Estudiar moda y no arruinarse en el intento

Hacerse un hueco en la industria de la moda no es tarea fácil, y menos todavía cuando no se aprecia el producto “hecho a mano”. Anteponemos, en muchas ocasiones, la cantidad a la calidad infravalorando los pequeños detalles que hacen que una pieza sea única.

Sariusve Couture es un proyecto que comenzó a desarrollar Sara Vázquez Edreira en el 2014. Todo empezó con unos trajes de carnaval que la joven porriñesa hacía por encargo a amigos y conocidos. Como ella cuenta, por aquel entonces tenía la máquina de coser estropeada, así que la confección fue 100% manual y con el beneficio que obtuvo vendiendo un total de siete disfraces, se compró una nueva máquina de coser. En esa época, Sara estaba estudiando un ciclo de Salud Ambiental y aunque siempre le había gustado el mundo de la moda no fue hasta ese momento cuando decidió dar el gran paso de estudiar en ESDEMGA (Estudios Superiores en Diseño Textil y Moda de Galicia).

Sara Vázquez confeccionando una de sus prendas | © Sariusvecouture

Sara Vázquez confeccionando una de sus prendas | © Sariusvecouture

Hoy en día Sariusve Couture está yendo más allá, ya cuenta con una página web oficial con venta online, aunque como ella afirma: “Por mucho que doy a conocer mi web, todavía hay mucha gente me sigue haciendo pedidos por Facebook e Instragam porque es donde empecé y es como me conocen”. Por ello, su principal canal para acercarse a su público todavía son las redes sociales, pero también se ha dado a conocer en los puestecitos de las calles que se montan en las fiestas. De hecho, próximamente estará en el festival Portamérica 2016 vendiendo sus prendas y accesorios.

“Coleteros, tops y camisetas son los productos más demandados. Además los chicos demandan camisetas con tanta o más frecuencia que las chicas”

Según comenta Sara, los complementos son lo que más fácil le resulta vender, porque no se le suele dar valor a la forma en la que está confeccionada la prenda, sobre todo entre los jóvenes. Los dobladillos, las costuras y la creatividad están mucho más cuidados que en los productos de las grandes cadenas textiles y todo ello hace que el valor de la prenda suba. “Yo vendo barato, porque prefiero sacarle un beneficio, aunque sea pequeño. Por ahora, estoy vendiéndolas a un precio que la gente de mi edad me puede comprar y con ese dinero puedo seguir produciendo”

Coleteros | © Sariusvecouture.com

Coleteros | © Sariusvecouture.com

Los estudios son algo más costosos que una carrera convencional económicamente hablando, ya no solo por la matrícula que es concertada, sino que además es necesario un desembolso en materiales cada año para proyectos de clase. Utensilios de costura, telas, hilos o abalorios son una buena parte de los gastos tienen que desembolsar anualmente los alumnos de ESDEMGA para llevar a cabo las prácticas de las asignaturas. Y aunque no es frecuente que los estudiantes lleven a cabo proyectos como el de Sara, ella afirma que su marca le ayuda a amortizar gran parte de la inversión: “Sariusve Couture sirve para rentabilizar las telas que tengo que comprar para los proyectos. Aunque los trabajos de la facultad muchas veces exigen diseños más arriesgadas. Pero la tela la puedo reutilizar, la corto y, por ejemplo, hago un par de coleteros y así amortizo la inversión”.

Por otra parte, el paso por la facultad no solo mejoró las técnicas de confección, sino que también agudiza la imaginación y los recursos. “A mí nunca se me había dado por bordar y el primer cuatrimestre de este último curso probé y me gustó. Ahora lo uso para mi marca, por ejemplo, en los diseños del corazón o customizando vaqueros.”

Bordado

Bordado sobre una prenda vaquera | © Sariusvecouture

Ya en el ecuador de sus estudios en ESDEMGA, Sara no se arrepiente en absoluto de su decisión y tiene grandes planes de futuro con su marca. En cuanto a su paso por la facultad, destaca que “hay mucha competitividad y muy fuerte entre compañeros. Mi primer consejo para alguien que quiera estudiar moda es primero que se informe en qué escuela ofrecen aquello que más le interesa. Después, que sea fiel a su estilo y trabaje a su aire. Porque al ser una carrera que exige creatividad, algunos compañeros te pueden copiar. Hay gente muy buena pero que no tiene imaginación, pero como dice mi padre: ‘Si te copian, es que algo estás haciendo bien’, y eso me enorgullece”

Lo que empezó siendo un pasatiempo y una forma de costearse sus proyectos ha terminado situando sus diseños en diferentes ciudades españolas como Valladolid, Madrid, Guadalajara o el País Vasco donde ya ha enviado algunas camisetas y coleteros. No hay ninguna fórmula mágica: pasión, inversión, trabajo y mucha dedicación son la clave para dedicarse al mundo de la moda.