Grand Prix Final: Fernández se aleja del trono de Hanyu

Esta vez no pudo ser. Tras títulos históricos para el patinaje español, como son el Campeonato de Europa y del Mundo, Javier Fernández no ha conseguido el trofeo que le falta para completar el tridente. Por cuarto año consecutivo, Yuzuru Hanyu ha ganado el Grand Prix Final que enfrenta a los seis mejores de un circuito formado por seis competiciones. En este 2016, Shoma Uno se hizo con el Skate America, Patrick Chan con el Skate Canada y la Copa de China, Javier Fernández con el Trophée Eric Bompard y la Rostelecom Cup, y Yuzuru Hanyu con el trofeo NHK. Nathan Chen y Adam Rippon, debido a las puntuaciones sumadas en esas competiciones, completaron el sexteto de la final del Grand Prix.

El escenario de Marsella ha sido el testigo del bajón de Javier Fernández. Si bien nunca había ganado el circuito del Grand Prix, sí que fue segundo en las dos últimas temporadas. Sin embargo, este año, Fernández se ha situado en el cuarto puesto tras Yuzuru Hanyu, Nathan Chen y Shoma Uno. La actuación de Fernández en el programa corto ya hacía presagiar que tendría que pelear mucho si quería obtener un buen resultado. Al ritmo de la Malagueña, tuvo fallos de precisión y sufrió una caída en el axel. Salió del hielo con gesto de lamentación, sabía que no había sido su mejor día. La penalización dejó su marcador en 91’76 puntos.

Sin embargo, este año, Fernández se ha situado en el cuarto puesto tras Yuzuru Hanyu, Nathan Chen y Shoma Uno

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Nathan Chen, Yuzuru Hanyu y Shoma Uno en el podio de Marsella | ©Getty Images

El programa corto no se caracterizó por la precisión absoluta de todos los patinadores. Yuzuru Hanyu no bajó de la primera posición pese a fallar también al saltar. Una melodía muy moderna para lo que suele hacer el japonés, lejos de su clasicismo habitual y con un final impresionante. Todos estos elementos hicieron que Hanyu, al contrario que Javier, saliese del escenario con una sonrisa al compás de la de su entrenador, Brian Orser. Con sonrisa y con 106 puntos.

Patrick Chan no falló. Patinó de forma delicada y obtuvo una elevada puntuación, rozando los cien puntos, que lo situaron en la segunda posición: entre los dos mejores, y entre los dos favoritos. No corrió la misma suerte Shoma Uno, también con imprecisiones. Lo mismo que le ocurría a Nathan Chen, con una caída en el cuádruple flip. La sorpresa la dio Adam Rippon, con una técnica menos complicada, pero sin errores. Una propuesta de patinaje divertido y ameno, con menos dificultad que la de sus rivales.

El programa libre de Javier Fernández, al son de Elvis Presley, desecandenó lo que ya se presagiaba. No sólo tuvo algunas imprecisiones en las recepciones de los saltos, sino que volvió a caer y aumentó el gesto de decepción. Si acercarse a Hanyu ya parecía complicado, ahora se alejaba incluso el podio. Hanyu, en cambio, no perdió su precisión ni su concentración. Volvió a su estilo clásico y, aunque lejos de la perfección de otras ocasiones, patinó como ninguno fue capaz de hacer.

El podio lo completaron Nathan Chen y Shoma Uno. Sus estilos son diferentes, pero si hay algo que los une tras este programa largo es no haber fallado. Ambos han realizado una de sus mejores actuaciones. Nathan, controlando la técnica; Shoma, dejando a su propia entrenadora con la boca abierta tras el final de su programa. No se han rendido ante los rivales y han conseguido superar al campeón del mundo. No pudo ser para Javier. El trono sigue teniendo acento japonés. Y, todos ellos, los cuatro mejores del Grand Prix, aportan un patinaje distinto que sigue haciendo que este deporte sea sinónimo de asombro.

Fotografía de portada: ©AFP/Anne-Christine Poujoulat