¿A quién le debemos el iPhone? Los mitos y las realidades del papel del Estado en el emprendimiento

En los últimos años, desde que estamos en crisis, se ha puesto de moda que en la clase política, universidades y otro tipo de instituciones insistir en la importancia que tiene el emprendimiento como base para lograr la recuperación económica y mejorar los niveles y calidad del empleo, dando un papel protagonista al Estado como pieza clave para lograr que la innovación sea una parte importante de la economía nacional, siguiendo la tesis presentada en el libro El Estado emprendedor, de la economista italiana Mariana Mazzucato. Un Think Tank español, el Instituto Juan de Mariana, de carácter liberal nacido en el año 2005, presidido por Gabriel Calzada y dirigido por el famoso economista español Juan Ramón Rallo, viene de presentar un informe titulado Mitos y realidades del Estado emprendedor, en donde se pone en entredicho el papel del Estado como motor del emprendimiento.

El Estado emprendedor según Mazzucato es el que no solo financia la ciencia básica, sino que también emprende y crea mercado, a través de la financiación de ciencia aplicada, desarrollo y comercialización de productos; a través de la inversión en startups, actuando de capitalista de riesgo o creando bancos estatales de inversión. Dice la economista italiana que debido al riesgo que existe a la hora tomar de decisiones bajo incertidumbre cuando se pretende crear una idea innovadora y desarrollarla, muchas empresas privadas no invierten los suficiente en I+D, al mismo tiempo que tienen una visión más cortoplacista para la obtención de beneficios. Así, concluye, la mayor parte de las revoluciones tecnológicas y períodos de crecimiento se deben al papel del Estado, dando como ejemplos la industria informática, internet, la industria biotecnológica y mismo Apple o Google se desarrollaron gracias al Estado.

Pero el informe antes citado desmiente la mayoría de datos e información que aporta esta economista italiana. Por ejemplo, en cuanto al papel de los bancos nacionales de desarrollo, en este caso el de Brasil, el BNDES es destacado por su rentabilidad financiera, variable que no sirve para medir la eficiencia de las inversiones, algo que si sucede con el retorno sobre los activos (ROA), que ronda el 1,2% para este banco nacional, siendo dos veces inferior al de la industria bancaria en Brasil; asimismo, el informe del Instituto Juan de Mariana indica que el BNDES “no genera ningún efecto considerable en las empresas en las que invierte, más allá de subsidiarlas con fondos que podrían obtener de otras fuentes”, a lo que se añade lo dicho por el Banco Mundial en un estudio que indica que la propiedad estatal de bancos contribuye a un menor crecimiento económico.

En cuanto a las energías renovables, asociadas a la actividad de los Estados a la hora de facilitar y mismo colaborar en su desarrollo debido a los riesgos que conlleva invertir en este sector, recuerda el informe que si “el sector privado no invierte en proyectos muy arriesgados e inciertos es precisamente porque son muy arriesgados. Pretender que lo haga el Estado es socializar riesgos que la sociedad no quiere tomar”. Aún así, la inversión privada en este sector ha sido de 161.100 millones de € en el año 2012, frete a los 84.800 millones € de la pública.

En cuanto a la nanotecnología, se le ha dado mucha importancia al papel de la National Nanotechnology Initiative (NNI), de propiedad estatal, que se aprueba en el año 2000, pero, por ejemplo, Ruska inventó para Siemens el primer microscopio de electrones comercial o Binning y Rohrer inventaron, en IBM Research, el microscopio de efecto túnel. Incluso la propia NNI afirma que ya en 1889 las primeras empresas nanotecnológicas comenzaron a operar en EEUU.

Existen 24 tecnologías a lo largo de la historia que se pueden considerar revolucionarias, denominadas Tecnologías de Propósito General en economía de la innovación. De esas 24 tecnologías solo siete se pueden deber al papel del Estado, ya que surgen en el siglo XX, que es cuando nace el Estado emprendedor: el avión, la producción en masa, el ordenador, la producción ajustada, internet, la biotecnología y la nanotecnología. Por ejemplo, el avión se lo debemos a los hermanos Wright; la producción en masa la puso en marcha la Ford Motor Company; la producción ajustada es desarrollada por Toyota; la nanotecnología ha sido comentada con anterioridad; el primer ordenador mecánico es obra de Karl Zuse y el primer ordenador en masa fue producido por IBM; internet es una idea original de J.C.R. Licklider.

El éxito del iPhone “se debe a su diseño y a su sistema operativo. Y eso fue un desarrollo puramente interno

Por otro lado, el éxito del iPhone, relata el informe, “se debe a su diseño y a su sistema operativo. Y eso fue un desarrollo puramente interno. La I+D, si no logra cristalizar en un producto atractivo para el consumidor, se queda en mero conocimiento técnico”. El algoritmo que llevó al éxito a Google se debe al papel activo del Estado, según Mazzucato, pero mucho antes de que naciera Google en el año 1998 existieron hasta otros 20 buscadores de internet, el primero Archie, lanzado en 1990; además, la idea del algoritmo fue concebida por Larry Page mientras estudiaba otros buscadores de internet.

En cuanto a la crítica al cortoplacismo de las empresas a la hora de invertir en I+D, esto es algo deseable gracias a la información que aporta al mercado de forma más rápida que los largoplacistas. Pero, además, las grandes corporaciones están adquiriendo con una mayor frecuencia a las startups, lo que pone de manifiesto que “los ejecutivos en industrias donde la innovación fundamental es esencial para la supervivencia están dispuestos a invertir una cantidad significativa y creciente de las ganancias a inversiones a largo plazo y arriesgadas en I+D”.

De hecho, observando medidas de eficiencias y costes por unidad en las mejoras técnicas demuestran como el Estado emprendedor no ha ayudado a acelerar el progreso tecnológico ni en aviación; ni en eficiencia energética y uso de energía; ni en centrales eléctricas de carbón; ni en motores… Tampoco se incrementó la tasa de crecimiento del número de científicos e ingenieros.

Incluso el Estado Emprendedor puede dificultar la innovación, al reducir el crecimiento de la productividad y el bienestar; y al sesgar la dirección del avance científico a corto y medio plazo. Un ejemplo es el Space Shuttle americano, cuyo coste fue unas cinco o seis veces más caro por lanzamiento que el de cohetes alternativos. Tas el Shuttle, el ejército comenzó a demandar lanzadores al sector privado, que al tener garantizada una demanda por parte del sector público se produjo un estancamiento del mercado con precios crecientes, puesto que ya no existían incentivos a la hora de invertir, ya que había compradores estatales dispuestos a pagar esos precios; esta situación termina cuando aparece la empresa SpaceX, que redujo los precios de forma considerable, obligando al resto del mercado a innovar o quebrar, incluso la NASA ha asegurado que si las innovaciones de esta empresa se desarrollaran en la propia NASA hubieran sido mucho más caras.

En conclusión, el informe elaborado por el Instituto Juan de Mariana desmonta los argumentos de aquellos que defienden al Estado como explicación del avance técnico de las economías de los distintos países; incluso, el papel del Estado emprendedor “impide la puesta en marcha del característico proceso capitalista descentralizado de prueba y error en el que una variedad de propuestas y empresas compiten entre sí”, y es que el proceso de experimentación, selección y descarte, que permite diversificar riesgos y facilitar la inversión y, por tanto, la innovación, se produce en las economías más libres que apuestan por el sistema de mercado, como en el caso de Silicon Valley; esta y no otra es la calve del emprendimiento.

Artículo realizado por: Santiago Calvo. Economista y presidente de Students for Liberty Galicia.