Celtas Cortos, el cuento que nunca contaron

“Éramos estudiantes de secundaria, y esto era una actividad extraescolar. Ahí se formó el primer núcleo del grupo, con cuatro estudiantes del instituto y un profesor de francés, que tocaba el violín. A partir de ahí digamos que nos lo empezamos a tomar en serio. Llegamos a presentarnos un concurso en 1986 y lo ganamos. Fue después de ese concurso cuando nació Celtas Cortos”. Goyo Yeves, fundador de las notas musicales que resuenan desde su saxofón celta, relata la parte más profunda e invisible de un iceberg que sustenta más de 30 años de actividad.

La curiosidad de un cuarteto novato descubre cuerdas vocales capaces de componer sonidos inimaginables. El Barrio de las Delicias, situado en la localidad de Valladolid, despierta un sentimiento inocente que, poco a poco, crece en las entrañas de cuatro adolescentes y tres compañeras. Fruto de las jugadas del destino, la música abandona su faceta aficionada y ofrece actuaciones fuera del entorno escolar, bajo el nombre de Páramo. Tocaba cambiar de escala.

Al mismo tiempo, Carlos Soto era integrante del grupo Almenara, con Carlos Cifuentes entre micros y Nacho Castro a la batería. En 1986, los miembros masculinos de ambos grupos deciden juntar sus armas en un concurso organizado por la discoteca Sheraton de Valladolid. Colectivo Eurofolk, compuesto por los siete fundadores de Celtas Cortos luchan bajo un mismo escudo que los proclama vencedores de la competición: el folk joven. Un año después, la Junta de Castilla, en colaboración con Radio Nacional, selecciona al colectivo para participar en un concurso. Otra victoria más que supuso grabar un disco compartido con otras dos bandas de folk, “Así es como suenan: folk joven”. A partir de este momento, intentan hacerse un hueco por las empresas discográficas. La firma Twins se envuelve en la magia celta del colectivo y decide maquetar su primer disco oficial. “Salida de emergencia” alcanza las 60.000 ventas.

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Desde entonces, todos sus cuentos versan bajo los condimentos socioeconómicos de talla humilde, en una pugna por denunciar los derechos de quienes no tienen voz. Tras 11 discos, siete recopilatorios y muchos altibajos, la formación lleva 30 años ofreciendo fusiones de estilos del rock urbano, como el reggae, ska, y el pop. En su última gira, Goyo Yeves, nos abre la primera página de su longevo libro:

Una gira especial para el grupo, puesto que celebráis vuestro 30 aniversario recorriendo carreteras. ¿Qué intentáis ofrecer esta vez al público celta en vuestros conciertos?

En esta gira estamos ofreciendo un repaso por toda nuestra discografía, incluyendo algún tema nuevo del disco “Contratiempos” de 2014. Los clásicos del grupo están siempre presentes. La idea un poco es que la noche celta tenga la magia musical de todos los grupos que participamos durante la noche, y que, por supuesto, la gente se divierta. Yo creo que el cartel es muy atractivo. Se trata de una historia que nos hemos inventado todos los que participamos con la idea de abrir más ese abanico de público; es buscar una noche celta mágica que enganche mucho a la gente y sea difícil de olvidar.

Hablando de esa magia que envuelve al colectivo, ¿qué tiene Celtas Cortos para abrazar a un público tan heterogéneo y, al mismo tiempo, reunir a varias generaciones en un mismo espacio?

Yo creo que la propuesta musical en sí ya implica una fusión que hace que mucha gente de distintas edades, estilos musicales y gustos se acerquen a nosotros porque descubren sonoridades que les gusta. Somos un grupo que mezcla el pop-rock cultural con instrumentos más étnicos y rústicos. Luego, por supuesto, nuestras letras son muy especiales. Quizás eso hace que el abanico de edad a la que llegamos sea muy amplio. Cada vez lo notamos más porque, con el paso de los años, las generaciones se van renovando y no solo hay gente más mayor, sino que también se acerca gente más joven. Yo creo que al final el directo les engancha, ya que es muy dinámico y muy divertido de ver.

“Somos los primeros que disfrutamos en el escenario haciendo nuestra música y al final ese sentimiento se contagia y se produce la grandiosidad del lenguaje musical”

Supongo que, como todo comienzo, vuestras primeras migajas en el mundo de la música no resultaron ser nada fáciles. Las cartas aún son más complicadas de jugar cuando proceden de un barrio humilde. ¿Cómo superasteis la barrera del anonimato?

Empezamos haciendo audiciones en el instituto. Luego tuvimos posibilidad de tocar en algún bar que daban cuatro cañas y ese era el caché. Supongo que es como hay que hacerlo, yo creo que los músicos debemos nacer así e ir creciendo en el escenario: empezar desde abajo y poco a poco. Jamás pensábamos, vamos, era un sueño intentar pensar en que íbamos a conseguir hacer de eso nuestra profesión. Después de cuatro años haciendo música instrumental, mandamos una maqueta a casas discográficas y una nos contestó. Decidió grabarnos un primer disco y a partir de ahí vinieron los demás. Contábamos con las radios, también, apoyándonos. Hacíamos una música que, en ese momento, finales de los 80, resultaba muy peculiar y muy original, sobre todo escucharla en emisoras comerciales. Yo creo que eso fue lo que hizo que la gente se fijase en Celtas Cortos.

