Unidos contra Podemos

La radiografía de las elecciones traza muchas incógnitas sobre el futuro del país. Tras cuatro puntos de abstención que concluyen en una ventaja aplastante del PP sobre sus contrincantes, las dificultades para formar presidencia se atenúan, pues las tres potencias políticas restantes -PSOE, C’s y Unidos Podemos- declinan su oferta de coalición gubernamental. Es evidente que, durante este tiempo, el miedo a una posible revolución morada se ha apoderado de las grandes formaciones. El reflejo de este temor, hipótesis que afirmaban las estadísticas con rotunda certeza, resulta visible en los vídeos de campaña; un instrumento de alto calibre dispuesto a consensuar mentes para captar votos electorales.

Las razones para ir en contra de Pablo Iglesias y sus filas son múltiples: la difusión del populismo en los meetings de campaña, sus estrechas relaciones con Venezuela, la defensa del sistema comunista o incluso la revuelta originada del 15-M, pueden servir como antítesis para hacer frente al sorpasso. No obstante, las estrategias vienen cargadas de pavor injustificado y ataques a la formación sin aportes comprensibles.

La jugada trata de desbancar a Podemos con una defensa sólida, pero con centros débiles en ataque. La delantera se acerca a portería contraria, pero la cognitiva vacía empleada para dar el pase a sentencia parece resistirse a entrar. Una vez acabadas las elecciones, podemos comprobar que no todos los balones eran infortunitos. Solo bastaba con analizar detenidamente la pizarra del publicista el día después.

El spot de campaña del Partido Popular muestra a una mujer en busca de 70 kg de pienso para gatos en una tienda de animales. Ante el asombro del dependiente por la desmesurada cantidad de comida que solicita, la clienta afirma contar con 122 gatos. Si recordamos con suficiente claridad, esta cifra corresponde con el número de escaños conseguidos por el PP tras las elecciones generales del 20-D.

“Le deben gustar mucho los gatos, ¿no?”, pregunta el tendero. En este sentido, la consumidora no muestra especial aprecio hacia los felinos. Sin embargo, concluye la conversación con una frase que parece esclarecer su preferencia: “Es que yo estoy totalmente en contra de los perros”. Algunos interpretan que esta última premisa arremete contra los militantes de Podemos, puesto que las diversas fuerzas conservadoras tachan al colectivo morado de ‘perro flautas’. Otros apuntan a un ataque hacia los demás partidos políticos, en busca de un voto renegado.

Es decir, la finalidad del spot no provoca que las masas se sientan afines a los ideales que representan al PP, sino que se posicionan como alternativa para que las otras fuerzas pierdan poder; votar para que haya menos oposición a la que enfrentarse. Carga contra las demás fuerzas de manera indirecta y sin argumentos justificables para conseguir la confianza de la población española.

Las estrategias contra Podemos vienen cargadas de pavor injustificado y ataques a la formación sin aportes comprensibles

Si pensabas que los populares eran los más contenciosos en arramblar a Podemos, echa un vistazo a la derecha moderna. Ciudadanos presenta un spot que reivindica el panorama actual del país: la fuerza de Albert Rivera sienta a dos sujetos frustrados por el sistema laboral y la falta de empleo. La televisión del bar muestra, a continuación, al presidente del gobierno en funciones anunciando las segundas elecciones. Es este momento empiezan las quejas hacia la formación de Rajoy: “este se ha tirado cuatro meses sin hacer nada leyendo el Marca”, apunta uno de los presentes.

Acto seguido, otro cliente empieza un discurso de elogio hacia el líder naranja, dirigiendo mensajes de ánimo a sus compañeros de mesa, los “héroes anónimos” que, de alguna forma, contribuyen a estimular un cambio necesario y esperanzador para una nación que “nunca se rinde y puede con todo”. “Lo único que necesitamos es que los políticos no nos lo pongan más difícil”, concluye un parroquiano que confía su voto a Rivera; el único, a su juicio, capaz de asegurar el cambio que necesita el país.

Por encima de esta protesta ciudadana, destaca un personaje secundario con unos aires similares a Pablo Iglesias. Las sospechas ante una posible personificación del líder morado se confirman tras enunciar “el poder para la gente” con el puño en alto. Su locución no recibe especial acogida entre los asistentes. El camarero replica la sentencia, “será para su gente. A ver si tenemos suerte y enchufan a este como hacen con todos”. Un tercer repartidor refuerza las acusaciones hacia el personaje, apuntando que “lo único que levanta es el móvil”.

