Capitán América: Guerra de Colegas

“¿Quién vigila a los vigilantes?”. La traducción inglesa del conocido dicho “Quis custodiet ipsos custodes” del poeta romano Décimo Junio Juvenal, junto con todo lo que conlleva, fue una de las consignas principales de ‘Watchmen’ (1986), redactada por Alan Moore e ilustrada por Dave Gibbons, una de las mejores obras que ha dejado el mundo de la novela gráfica. El tan reputado como excéntrico escritor británico deconstruía el saturado género superheroico para ofrecer, entre otros muchos temas, una significante reflexión sobre los límites de la autoridad en un ente con poderes. ¿Hasta qué punto era correcto que, por ejemplo, un ser mesiánico y casi omnipotente como el Dr Manhattan tomase partido en los problemas del hombre mundano, siendo casi inmune a consecuencias y repercusiones? ¿Quién podría supervisar a quien estaba por encima del bien y el mal? ¿Debía el gobierno poner límites a la acción de los justicieros y someterlos, para bien o para mal, a intereses políticos y partidismos varios? A finales de la década siguiente, uno de los más acérrimos seguidores de Moore, el también inglés Warren Ellis, brindó una de las posibles respuestas en ‘The Authority’ (1999). Los superhéroes de este equipo tomaban la decisión de actuar ya no al margen de la ley, sino por encima, mediante amenaza de utilizar su propia y terrible fuerza bruta. The Authority se constituían en una suerte de gobernadores mundiales y te salvaban, quisieras o no, eligiendo a su juicio qué estaba bien y qué estaba mal y actuando en consecuencia. Poco podían diferenciarse de los totalitarios dictadores o villanos megalómanos a los que derrocaban en sus páginas y la línea que separaba lo presuntamente valiente y altruista del fascismo subliminal semejaba peligrosamente difusa.

Tony Stark continuará siendo el playboy multimillonario de siempre, pero con reminescencias, digamos, keynesianas / ©Cinemaniaec

‘Capitán América:Civil War’ (2016), la nueva entrega del universo cinematográfico de Marvel, se descubre como otra de las obras, en este caso audiovisual, que sugieren este tema en su trasfondo argumental, pese a que, como ocurrió recientemente con la vapuleada ‘Batman v Superman: El amanecer de la Justicia’ (2016), no consiguen desarrollarlo en toda su complejidad y extensión y funciona casi más como un mero mcguffin que como un verdadero desencadenante para el conflicto. Mientras que en los cómics de Mark Millar todo el enfrentamiento gira alrededor de la Ley de Registro de Superhumanos, que eliminaba de raíz las identidades secretas de los superhérores, confluyendo en un alegato entre dos posiciones férreas, enfrentadas y conformadas por un altísimo porcentaje de los personajes de Marvel, una dicotomía entre la libertad y el orden, entre la democracia y la justicia, entre la propia privacidad y la prevención de daños futuros, aquí todo termina reduciéndose en su colofón a una trifulca entre amigos generada por un malentendido, que rodea al viejo colega del Capi, Bucky Barnes, el Soldado de Invierno. No obstante, pese a que como adaptación deja bastante que desear respecto a su obra madre, la película tiene numerosos aciertos que la coronan como uno de los mejores blockbusters palomiteros de la presente primavera, no en vano está dirigida por los hermanos De Russo, creadores de esa maravilla que fue ‘Capitán América: el Soldado de Invierno’ (2014) y que bien podría ser considerada como lo mejor que ha dado Marvel en el séptimo arte junto a esa pequeña joya autoparódica que es ‘AntMan’ (2015).

‘Civil War’ tiene un tema base bien marcado, esto es, la destrucción de la amistad entre Tony Stark (Iron Man) y Steve Rogers (el Capi) y cómo ello arrastra a cada bando a la correspondiente mitad del equipo de Los Vengadores y a algunos nuevos fichajes. Pese a que en sus inicios la película sí nos sugiere cierta reflexión sobre la crítica política y el conflicto moral que dan sentido a la trama original, aquí pronto se abandona en aras de la descarada pretensión que Marvel ostenta en un amplio número de sus películas: rendirse, por completo, a sus fans. Así, da la impresión de estar hecha “a propósito” para gustar. No nos engañemos, es cierto que todo artista, incluso un director de cine, quiere que su obra guste, pero existe una sutil diferencia entre adornar un producto para su mejor aceptación por parte del público y enfocar toda la producción del mismo desde su inicio para ese fin. Y esa es la impresión que da ‘Civil War’. Ya no es que, a diferencia de en los cómics, no se atrevan a matar a ningún personaje (como cuando “revivieron” a Phil Coulson en Agentes de S.H.I.E.L.D.) sino que los trata a todos con un mimo extremo para evitar que algún fanático de la marca salga decepcionado. Esto ejemplifica el mayor defecto de la película, el no saber ir más allá, o tener miedo a hacerlo, y regodearse en la autocomplacencia.

