El pacto tenía un precio

Pedro Sánchez ha elegido, y ha elegido a Ciudadanos. Las cinco condiciones que exigían desde la formación naranja para apoyar la candidatura de Pedro Sánchez fueron aceptadas sin contrapartidas. La elección no fue fácil, el líder socialista ha tenido que lidiar durante dos meses con distintas presiones internas. Por un lado, buena parte de la militancia y los simpatizantes del PSOE ansiaban un gobierno de coalición con Podemos, por el otro los grandes barones socialistas, aquellos que aún detentan poder real, veían este acuerdo como algo autodestructivo. La negativa de la dirección socialista al pacto de izquierdas ha tenido mucho que ver con las condiciones exigidas por Podemos, entre las cuales se encuentra la convocatoria de un referéndum sobre la independencia de Cataluña. La decisión final de pactar con Ciudadanos, una fuerza eminentemente españolista, da buena cuenta de lo muy en serio que se toman en Ferraz  la unidad de España.

Por qué la cuestión Catalana es central para un pacto entre progresistas

Muchos votantes de izquierdas, tanto del PSOE como de Podemos, se estarán preguntado ahora mismo por qué la cuestión Catalana es central para un pacto entre progresistas dadas las circunstancias de emergencia social que vive el país. La respuesta está en la propia naturaleza de la política. Como bien indicó Maquiavelo la política es el arte de alcanzar el poder y retenerlo, y en esta clave debemos interpretar la política de pactos. El PSOE y Podemos se encuentran sumidos en una lucha por alcanzar la hegemonía de la izquierda. En esta batalla los socialistas cuentan con una implantación territorial muy fuerte en Andalucía que evita cualquier intento de sorpasso (o Pasokización) por parte de Podemos. Es ahí, en el sur de España, donde el partido de Pablo Iglesias debe debilitar al PSOE si quiere seguir creciendo en el espectro político de la izquierda.

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Se puede apreciar la amplia diferencia entre Cataluña y Andalucíal © Ministerio de Hacienda

Observando el cuadro anterior, que refleja los balances fiscales de las CCAA (quién da y quién recibe), es fácil entender por qué Podemos ha situado la línea roja en el referéndum catalán. Si se diera el caso de una consulta independentista en Cataluña, las fuerzas unionistas se verían obligadas a ofrecer a los catalanes suculentas mejoras en su financiación autonómica para anular buena parte del discurso independentista. Como consecuencia, si Cataluña consigue retener más impuestos dentro de su territorio afectará negativamente a las comunidades que más dependan de la solidaridad interterritorial. Como bien muestran los datos, Andalucía recibe de otras comunidades autónomas 8549 millones de euros,  o lo que es lo mismo, toda la aportación catalana más 1126 millones adicionales, siendo sin lugar a dudas la comunidad más perjudicada.
Este escenario es el que inquieta a los barones del PSOE y explica la extrema beligerancia que Susana Díaz, la presidenta de Andalucía, ha mostrado hacia el hipotético pacto PSOE-Podemos. Díaz sabe que cualquier modificación del status quo de la financiación autonómica complicaría la gobernabilidad de Andalucía. El último bastión del partido socialista necesita cada euro que sale de Cataluña para evitar hacer recortes en el presupuesto de la Junta, que redundarían inevitablemente en una pérdida de confianza y consecuente fuga de votos a otros partidos de la izquierda, en especial, a Podemos.
Pablo iglesias, realpolitiker donde los haya, ha conseguido con su defensa del derecho a decidir avivar las luchas intestinas de Ferraz. Dándole a elegir a Pedro Sánchez entre ser presidente del gobierno y poner en grave riesgo la vital estructura territorial ha sometido a desgaste a su mayor rival y lo ha abocado a un pacto de aritmética imposible (PSOE y Ciudadanos suman 130 escaños).  La negativa del PSOE a un pacto en tales condiciones era anunciada, lo que nos puede llevar a pensar que todo este tinglado ha sido su estrategia de Podemos desde el principio, dado que, a fin de cuentas, solo han hecho propuestas que el PSOE no podía aceptar.

Artículo realizado por: Fernando G. Pardo

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