pero está claro que hay mucho camino por recorrer tanto frente al fútbol como en lo que respecta a la diferencia entre hombres y mujeres“.

El crecimiento de O Porriño

Precisamente Estela fue una de las artífices del crecimiento exponencial a nivel deportivo del Balonmano Porriño, un equipo que a día de hoy sigue creciendo y, también asentado como uno de los equipo más fuertes de la Liga Lotería, compite ahora mismo con Rocasa Gran Canaria, Prosetecnisa Zuazo y Rincón Fertilidad Málaga por la tercera plaza de la clasificación. Las comparaciones vuelven a quedar obsoletas en este caso: tanto Telde como Baracaldo, ciudades que hospedan a los dos primeros equipos, quintuplican en habitantes a O Porriño. A la ciudad de Málaga tampoco vamos a descubrirla.

La apuesta del Godoy Maceira Balonmano Porriño por las personas de la casa queda de manifiesto de primera mano en la figura de su entrenador, Abel Estévez, un hombre que suma ya más de 30 años vinculado al club y ha sido uno de sus principales impulsores, uno de los grandes culpables de su presencia entre las más grandes del balonmano nacional. Su hambre por mejorar, de hecho, no se detiene. “Nuestra mejor clasificación a nivel histórica es un quinto puesto, y el objetivo para esta temporada era claro: igualarla o mejorarla. De momento estamos ahí, podemos conseguirlo”, afirma. Además, el Pabellón Municipal de O Porriño acogerá en abril, por segundo año consecutivo, la Copa de la Reina de balonmano, una competición que resulta “un estímulo enorme para el equipo”, y en la que el año pasado logró eliminar en cuartos de final a todo un Rocasa Gran Canaria antes de caer ante el Zuazo en semifinales por un único gol de diferencia. “Es algo muy positivo, lo hemos notado a nivel de captación de niñas, aprovechamos para invitar a colegios, a niñas alevines, gente que se incorpora al club, a través de la Copa, en definitiva, atraemos a mucha gente”, señala Abel Estévez.

La de Abel Estévez es una de las mentes tras el éxito del Balonmano Porriño | ©BM Porriño.

La de Abel Estévez es una de las mentes tras el éxito del Balonmano Porriño | ©BM Porriño.

Respecto a la situación del balonmano femenino, el míster del Porriño reflexiona sobre que quizá “la televisión autonómica podría hacer algo más, dado que somos tanto Guardés como nosotras exponentes en nuestro deporte, a pesar de que ya retransmite algún partido de competición europea o algún derbi entre nosotras”. Sobre la clave del éxito paulatino y siempre creciente del equipo, Abel lo tiene claro: “La clave es el trabajo de mis jugadoras, que no se pueden considerar profesionales y entrenan todos los días, todos los días con muchas ganas, y a pesar de que realizan otras actividades en su día a día, siempre encuentran hueco para dedicarle a esto”. “Así es la realidad del balonmano femenino, cuesta conseguir sponsors, no es fácil gestionar los recursos, la labor de nuestros directivos es muy difícil”, señala, antes de añadir que “la mayoría de las jugadoras estudian o trabajan, lo que ganan con el balonmano no les da para vivir, así que el tiempo que le dedican a esto lo están sacando en realidad de su tiempo libre, sacrificando posibilidades incluso a la hora de estudiar, partiendo en inferioridad de condiciones a la hora de entrar en una carrera”. “Si algo caracteriza a nuestro equipo es la ilusión, el estar formado por jugadoras que el viernes, al terminar de estudiar, se van rápido a entrenar y se pasan todo el fin de semana viajando”, remarca un Abel Estévez que se queda con una anécdota, en su opinión, muy significativa en este sentido: “Cuando se disputan las primeras rondas de la Copa del Rey de fútbol, siempre me llama la atención que se hacen reportajes sobre lo duros que son los viajes en autobús de los equipos pequeños que viajan para enfrentarse a equipos grandes en la otra punta del país. Esa es nuestra realidad, la que vivimos todas las semanas“.

Mientras se recupera de su lesión de larga duración en la rodilla, Iris Sanjuan, portera del Balonmano Porriño nacida en Salceda de Caselas, disfruta del buen momento que vive actualmente su equipo. “Empezamos la temporada en una forma increíble, ganando los cinco primeros partidos y colocándonos ahí arriba”, recuerda, señalando que “después el equipo atravesó una racha más negativa, pero ahora vuelve a estar otra vez a un gran nivel físico y de resultados”. Al igual que para sus compañeras, para Iris es un orgullo poder haber llegado a donde está: “Jugar en División de Honor ya es lo máximo a lo que puedes aspirar en este deporte, pero hacerlo en casa ya es increíble, en el club valoran muchísimo a la gente de aquí, el entrenador siempre es el mismo y eso hace que el feeling y la complicidad que tenemos sea enorme y juegue siempre a nuestro favor”.

Iris Sanjuan vivió el ascenso deportivo del BM Porriño | ©BM Porriño.

Iris Sanjuan vivió el ascenso deportivo del BM Porriño | ©Iris González | BM Porriño.

Sobre la situación económica a la que se enfrentan las jugadoras del equipo, Iris resalta que “cuando llegan chicas nuevas, el club siempre se asegura de que no jueguen solo al balonmano, de que hagan algo más, de que manejen opciones”. Ella terminó el año pasado sus estudios de ciclo superior y ahora se encuentra a la espera de recuperarse de su lesión para salir a seguir buscando trabajo. Respecto a la visibilidad, se da cuenta de que “realmente en O Porriño y A Guarda el balonmano sí que se ha convertido en un fenómeno, faltaría ir un paso más allá en lo que es la difusión, porque la gente que viene a ver este deporte siempre acaba enganchada, lo difícil es que venga”.

Dentro de todo esto, del torbellino que está causando el balonmano femenino dentro del panorama deportivo gallego y de lo invisible que resulta ante la mirada de la mayor parte de los aficionados al deporte, solo queda una explicación posible para este éxito silencioso, este ascenso lento pero ya cercano al techo: la pasión. La propia Iris lo reconoce: “Estamos aquí por el balonmano, porque nos gusta y nos apasiona, no por el dinero, si fuese por el dinero ya no quedaría nadie“. Y es que todas estas chicas practican deporte por el mismo motivo por el que nosotros lo vemos: porque les divierte, porque les gusta, porque les va la vida en ello. Y al final el deporte es como la vida, bebe de ella, ya se sabe.