Calladita NO estás más guapa

“Hoy me dirijo a ti, Bran. Hoy me he acordado de ti. Aunque, en realidad, nunca deje de pensarte. Ni tampoco creo que lo consiga. Dejaste una huella imborrable en mis carnes. Pero esta ocasión es especial. Hoy quise invocarte desde el principio, cuando nos besamos por primera vez. Supiste jugar bien tus cartas a partir de entonces. El tiempo pasaba volando y yo solo quería exprimir cada segundo de mi vida contigo.

Siempre fuiste muy protector. Ay, Bran, te adelantabas a los hechos de manera constante. Tu persistencia hizo que abandonase mis malos hábitos. Salir de fiesta solo traía problemas. Y no me di cuenta hasta que te enfadaste conmigo por no cogerte el teléfono volviendo a casa. Yo de parranda y tu preocupado por mi estado. Tenías razón, podrían haberme hecho cualquier cosa y tú no estarías ahí para defenderme.

Escuchaba cada uno de tus consejos. Solo tú eras garante de mi seguridad. Nunca pensé que mi mejor amigo se aprovechase de mi compañía para evitar sentirse solo. Querido Bran, tuviste que aparecer en mi vida para avistarme de su ingrata presencia. Así fue como, poco a poco, me percaté de que nadie me merecía, que todos jugaban en mi contra. Solo existíamos tú y yo.

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“Únete”, la última campaña contra la violencia de género del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad| ©20Minutos

Cuando me mudé a tu piso, fortalecimos el vínculo de tal modo que eras capaz de contestar mis mensajes. Nadie diferenciaba mi escritura de la tuya. Ya no hubo secretos entre nosotros. Supe entender tu rigurosa atención cuando conversaba con mis compañeros. A veces, te mosqueabas por averiguar sus pretextos. Con esa capacidad de observación nadie se aprovechaba mi bondad. Tu siempre tan considerado…

Recuerdo los ánimos para mi último examen. Al salir de clase, celebré mi eterna libertad con Lucía, Sofía y un par de cañas. Cuando volví estabas muy cabreado. Me empezaste a gritar. Fruto de tu ira, golpeaste mi ojo. Sentiste que me había olvidado de ti cuando fuiste el apoyo más importante. Lo siento, cariño. En ese momento fui un tanto egoísta.

Al día siguiente, volviste del trabajo con unas flores preciosas. Te sentías culpable. También me compraste maquillaje. Fue todo un detalle. Nunca pensé que acertarías con la tonalidad exacta de mi piel. Cuánto te gustaba cuidarme…

La cifra de mujeres que sufren maltrato crece en un 8.8% con respecto al 2015, superando las 35.000 denuncias. Por tanto, la lucha contra la desigualdad sexual no está del todo apaciguada

Tuvimos nuestros altibajos. Como cualquier relación. Recuerdo con gran intensidad los últimos días a tu lado; el trabajo no hacía más que estresarte. Volvías cansado, y a la mínima te alterabas. A veces, no te comprendía. Pero, aun así, yo era tu fuerza, esa que descargabas hacia mí cuando sentías que el mundo iba en tu contra. Luego, como cada mañana, me despertaba con el desayuno en la cama y un ‘te quiero’ escrito en las tostadas. Eras tan dulce…

El día que me negué a complacerte supe que nunca jamás tenía que volver a oponerme. Y mucho menos después de todo lo que has hecho por mí. Cuando volviste ese día tenías la cena sobre la mesa. No te gustó el sabor de la pechuga y me la tiraste a la cara. Tras un par de gritos y golpes, tu ira desata la pasión. Empezaste a besarme como nuestra primera vez. Intentabas calmar mis llantos y yo, asustada, te rechazaba porque sentía que me humillabas. Tu solo intentabas olvidar lo sucedido. Yo no quería, pero sabía que tenía que hacerlo. Era mi obligación complacerte. Así que dejé de resistirme y, en contra de mi voluntad, me hiciste el amor. Porque era la solución a nuestro problema. Una vez más, tenías razón. Al amanecer me di cuenta.

