La era de la energía nuclear

Símbolo de la energía nuclear |©Emaze

La arena del desierto estaba en calma. Ni una sola partícula se movía de su sitio y el imperante silencio le daba un matiz de lo más tétrico al ambiente. De improviso, un destello verde se vislumbra en el horizonte y, posteriormente, vino el ruido. Una explosión ensordecedora que se deja sentir a varios kilómetros a la redonda, dejando a su paso una nube con forma de hongo y la destrucción absoluta. La bomba nuclear había llegado.

Albert Einstein, padre de la energía nuclear | ©Wikipedia

La energía nuclear o energía atómica es el nombre que recibe aquella energía que se desprende de los procesos de reacción nuclear. Esta energía se sirve de la descomposición radiactiva acelerada de algunos elementos químicos como el uranio. La energía nuclear nació con las ecuaciones del eminente físico Albert Einstein que, mediante su famosa ecuación E = mc2, trató de explicar la relación entre la materia y la energía. La materia no deja de ser energía condensada y comprimida, por lo que podemos obtener mucha energía a partir de la materia adecuada. La energía nuclear puede ser de dos tipos: de fisión nuclear o de fusión nuclear. La fisión nuclear consiste en bombardear núcleos de uranio para que se desintegren y así extraer la energía de ellos, mientras que la fusión consiste en unir dos núcleos para formar un elemento más pesado. Esta última reacción es la que se produce en el interior de las estrellas para formar átomos más pesados como el carbono o el hierro.

La energía nuclear nació con las ecuaciones del eminente físico Albert Einstein

Aunque la energía de fusión nuclear es la más limpia que se conoce hasta el momento, es irreproducible en la Tierra, ya que se necesitaría poseer un microsol para su explotación. Por tanto, la energía nuclear de fisión es la que se emplea hoy en día en las centrales nucleares. Las barras de uranio se confinan en un tanque lleno de agua y se bombardean con neutrones para convertir el uranio en elementos más ligeros, conllevando este proceso un gran desprendimiento de energía que se emplea para calentar el agua, convertirla en vapor y así mover turbinas para generar corriente eléctrica. Después de este proceso, el vapor de agua se tiene que enfriar para convertirse en agua sólida y repetir el proceso. Las famosas chimeneas de las centrales nucleares emiten vapor de agua, producto del agua que se necesita para el enfriamiento de las tuberías que contienen el vapor de agua de la central. Por tanto, ¿es la energía nuclear de fisión una energía limpia? Claro que no. En el proceso de fisión del uranio se generan los residuos radiactivos que han de ser enterrados bajo tierra en los cementerios nucleares, para que así su radiación no sea perniciosa para el medio ambiente.

La energía nuclear se puede emplear para la obtención de energía eléctrica, para la fabricación de armas nucleares y en el campo de la medicina, ayudando a curar enfermedades o diagnosticar algunas de ellas. En primer lugar, la fabricación de armas nucleares es bien conocida por todos. Esta energía se puede emplear para la construcción de buques que se muevan mediante reactores de fisión o bien fabricando bombas de fisión nuclear.

Homer Simpson, técnico de seguridad nuclear en la central de Springfield | ©Antena3

En 1945, dos bombas atómicas americanas devastaron las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, pertenecientes al Imperio de Japón. Este acontecimiento marcó el fin de la Segunda Guerra Mundial. Desde la primera aparición de las bombas atómicas, todos los países del mundo han deseado controlar esta tecnología y fabricar armas nucleares. El ejemplo más claro de ello fue la Guerra Fría, un conflicto bélico en el cual dos superpotencias, la URSS y los EEUU, se enfrentaron en un duelo para demostrar al mundo quién disponía del mejor arsenal de armas atómicas. Por suerte para la Humanidad, estas bombas no llegaron a utilizarse, ya que una guerra nuclear posiblemente devastaría nuestro frágil planeta.

Por otra parte, la medicina ha empleado la energía atómica desde hace varias décadas, implementando los tratamientos a pacientes con algún tipo de cáncer. Los tratamientos radioterapéuticos acaban con las células cancerígenas, ayudando a eliminar tumores de una manera muy rudimentaria pero efectiva. El problema de los tratamientos radioterapéuticos es su poca especificidad para discernir que células son malignas y cuales son normales. Esto implica un gran sufrimiento al paciente que tiene que asumir la caída de su cabello, la infertilidad temporal y los malestares de la terapia. La desintegración radiactiva de núcleos es también empleada por los oncólogos para diagnosticar el cáncer, permitiendo conocer, con bastante precisión, el origen del tumor. A la espera de tratamientos más específicos, la energía nuclear ha ayudado a salvar vidas.

En 1945, dos bombas atómicas americanas devastaron las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, pertenecientes al Imperio de Japón

En el campo de las ciencias forenses y la reconstrucción histórica, la datación con carbono 14 (un isótopo radiactivo del carbono) permite conocer la antigüedad de restos orgánicos con bastante eficacia. Todos los organismos vivos consumimos ciertas cantidades de carbono 14 en la dieta, por lo que, cuando morimos, esa ingesta se ve suprimida. Mediante análisis de la cantidad de carbono 14 que no se ha desintegrado se puede conocer la época histórica en la que vivió un organismo.

Un activista de Greenpeace protesta pidiendo el cierre de Garoña | ©Greenpeace

Nuestro país no ha sido indiferente a los grandes avances en manipulación de la energía atómica. A día de hoy, en España existen siete centrales operativas, además de aquellas centrales que se están desmantelando por la expiración de su licencia. La prensa se ha hecho eco de dos sucesos importantes relacionados con la energía nuclear: el desmantelamiento de Garoña y la construcción del cementerio nuclear de Vilar de Cañas. Varios miembros del gobierno insistieron en la necesidad de aumentar el plazo de vida útil de la central de Garoña, a lo que se oponían grupos ecologistas y detractores de las centrales nucleares, alegando que una central tan vieja podría ser un peligro potencial de fuga radiactiva o de accidente nuclear. Por suerte, la central no obtuvo los permisos y está siendo desmantelada.

Vilar de Cañas es un pequeño pueblo situado en la provincia de Cuenca, lugar donde se prevé la construcción del ATC o Almacén Temporal Centralizado. Después de salir elegidos para albergar el cementerio nuclear, cientos de personas se opusieron a esta construcción, llegando a fundar la plataforma contra el ATC. Los habitantes de Vilar de Cañas, asociaciones ecologistas y sindicatos han luchado y siguen luchando para impedir la instalación del ATC. A día de hoy, las obras del cementerio siguen abiertas, a la espera de órdenes del gobierno para su continuación o clausura.

 A día de hoy, en España existen siete centrales operativas, además de aquellas centrales que se están desmantelando por la expiración de su licencia

Para concluir, cierto es que la energía nuclear ha sido muy útil en el pasado, permitiendo a los humanos desarrollar tecnologías que poco tenían que envidiar a la magia. En la actualidad, esta energía nos está dando más problemas que beneficios, siendo necesaria su sustitución por otras fuentes de energía o implementar la investigación sobre la fusión nuclear para el diseño de reactores de fusión completamente eficientes y limpios. Las principales líneas de investigación sobre fusión nuclear fría pueden ayudar a resolver el problema energético de nuestro planeta, pero esto, por ahora, es solo un sueño. Aún así, estoy seguro de que podemos soñar con una energía de fusión nuclear fría en pocos años. Así que, ¡soñemos!