Cineuropa 2016: La Belle Dormant

Trabajando una vez más en Francia, como ya nos tiene acostumbrados, Adolfo Arrieta ha decidido darle una vuelta más a la historia de una joven princesa a la que un hechizo deja dormida tras pincharse un dedo. Se trata de una de esas historias mil veces contada y también mil veces modificada.

Lo cierto es que el cuento de la Bella Durmiente al que estamos acostumbrados poco tiene que ver con el que escribió el italiano Giambattista Basile allá por el año 1636 bajo el nombre de “Sol, Talía y Luna”, inspirándose en una historia de tradición oral de la época. No es ninguna novedad que las versiones originales no sean las escogidas por Disney para ser contadas a los niños. Seguramente, si no fuera por las versiones de Perrault y de los hermanos Grimm, la compañía de animación nunca se hubiese parado a reformular la obra de Basile y convertirla en un cuento de hadas apto para todos los públicos,

Para los que no lo conozcan, el cuento original narra la historia de un príncipe que, prendado de la belleza de una joven durmiente y no contento con intentar despertarla con un beso, la viola, dejando a esta embarazada y produciéndole un parto de gemelos, aun estando sumergida en un profundo sueño. Es uno de sus hijos quien en realidad la despierta al chuparle un dedo, extrayendo así la espina envenenada que la había dejado en aquel estado. Para añadirle aún más dramatismo al cuento, la mujer del príncipe, en este caso poco encantador, se entera de lo que su marido ha hecho y decide capturar a la princesa Talía y a sus dos hijos. Llena de ira, da orden de degollar a las jóvenes criaturas y de quemar en la hoguera a su madre. No quiero hacer spoiler del final, así que hasta aquí puedo leer, pero creo que queda bastante claro que la dulcificación de la historia por parte, primero de Perrault y después por los hermanos Grimm, que fueron en última instancia los creadores de la historia actual, era bastante necesaria para que este drama se convirtiese en un cuento de niños.

Arrieta ha decidió respetar hasta el título por el que todos identificamos este cuento: La Belle Dormant (La Bella Durmiente). El principal ámbito de trabajo en el que se ha centrado el director a la hora de llevar una vez más esta historia a la pantalla es en el contexto. Vuelve esta historia, con varios cientos de años a sus espaldas, algo actual. Nos sitúa en el reino de Letonia en junio del año 2000. Allí, el joven príncipe, con una relación no muy buena con su padre, solo tiene lugar en sus pensamientos para dos cosas: tocar la batería y salvar a una princesa dormida en un reino inaccesible en el que muchos no creen, incluido el rey de Letonia, y que debería despertar de un sueño de 100 años en pocos días gracias a un beso suyo.

La película debería haber aportado algo innovador a la historia, para convencer al público de que Arrieta aún tenía algo más que añadir al famoso cuento, pero no lo hizo. No es que se haya limitado a traer la historia al siglo XXI y a sustituir los dibujos animados por actores, pero es un largometraje que no destaca en ningún sentido. Está bien para ver una tarde, incluso tiene algunas frases ingeniosas que consiguen sacarte una media sonrisa, pero no puede decirse que sea una verdadera comedia. El reparto carece de la chispa y la sangre suficiente para transmitir al espectador todo el potencial del guión, convirtiendo así lo que podría haber sido una versión graciosa y moderna de la Bella Durmiente en una película más en el montón de adaptaciones mediocres de un cuento infantil.