Esa pequeña banda que forma sus primeros pasos en el instituto del barrio Las Delicias, ¿nació ya con espíritu reivindicativo o más bien se trataba de un hobbie?

No, para nada. Estamos hablando de unos chavalillos que tocaban lo que podían con las flautas, guitara y violín. Todo esto fue un aprendizaje durante unos cuantos años y una ilusión tremenda por tocar y disfrutar de cada cosa que hacíamos.

Y vuestro nombre, ¿de dónde procede? Porque quienes apenas os conoce tienden a relacionaros con Galicia y la historia celta…

Fue después de ganar ese concurso cuando nos pusimos el nombre de Celtas Cortos. Incluso ganamos con el nombre de Colectivo Eurofolk. La marca data del 86, por eso este año cumplimos 30 años. El nombre está inspirado en una marca de tabaco que existía en aquella época. Se llamaba Celtas, pero la gente lo llamaba Celtas Cortos porque no tenía boquilla. Era un tabaco muy popular, relacionado con las clases humildes y englobaba un poco todo lo que queríamos transmitir: el nombre, que nos parecía simpático y el contexto Celta que tiene mucha relación con el tipo de música que hacíamos.

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Captura del vídeo presentación del nuevo disco, sacado en 2014, Contratiempos| ©youtube

Antes solo os dedicabais a perfeccionar, como decíais antes, vuestras dotes en diversas disciplinas instrumentales. Cuando os ponéis más serios en el asunto, decidís poner letra a vuestras composiciones. Tratábais de mostrar la situación que padecía el país en la época de los 80, casi 90. Tres décadas después, ¿observáis que las canciones más antiguas pueden servir para describir el panorama actual?

“Hacíamos una música que, en ese momento, finales de los 80, resultaba muy peculiar y muy original, sobre todo el escucharla en emisoras comerciales”

Cuando decidimos incluir textos en nuestras canciones estaba claro que sentíamos la necesidad de plasmas cierta ideología en los textos, para que no fueran simples textos vacíos. Nos implicamos mucho en eso y sentimos que la música y las canciones son una forma de sensibilizar a la gente y llegar a concienciar aspectos que a nosotros nos parecen importantes. Es verdad que es un poco penoso que algunas canciones tienen 25 años, como, “Bueno, ya está bien” o “Escaparate nacional”, hablan de temas que en ese momento estaban desperdigados ahora mismo siguen estando. Cambiando cuatro nombres propios y poniendo el de cuatro gatos, desgraciadamente, la cosa está igual o peor. En fin, no nos hubiera gustado ser tan visionarios, la verdad.

Entonces, ¿han cambiado las cosas desde aquel “20 de abril del 90″?

Por supuesto que han cambiado. Han cambiado y mucho. Estamos celebrando nuestro 30 aniversario, llevamos 30 años en la carretera conociendo un montón de gente, todo lo que ha pasado con el mundo discográfico, la radio. Todo ha cambiado muchísimo. Pero yo creo que el truco está en adaptarse a las circunstancias que van sucediendo y sobre todo luchar por seguir tocando en directo que, al fin y al cabo, es lo que necesitamos los músicos, tanto para vivir económicamente, como para vivir emocionalmente. Así que esa es la lucha que tener siempre.

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Celtas Cortos celebra su 30 aniversario con una gira alrededor de la penínusula| ©diaridigital

¿Qué consejo daríais a todas aquellas personas que quieren seguir vuestros pasos? Nuevas agrupaciones musicales os ven como modelos a seguir…

Es difícil dar consejos. Por la experiencia que hemos tenido, lo fundamental es que todos los participantes de un grupo tiren en la misma dirección, crean en lo que hacen y tengan una capacidad de publicar lo que están haciendo, que realmente se lo crean de verdad y luchen por ello. Supongo que poco más, la clave ahora está en trabajar mucho las redes sociales e Internet. Hacer algo original, que llame la atención y que alguien se fije en ti. Entrar en una discográfica, que ahora mismo no se venden discos, o hacerse con un huequecito en la radio, cada vez es más complicado. Por tanto, trabajar las redes sociales, pero, sobre todo, creer en lo que haces y ser honesto.

Quién mejor que grupos con tanta experiencia como vosotros para guiar a futuras generaciones…

Si, bueno. También una de las claves juntarse con gente que se entienda entre sí y ser flexible con ciertas circunstancias, que las cosas se hablen. Hemos tratado con gente que tenemos un curso de amistad, sobre todo, pero que nos entendemos muy bien. Y cuando esto crece hay muchísima convivencia. Entonces hay que mucha carretera, hoteles, bares y eso se puede cargar todo, si la cosa va mal. Es fundamental que la gente del mismo grupo esté implicada y todos remando en la misma dirección, siempre con una actitud positiva.