Las sirenas se despiden de Río

Eran las sirenas españolas. Las que llevaron la natación sincronizada al podio en los últimos años, haciendo que nuestro país compitiese cara a cara con las grandes potencias de este deporte, como Rusia o China. Acostumbraron al público a que la medalla fuese una obligación. Pasase lo que pasase en otro deporte, ahí estaba la sincro española. Salieron de Londres 2012 con una plata en dúo y un bronce en equipo, superando la marcha de Gemma Mengual. Ya habían hecho dos medallas en Pekín, inaugurando el contador para la sincronizada española en unos Juegos. Entre tanto, se sucedieron las competiciones mundiales y europeas, cosechando resultados tan memorables como el oro de Mengual en Eindhoven o las siete medallas de Barcelona 2013.

Sin embargo, los últimos tiempos han dado una vuelta de tuerca a los marcadores. En el último mundial las únicas medallas fueron las de Ona Carbonell en las pruebas de solo libre y técnico mientras que el equipo acusó la ausencia de la nadadora estrella, que prefirió reservarse para las pruebas individuales. En el dúo, en esa ocasión formado por Carbonell y Paula Klamburg, no subieron del quinto puesto. Un resultado que es el mero reflejo de los problemas que conlleva cambiar los dúos con la frecuencia con la que se ha hecho: desde la retirada de Andrea Fuentes, la gran compañera de Mengual, el dúo de sincro sólo ha tenido a Ona como componente fija. Marga Crespí sustituyó a Fuentes, pero una temporada bastó para que el puesto quedase libre y pasase a las piernas de Paula Klamburg. Para Río ha vuelto a cambiar debido al regreso de Mengual.

Había tres plazas disponibles que se llevaron Ucrania, Japón e Italia

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El equipo español no consiguió una de las tres plazas clasificatorias para Río 2016 | ©Rtve.es

Mengual y Carbonell, ellas dos serán las únicas representantes de la natación sincronizada española en los Juegos Olímpicos de Río 2016. El equipo no consiguió clasificarse en el preolímpico celebrado este fin de semana. Había tres plazas disponibles que se llevaron Ucrania, Japón e Italia, mientras que las españolas se quedaron a dos de la gloria: un quinto puesto que deja fuera a las sirenas, que no faltaban a una cita olímpica por equipos desde los Juegos de Atenas 2004. Ona Carbonell sufrió un golpe en la cabeza al chocar con una compañera durante los entrenamientos del viernes. Ona quiso seguir compitiendo, y nadó durante la rutina técnica con el equipo, pero tuvo que ser trasladada a un hospital posteriormente. Para la rutina libre ya no pudo salir, ya que los mareos continuaron nada más entrar en contacto con el agua. Pese a esto, Carbonell y Mengual tienen la plaza para Río asegurada por el oro que obtuvieron en este preolímpico, y además quedaron a cinco puntos de las italianas, segundas.

La entrenadora Ana Montero se negó a poner como excusa el accidente de Ona para justificar los malos resultados del equipo. Declaró que ahora lo que deben hacer es elaborar un plan para volver a recuperar el nivel perdido en las últimas temporadas, de cara a que no sólo las competiciones individuales o dobles traigan victorias para España. Y es que en deportes como este es fundamental tener una estrategia clara que pueda hacer frente a los relevos generacionales y a los percances que puedan llegar. Veremos cómo enfocan las preparadoras el reto que está por delante: devolver los aplausos para unas mujeres que mantuvieron la natación sincronizada en primera plana.