Houston, yo soy el problema

Una entrevista a Óscar García Sierra

En la actualidad, internet y su oferta constante de información han ocasionado que encontrar la originalidad entre las millones de páginas a que se tiene acceso resulte cada vez más complicado. La diferencia escasea, y se diluye entre todos los links que dan acceso a contenidos similares.

En poesía, ciertamente, puede suceder algo parecido. Son muchos los autores que comparten sus poemas en blogs o que recitan sus versos en vídeos de YouTube. Por ello, a veces se tiene la sensación de leer cosas parecidas, la extensión interminable de un único poema compuesto a múltiples manos. Encontrar autores que destaquen por ser capaces de diferenciarse del resto es harto complejo. De ahí, el mérito de Óscar García Sierra (León, 1994), que con su  Houston, yo soy el problema, parece haberlo conseguido.

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Óscar García Sierra en una fotografía De Vicente Monroy

Adentrarse en sus páginas es introducirse de lleno en un mundo personalísimo, un monólogo interior de ideas fragmentarias que él mismo concibió como una forma de expresión: “al final lo que hago es una forma de expresarme, lo importante para mí es crear”.  Y el resultado de dicho proceso creativo es un libro repleto de referencias a cantantes del rap y del pop, a series de televisión, y, en general, a una amplia cantidad del imaginario colectivo de los nacidos en los noventa. Poemas que no exigen además una lectura lineal, y que se acercan así a los textos hipermedia. El mismo autor reconoce que muchos de ellos fueron creados de forma progresiva, a lo largo de diferentes momentos, y que no se concibieron como un conjunto desde un principio, razón por la que los versos pueden ser leídos de forma aislada sin perder el sentido que adoptan dentro del conjunto del poema.

El libro sorprende por el empleo de un estilo poco común en poesía. Tan poco común, de hecho, que enfrentarse a su escritura puede hacer preguntarse al lector si lo que está leyendo es o no poesía. Al mismo García Sierra, la palabra poeta no le gusta nada. Quizás sea porque ceñirse a un único campo artístico supone absorber una serie de códigos preestablecidos, y si algo busca, sin duda, es crear más allá de ideas predeterminadas. A él, en realidad, la discusión teórica sobre qué es lo que hace no parece preocuparle demasiado, afirmando que “el concepto de poesía no es el mismo al que estábamos acostumbrados, ha cambiado”, y que por ello la idea tradicional de poeta debiera quedar obsoleta en favor de un concepto más amplio.

Este cambio en la poesía al que alude el autor está íntimamente ligado, sin duda, a la irrupción de las nuevas tecnologías, y, muy especialmente, a la llegada de internet. Él mismo dice que “internet es mi principal influencia, y necesito las nuevas tecnologías porque la temática que exploto está directamente relacionada con la forma en la que redacto después”. Su forma de crear pasa por un proceso de escritura en el cual rehace en múltiples ocasiones cada poema, de tal modo que necesita de un soporte que le posibilite borrar y rehacer con celeridad, algo que el papel no le permite. Asegura que lo mejor de internet ha sido la libertad creativa que este ha traído consigo, ya que “ha hecho que las personas que controlan la cultura no puedan hacerlo”.

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Óscar García Sierra (izquierda), en un recital con el poeta mexicano Martín Rangel

Internet le ha servido, también, para conocer a muchos de sus compañeros de generación, autores a los que lee y recomienda, como Vicente Monroy, Martín Rangel, Álex Pena, Luna Miguel o Augusto Sonrics. Él mismo indica que “internet nos ha unido y creo que tenemos características comunes, por eso nos relacionamos entre nosotros”. Dichos rasgos comunes surgen de un estilo de vida similar que, dice, “acaba desembocando en una forma de crear que hace que pueda sentirme identificado con ellos”.

Está claro que el estilo de García Sierra, se llame o no poesía, puede decirse que cuenta con sello propio, una marca de identidad que, guste o no, lo diferencia del resto de autores de su generación. Algo avalado por la gran editorial que le publica (Espasa), en una época en que muchos de los jóvenes poetas necesitan ganar algún premio literario, recurrir a pequeñas editoriales o incluso a la autoedición para tener espacio en el panorama de la nueva poesía.

Óscar García Sierra es consciente de que su poesía no es para todos.  Habrá muchos que se pregunten qué es exactamente lo que el autor nos quiere decir, qué tipo de poesía es esa que se tiene ante los ojos. El mérito de Houston, yo soy el problema, reside en haber creado un universo poético propio, diferenciado y único, que se alza con fuerza para reivindicar una forma de creación nueva donde las barreras entre las artes comiencen a tambalearse.

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Portada del libro “Houston, yo soy el problema”

 

CUANDO YA NOS HABÍAMOS ACOSTUMBRADO A LA LLUVIA DE REPENTE COMENZARON A LLOVER PARAGUAS

cuando ya me había acostumbrado a tus ojos de repente cambiaron de color.

estoy en una nube pero tú estás enfadada porque dices que te tapo el sol.

estoy intentando crear un recuerdo agradable con la ayuda de tu pelo.

hemos pasado toda la tarde construyendo un avión de papel

pero ahora lo estamos usando como pañuelo.

me siento bien viéndote bailar entre dos enfermedades.

me muevo como pez en el agua contaminada por drogas y fluidos corporales.

te necesito para poner en práctica todo lo que sé sobre el siglo xxi.

te necesito como el verbo necesitar

necesita el pronombre personal átono de segunda persona del singular.

el ser humano descubrió las drogas por casualidad cuando estaba buscando comida.

descubrí cucarachas por casualidad cuando estaba buscándote en mi habitación.

si yo fuera el universo en vez de expandirme intentaría hacerme cada vez más pequeño

hasta que pudieses guardarme en el bolsillo de atrás del pantalón

y tirarme al suelo sin querer al sacar algún cigarro.

es genial que ya no necesitemos estar lejos el uno del otro para sentirnos distanciados.

conozco un lugar al que podemos ir a apagarnos poco a poco.

un aeropuerto abandonado en el que nadie nos va a decir nada

cuando miremos al cielo y pensemos que está roto.

una casa vacía en la que podemos rebotar de pared a pared como el logo de dvd.

si sabes cuál es la fórmula de la felicidad escríbemela en este pañuelo de papel.

intentaré no limpiar mis lágrimas con él.

es genial que estemos vivos al mismo tiempo

y que tengamos el tiempo libre suficiente

para entender lo improbable que era que eso pasase.

quiero ser lo suficientemente pequeño

como para que me confundas con una cucaracha grande

y me pises y me mates.

somos egoístas y acumulamos en nuestros cuerpos todos los miedos del universo,

por nuestra culpa hay gente que no puede tener miedo en el tercer mundo.

me siento bien viéndote bailar entre dos enfermedades.

tienes todo lo que busco en una catástrofe humanitaria.

me siento bien,

qué ganas de recordar esto dentro de un tiempo.

 

 Houston, yo soy el problema
Óscar García Sierra
Editorial Espasa Libros
2016