El rey ha muerto, se busca rey

La retirada del boxeo de Manny Pacquiao parece destinada a provocar un cambio profundo en el pugilismo. La marcha del filipino junto a la de Floyd Mayweather dejan al deporte de las dieciséis cuerdas sin sus dos máximas estrellas de lo que llevamos de siglo XXI. Ha llegado el día en el que los reyes del pago por visión de la última decada han colgado los guantes. Ahora que los dos han decidido dedicarse a otros quehaceres, aunque los rumores de su posible vuelta la ring sean constantes, llega el momento de buscar sucesor o sucesores. Puede parecer un asunto baladí, pero las grandes cadenas y los promotores saben que no lo es. Sin grandes nombres para completar sus carteleras es seguro que los números de las bolsas y los espectadores se van a resentir, por ello necesitan que aparezca un relevo y que lo haga pronto.

El problema del noble arte es que no llega con ser un gran deportista para triunfar ante el gran publico. Es necesario tener algo más, lo habitual es la capacidad para dar espectáculo, tener un aura que anime a la fanaticada a comprar tickets o a pagar por ver combates en televisión. Para un deporte que depende tanto de los ingresos audiovisuales es capital tener ases en la manga para aparecer en los medios. El ejemplo más claro aún lo tenemos reciente la megapelea entre Mayweather y Pacquiao, que resultó ser siendo generosos decepcionante en el plano deportivo, pulverizó records de audiencia, de recaudación y de cobertura mediática para un evento de un día. Pero esta pelea también parece haber marcado el principio del fin de una era. Los ingresos por ver combates de pago han ido en retroceso y las grandes cadenas buscan una solución, y la más sencilla es encontrar al nuevo “rey midas” del cuadrilátero.

Entre los candidatos a ocupar el trono de ganancias hay un candidato que seguramente destaque por encima de los demás. Saúl “Canelo” Alvárez, la gran promesa del boxeo mexicano, es el nombre que suena con más fuerza. Principalmente por el apoyo que tiene dentro de su país natal y por la buena acogida que ha tenido en Estados Unidos siempre que ha peleado allí. Su estilo gusta y el chico no está exento de carisma, a pesar de tener una derrota en su récord(ante Floyd Mayweather), su carrera parecía bien encaminada hacía grandes cotas. Su combate ante Kirkland, solventado por K.O en un abrir y cerrar de ojos, le puso en una posición privilegiada. En su siguiente pleito venció a Cotto, pero generó dudas sobre su nivel. Mostró un boxeo técnico de nivel, pero le faltó decisión y pegada. Por eso su próximo enfrentamiento ante Amir Khan es una revalida en la que se juega mucho. De no lograr una victoria clara y convincente ante el británico dejaría pasar una gran oportunidad para llegar a ser una megaestrella. Y es una parada obligatoria en el camino que tiene marcado ante el siguiente candidato a reclamar la corona de púgil mejor valorado, el kazajo Gennady Golovkin.

Mayweather-Pacquiao.Sacada de soy50.com

Mayweather-Pacquiao | ©Soy50.com

Y es que en este momento el combate más esperado para el gran público seguramente sea el choque ente “GGG” y “Canelo“, y de producirse el vencedor tendría todo a su favor para reclamar la soberanía del ranking libra por libra y dolar por dolar. Pero para eso Golovkin tiene que vencer a su próximo adversario, Dominic Wade. Un rival que no debería generarle grandes problemas ya que es.a priori, inferior. De hecho todo lo que no sea un triunfo muy claro reprensentaría un paso atrás para Gennady. Cuyo peor problema en este momento es la falta de rivales dispuestos a subirse al ring con él, ya que en el último año las renuncias a pelear con él han sido muchas y no parece que haya boxeadores de su nivel en los pesos medios. Por eso todo lo que no sea un combate entre los dos contendientes antes mencionados sería un paso atrás para el deporte, de forma parecida a lo acontecido con los continuos retrasos para organizar el “combate del siglo” entre Pacquiao y Mayweather fueron buenos para su cartera pero malos para el espectáculo.

Los “pesados” toman la alternativa

No todo son malas noticias. La categoría tradicionalmente reina parece que puede resurgir. La tiranía de los hermanos Klitschko está cercana a su fin. Y llega la hora de que las nuevas generaciones tomen su relevo, y la verdad es que la nueva hornada viene muy fuerte. Especialmente Anthony Joshua y Joseph Parker parecen capaces de emular o al menos acercarse al nivel de los grandes mitos como Aly o Tyson. O cuando menos a dar más espectáculo que Vitaly y Wladimir Klitschko, dos grandes boxeador con un estilo de pelea robótico capaces de ganar cinturones de campeón mundial con la misma facilidad que lograban los bostezos de los aficionados.

Entre medias quedan púgiles interesantes como: Tyson Fury, Povetkin y Deontay Wilder. Seguramente el puente entre ambas generaciones, hombres que todavía tienen cosas que decir. El primero tiene como fuerte su arte fuera del ring, ya que es famoso por sus vídeos y su sentido del humor, de hecho se hizo famoso por aparecer en la conferencia de prensa de su anterior pleito vestido como Batman. Mientras que Povetkin tiene de su lado a uno de los promotores más adinerados de la actualidad y el apoyo del público ruso. Para terminar Wilder cuenta con el respaldo de la afición americana y una pegada tremebunda, lo suficiente para estar en la élite pero lejos de los grandes de la historia. Si se consiguen enfrentamientos entre ellos el peso pesado puede volver a marcar la pauta y guiar al boxeo a una nueva época dorada. Aunque parece difícil el “noble arte” siempre consigue resurgir y ya espera a su nuevo rey.

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