Tu carácter era cada vez más violento y agresivo. No hubo día que volvieses animado a casa. Yo te esperaba para que desahogases tus penas conmigo. Me dolía, pero tenía miedo a decírtelo. El maquillaje ya no tapaba más heridas. Pero estaba acostumbrada. Todos necesitamos aliviarnos. Mi descanso llegó cuando me encontraron inconsciente en la cocina, tras una paliza de muerte. Aquí, Bran, justo aquí, fue cuando más te quise en mi vida porque, por fin, me diste la paz que precisaba. Siempre un paso por delante (…)”

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2015 decretó la voz de alarma tras el aumento de casos por mujeres asesinadas a causa de la violencia de género| © Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

No hay porqué engañarse. El hecho de que las cifras marquen un ligero descenso de víctimas mortales no implica que la violencia de género haya desaparecido de nuestro entorno. En lo que va de año, 40 hombres han silenciado las voces de sus parejas. El número de muertes se reduce en 20 casos. Sin embargo, la cifra de mujeres que sufren maltrato crece en un 8.8% con respecto al 2015, superando las 35.000 denuncias. Por tanto, la lucha contra la desigualdad sexual no está del todo apaciguada.

El guarismo del año anterior escandalizó un panorama que simulaba el progreso y la efectividad de fórmulas empleadas para frenar los casos de violencia machista. 60 mujeres fueron asesinadas, de las que solo 13 denunciaron su acoso ante las autoridades. En Galicia se registraron 7 casos mortales, convirtiéndose en la tercera comunidad más azotada por agresiones sexistas. La sociedad gallega, además, registró la cifra récord en delitos de agresión sexual, al producirse un incremento del 14%.

Por el contrario, casi la mitad de las fallecidas este año denunciaron a su agresor. Es decir, 16 de las 40 mujeres tenían medidas de protección policial. La seguridad y la conciencia social están establecidas, pero no significa, bajo ningún concepto, que se expongan a una menor tendencia abusiva por partes de sus parejas o exparejas.  A pesar de que cada vez son más las personas que denuncian los casos de violencia de género, el miedo a las consecuencias persiste. Según explica Manuel Izquierdo, responsable técnico del seguimiento integral en casos de Violencia de Género, “el chantaje económico, físico, emotivo, al que están sometidas estas mujeres les puede incluso empujar al rechazar la petición”.

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Tabla con las principales causas de rechazo o retirada de denuncia por violencia de género| © Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

“Cuando pides protección, no hay marcha atrás, y algunas temen las consecuencias. A veces están tan asustadas que no pueden animarse a hacerlo”, concluye. No obstante, el Gobierno insiste la importancia de la denuncia en sus campañas anuales. La psicóloga americana Lenore E. Walker formula el ciclo de la violencia en 1979: las fases de comportamiento cíclicas que detectan la violencia doméstica. A esta lucha, cada vez son más los colectivos que la multitud social reúne para crear reuniones, coloquios y actividades lúdicas que mejoren la comprensión y aclaración de conceptos. La lucha por combatir la desigualdad sexual no cesa, no culmina y no se rinde hasta conseguir el arma más cohibida de la vida: la libertad.

“(…) Hoy, después de tres meses, despertaré del coma. Mi cuerpo se encuentra preparado para volver a empezar. Ay, Bran, cuánto me has aportado… te he echado tanto de menos todo este. Me encantaría que tu rostro fuese lo primero que iluminasen mis ojos al desvelar. Pero no va a ser así… no vas venir. No vas a volver. Te sientes culpable, otra vez.

Quisiera tenerte enfrente para que vieses cómo me levanto. Tengo tantas ganas… ojalá pudieses contemplarme desde tu nuevo hogar. Porque hoy Bran, hoy pongo punto y final. Hoy te digo basta. Hoy dejarás de ser mi peor pesadilla. Dejarás de cabrearte porque camine sola o porque salga a emborracharme con mis mejores amigos. Dejarás de controlar mis mensajes, mis compañías… dejarás de humillarme y de hacerme sentir una estúpida frente al espejo. Dejarás de insultarme, de infravalorarme, de violarme para complacer tus necesidades. A partir de ahora no podrás maquillar mis golpes porque no volverás a ponerme un dedo encima.

Hoy, por fin, vuelvo a la vida porque, para mí, quien ha muerto eres tú”.