El PP carga contra las demás fuerzas de manera indirecta y sin argumentos justificables para conseguir la confianza de la población

El cierre es otra alusión al líder podemita, “siempre con la misma coletilla”, objeta el camarero cuando el personaje pide que le apunte la cerveza. A diferencia de su contrincante derechista, los naranjas no dudan en criticar a Podemos de manera directa y sin disimular. Aun así, carece de convicciones lógicas que permitan objetar su desprecio al partido.

Con este pequeño video, Ciudadanos dibuja los trazos que pretende realizar tras las elecciones: bajo ningún concepto desea la investidura de Mariano Rajoy, ni mucho menos, desamparar el poder a manos de Iglesias. Un mes después, parece que Rivera y su formación ignoran sus antiguas pretensiones y deciden coalicionar con el PP, a favor de la investidura del actual presidente en funciones. Aunque, a priori, simulaba una unión política con el Partido Socialista, los naranjas acuden a los gaviotas para formar gobierno. Su video de campaña, pues, ha tendido una trampa a los votantes, tanto de la formación de Sánchez, como a sus propios simpatizantes.

El spot del PSOE apunta los dardos hacia la formación morada sin enmascarar sus pretensiones. El primer aguijón que lanza contra Podemos se puede leer en el titular de la producción: “El futuro de un país no se vende por catálogo”, como respuesta al diseño del programa electoral del partido, inspirado en los catálogos de IKEA. Una joven pareja aparece, así, en pantalla descargando las piezas de un mueble que pretenden montar juntos. El bártulo metaforiza, de este modo, la señal de cambio y lucha que distingue a las filas de Iglesias.

“Sonríe, que esto le va a dar una vidilla al salón”, es la segunda flecha que arremeten los socialistas, dirigida al primer spot de campaña podemita, titulado “Volver a sonreír”: un vídeo que simula la victoria de Unidos Podemos tras la ruptura del bipartidismo y el entusiasmo de los votantes ante la llegada de una nueva alternativa que devuelve la ilusión al país.

En el video de campaña, Ciudadanos bajo ningún concepto desea la investidura de Mariano Rajoy, ni mucho menos, desamparar el poder a manos de Iglesias. Un mes después, la formación naranja ha tendido una trampa a los votantes, tras pactar con el Partido Popular

La tercera puya señala la supuesta radicalización del partido. De esta forma, procuran redefinir su postura de izquierdas con una estrategia que busca polarizar al contrincante, un estigma que la sociedad repela; mientras comparten herramientas para seguir con el montaje, los protagonistas inclinan las piezas cada vez más hacia la izquierda. Resulta una escena desapercibida a primera vista por el target pero resuelve un contenido relevante.

Tras varios intentos recolocando las piezas, la composición parece terminada. La cámara muestra una chapuza inmobiliaria que, si recordamos un par de líneas atrás, retrata el resultado de cambio que tanto prometen los morados en su programa. Con ello, los progresistas informan a que un voto a favor de Podemos puede simboliza un auténtico desastre para el futuro del país: cuarto dardo.

La intervención de los jóvenes concluye con una última frase que alude al escándalo que protagonizó Podemos con los sillones del Senado. El partido de Sánchez ha querido recordar que los morado exigieron mucho, pero propusieron poco. Tras una larga crítica a Podemos, disparan un último blanco al Partido Popular, mostrando a los vecinos de abajo mirando el televisor en un mueble viejo. “El futuro de un país no se vende por catálogo, pero necesita un cambio”, finaliza.

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|©El Confidencial

Con todo, el PSOE es claro con su mensaje y procura enseñar una lección a la competencia. Sin embargo, la manca de razones para repudiar a la coalición Garzón-Iglesias desvirtúa la razón de voto a Sánchez. Es decir, la centralización por eliminar al enemigo del camino termina por ofrecer lo que critica: las propuestas que nunca ofrendó Podemos cuando se ofreció una posible unión de gobierno.

En resumidas cuentas: el 26-J nos ha ofrecido una campaña basada en el miedo a una posible alternativa que ofrece un determinado partido político de ala izquierda. Sin embargo, ninguno es capaz de objetar un razonamiento lógico y contundente que justifique el peligro del avance podemita. Dar importancia sin argüir un argumento implica vaciar un contenido que ciega el voto de la población. Parece que el hipnotismo ha resultado cuanto más efectivo… eso y que Venezuela haya dejado de estar a la orden del día.