Ciudades subterráneas

El superhormiguero de Brasil | © construir.tv

¿Hay algo más desconocido que el Universo? ¿Existen lugares más misteriosos, si cabe, que la densa y profunda selva amazónica? ¿Nos quedan lugares por explorar de nuestro planeta? La respuesta a todas estas preguntas es un rotundo sí. De hecho, tenemos más datos sobre galaxias que se encuentran a miles de millones de kilómetros de nosotros que de las profundas y oscuras aguas abisales del Pacífico, de los fríos témpanos de hielo polar o del interior de nuestro planeta. Hoy os invito a realizar un viaje maravilloso; un periplo sin igual. Hoy viajamos a las entrañas de nuestro planeta.

Miremos al suelo. Entre todos los pequeños insectos, miriápodos y demás fauna encontraremos a los tuneladores, por excelencia, del reino animal. Las hormigas, unos diminutos artrópodos pertenecientes a la familia Formicidae, son insectos sociales que, a diferencia de las abejas o avispas, construyen sus ciudades bajo tierra. Los formícidos edifican auténticas metrópolis justo debajo de nuestros pies, constituyendo comunidades de más de 300 millones de individuos con una extensión de más de dos kilómetros cuadrados. Estos laboriosos insectos tienen un sistema social muy complejo y especializado, fruto de miles de años de evolución.

Un hormiguero puede estar formado por más de 300 millones de individuos

Las colonias de las hormigas se denominan hormigueros. Un hormiguero estándar puede llegar a medir cinco metros de profundidad y hasta ocho si se trata de un superhormiguero. La complejidad estructural radica en el número de cámaras que contiene, siendo cada cámara para una función específica como almacenar alimento, guardería para las larvas, cámara nupcial donde se encuentra la reina o cámaras de cultivo. Uno de los éxitos que tuvieron las hormigas fue la especialización de los individuos.

Castas de hormigas | © selvanet

En todo hormiguero existe una hormiga reina, una hembra fértil encargada de poner huevos de donde nacerán nuevas hormigas, machos para fencundar a la reina, hormigas soldado y hormigas obrera. La reina y los machos son fáciles de distinguir, ya que son los únicos portadores de alas en la mayoría de las especies de formícidos. Cada casta social desempeña un papel determinado, pudiendo subdividirse estos roles. Por ejemplo, una hormiga obrera joven está especializada en la recolección del alimento fuera de la colonia, mientras que las hormigas obreras más mayores se dedican a su procesamiento y almacenaje. Esto es perfectamente apreciable en un grupo de hormigas, las hormigas cortadoras de hojas.

En todo hormiguero existe una hormiga reina, soldados, machos fértiles y obreras. Cada casta tiene un rol específico dentro de la colonia

Las hormigas cortadoras de hojas forman la sociedad animal más compleja que existe, subdividiendo las castas normales de hormigas en varias tipos. Estas hormigas se dedican a una sola tarea toda su vida: cortar y trasladar hojas desde un árbol o arbusto hasta su colonia. Una vez aquí, los vegetales serán procesados por trabajadores cualificados que, mezclando las hojas son su saliva, triturarán el material y lo añadirán a las parcelas cultivables. Este sustrato es el medio ideal para la proliferación de varios tipos de hongos de la familia Agaricaceae. Las hormigas se alimentan del hongo que brota y este se beneficia del trabajo de las hormigas para crecer y reproducirse. A esto se le ha llamado mutualismo hormiga-hongo.

Hormigas cortadoras de hojas cultivando hongos | © naturalezacuriosa.com

Un rasgo particularmente curioso de las hormigas es que las obreras son hembras infértiles que no pueden poner huevos. La reina controla el desarrollo de su prole mediante hormonas que deposita en sus hormigas de confianza para que las reparta entre toda la colonia. La reina besa a una hormiga y le pasa una gotita cargada de hormonas mediante un proceso conocido como trofolaxis. Así, sucesivamente, las hormigas se van besando y pasando las hormonas. Estas hormonas controlan el proceso de desarrollo de la larva, impidiendo la formación de la parte reproductiva del insecto. Por eso, las hormigas obrera no son fértiles, ya que han sido castradas químicamente por la reina.

Quizás las hormigas posean las sociedades más complejas del reino animal, pero otro pariente suyo tiene varios récords del mundo por el tamaño desorbitado de sus ciudades. Las termitas, pertenecientes al orden Isoptera, son un grupo de animales sociales que, al igual que los formícidos, construyen impresionantes urbes debajo de la tierra. Las termitas con conocidas por ser una plaga en las ciudades humanas, llegando a arrasar edificios enteros con sus poderosas mandíbulas. Se alimentan de la celulosa de la madera, un polisacárido muy nutritivo que digieren gracias a la simbiosis que presentan con algunos microorganismos. Pueden atravesar cualquier material hasta llegar a la madera, incluso el hormigón.

La reina pasa hormonas al resto de la colonia mediante besos en los que se intercambian gotas de líquido hormonal

Los termiteros son análogos de hormigueros en las termitas. Estas estructuras pueden tener hasta cuarenta metros de profundidad, poseyendo chimeneas de hasta ocho metros de altura conocidas como respiraderos. Los respiraderos sirven para airear la colonia subterránea de varios millones de individuos que vive justo debajo y reducir la temperatura. Se construyen con una mezcla de tierra, saliva y excrementos, pudiendo tener una consistencia tan elevada que, en ciertos casos, se ha requerido de explosivos para derumbar uno de estos colosos. Las termitas son predominantemente habitantes de climas tropicales, aunque en Europa viven dos especies de ellas.

Termita reina rodeada de huevos y termitas obreras| © expertoentermitas

Las termitas poseen unas castas sociales muy parecidas a las que hemos visto en hormigas. Una característica interesante es la presencia de unos individuos conocidos como pseudoergados, no presentes en todas las especies, que son termitas que pueden convertirse, en un momento puntual, en una obrera, un reproductor o un soldado. Evolutivamente, esto les ha conferido una resistencia mayor, ya que si la colonia se ve asediada por un depredador y sus machos mueren en el ataque, se podrían reponer fácilmente por este método.

Los termiteros pueden llegar a profundidades de hasta cuarenta metros y a alturas de ocho

En definitiva, nuestro viaje por las ciudades subterráneas de la naturaleza ha concluido. Hemos visto que, a diferencia de lo que tendemos a pensar, la naturaleza también dispone de sus metrópolis, habitadas por diminutos y trabajadores animales sociales. La complejidad de su organización, algunos comportamientos y estrategias constructivas fascinan y desconciertan a biólogos y arquitectos, enseñando valiosas técnicas a los constructores de edificios modernos. Sin duda, estos animales han sobrevivido cientos de miles de años gracias a su fatigoso trabajo, tunelando las entrañas de nuestro planeta, construyendo intrincados laberintos y alzando urbes magníficas capaces de maravillar a cualquier persona sobre la faz de la tierra.