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La batalla del aeropuerto tenía bastantes boletos para quedar cutre, pero termina siendo una clase magistral de tortas. / ©Cinemania

Lejos de caer de nuevo en comparaciones con el cómic, enfocado desde una perspectiva más atrevida, la posición del Capitán América no dejaría de ser la de un burdo idealista que, desde una visión casi adolescente, coloca la libertad humana por encima de la ley, creyendo en un concepto de “bien” objetivo y absoluto. Iron Man se codea con discursos, manías y reacciones casi dictatoriales que podrían haber sido un excelente caldo de cultivo para una reflexión similar a la de la anteriormente citada ‘The Authority’. Habría sido una excelente oportunidad para mostrar la paradoja que rodea a ambos personajes, cómo un símbolo propagandístico estadounidense termina caminando prácticamente por la línea del subterfugio y la anarquía y cómo el magnate ultracapitalista se rinde a la comodidad del intervencionismo moral gubernamental para sentirse libre de remordimientos, pero todo este asunto se queda a medias, más sugerido por la evolución vista en las otras películas de la saga que por el tratamiento en si de los personajes.

No tiene ni un solo segundo en el que puedas ceder al aburrimiento.

Pese a esa sombra que deja, sería negligente negar las virtudes del filme de los hermanos De Russo. El principal y más grande acierto de esta película es quizás lo más importante en un producto audiovisual de su estilo: Es entretenidísima. Sin más. No tiene ni un solo segundo en el que puedas ceder al aburrimiento. Continuando la tradición de películas de acción como la saga de ‘Bourne’ o incluso de videojuegos como ‘Uncharted 2’ (2009), ‘Civil War’ trata a su público como si fuesen niños hiperactivos, dándoles siempre algo, sin un minuto de pausa. Cuando no hay tortazos hay sorprendentes revelaciones argumentales. Y, para qué mentir, pese a que en otras producciones esta manía sea más un lastre, aquí está tan bien logrado que se agradece. Argumentalmente sí que se echa de menos un poco más de trabajo y arrojo, pero su guión es bastante sólido (bastante más que el ‘Los Vengadores 2’ (2015), por ejemplo) y coherente, destila momentos emocionantes y, pese a que termina cerniéndose sobre el obligado dramatismo de turno en su recta final, incluye algunos gags realmente deliciosos, especialmente cada vez que Spiderman o Antman se encuentran en pantalla, haciéndose con la película en cada una de sus apariciones.

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Que no cunda el pánico, el Capi continúa con las nalgas tan turgentes y musculosas como siempre. / ©Laprensa.Peru

 

Si en ‘Batman v Superman’ DC y Warner deleitaron al público con el mejor Batman de imagen real de la historia, aquí Marvel (y Disney, sí) ha conseguido dar con la tecla, tras dos intentos fallidos, y ha logrado, por fin, a un magnífico Spiderman. Mientras que Tobey McGuire era demasiado Peter Parker, en su acepción más negativa, y Andrew Garfield era excesivamente sarcástico y badass para su papel, el jovencísimo Tom Holland ha calcado al héroe de Queens, interpretando a un Hombre Araña inteligente, nervioso pero valiente, y cuyos chistes nacen de su propia inseguridad. El resto del reparto continúa al gran nivel de siempre, con un Robert Downey Jr. que justifica una vez más su posición de actor mejor pagado del mundo, un Paul Bettany extrañamente cómodo en su papel del intrigante Vision y un Chadwick Boseman que va a dar que hablar en el futuro con su papel de Pantera Negra.

Visualmente, la película no renuncia a los cánones estéticos de la cinematografía de Marvel. Secuencias de acción vibrantes (en concreto, la lucha del aeropuerto está brillantemente ejecutada, pese a la complejidad de dar protagonismo a más de una decena de héroes peleando simultáneamente), un ritmo desenfrenado y, si bien no es un alarde de técnica en cuanto a efectos especiales se refiere, estos convencen. Todo ello aderezado con el clásico tratamiento de imagen de la franquicia, con sus destellos de color aquí y allá, fondos de tonalidades pardas para dejar resaltar la caracterización de los personajes y, en general, una iluminación agradable y, válida sea la redundancia, luminosa.

‘Civil War’, en resumidas cuentas, resulta un excelente producto de entretenimiento. No tiene pretensiones de ir más allá de lo que es, mostrándose asustada de desarrollar todo el potencial que insinúa, debido a la amenaza de perder al público más generalista y cae en el fácil juego del agrado fácil. Pese a ello, sabe explotar sus virtudes al máximo e incluso sabe, tras tantos años teniendo alrededor a estos personajes, emocionar. Anda que no han dejado los Russo ganas de que llegue de una vez ‘Infinity War’.

(Imagen destacada por cortesía de Univision)