Llega la primavera

Resulta curioso hablar de primavera cuando la primera ola de frío (el de verdad) afecta por fin a nuestro país. Pero es que la mejor estación en el mundo de ciclismo no entiende de viento, de borrascas o de nevadas. Allí, solo importan los adoquines, las cotas y sobre todo la épica. Porque ya se ha dado el pistoletazo de salida a la temporada de las clásicas, esa que tanto gusta a los aficionados del ciclismo y que pasa desapercibida en ocasiones para los grandes medios.

El belga Van Avermaet es el primer triunfador en las clásicas de 2016 - ©NewsLocker

El belga Van Avermaet es el primer triunfador en las clásicas de 2016 – ©NewsLocker

Será cuestión del kilometraje, de los recorridos o del nombre; pero las clásicas siempre tienen algo especial. Quizás, todo se deba a que cuando la carrera se decide en un día la especulación se queda a un lado, y el ciclismo de pancartazo deja paso a ese que tanto echamos de menos. Por eso las clásicas son otra cosa, un oasis en el ciclismo táctico y de pinganillo que tanto pueden a llegar a desesperar en las grandes vueltas.

Las clásicas son un oasis en el ciclismo moderno de táctica y de pinganillo

La Omloop Het Nieuwsblad, la clásica más fácil de pronunciar del calendario, abrió el fuego el pasado sábado y propició la primera alegría de la temporada para Greg Van Avermaet. El belga del BMC es un gran corredor de clásicas que no ganaba casi nunca hasta este sábado, y que empieza la temporada con ganas de redimirse en las grandes carreras. El año pasado pisó el pódium en Flandes y Roubaix, donde a sus 30 años intentará cotas mayores. De momento, en Gante levantó los brazos, en una carrera con una gran participación y donde Tom Boonen se quedó de nuevo sin ganar la única clásica que le falta. Un Boonen del que esperamos mucho en esta primavera.

Será un año de nostalgias y sobre todo de despedidas. Dice adiós Fabián Cancellara, el rey de Flandes y de Roubaix, el rival a batir y el ciclista que más he hecho en los últimos años (junto con Tom Boonen) para darle relevancia y valor a estas clásicas que tanto se aman en el centro de Europa y que tanto despreciamos en el sur. Desde la retirada de Flecha poco se puede rascar hasta que lleguen las Árdenas, aunque Alejandro Valverde se plantee debutar en Flandes a sus 35 años. Sin embargo, serán carreras para emocionarse como espectador neutral.

Lo que nadie puede negar es que la primavera ya ha llegado al mundo del ciclismo. La previsión meteorológica augura un mes de floración que culminará con todo su esplendor en abril.  El día tres llega Flandes y el diez Roubaix, para comenzar el mes de las alergias y de las alegrías que se cerrará el día 24 con la decana, la Lieja-Bastoña-Lieja, una clásica donde Valverde defenderá título. Así que toca sacar las gafas, preparar las uñas y acomodarse en el sofá. Ya lo saben, vuelve el ciclismo y vuelve para hacernos disfrutar.