Así empezó todo

vida-tierra-rocas-antiguas2

Las primeras formas de vida seguramente no fuesen tan distintas de las actuales bacterias y arqueobacterias | ©Mysteryplanet

La vida se ha desarrollado a lo largo de 4.600 m.a, creciendo y menguando, extinguiéndose y diversificándose . Todo este proceso no sería posible de no haber un origen de todo. ¿En qué momento las moléculas inorgánicas se ordenaron de tal manera que terminaron siendo una célula viva? Ningún científico puede afirmar, con total rotundidad, cómo sucedió este proceso, en qué lugar, ni en qué condiciones. Solo podemos elucubrar, teorizar y crear experimentos para desentrañar, de una vez por todas, el origen de la vida.

De algo si se está bastante seguro: la vida comenzó en el mar y colonizó la superficie de la Tierra. En una era conocida como Precámbrico, las condiciones reinantes en la superficie del Globo eran extremas. Las constantes erupciones volcánicas cargaban la atmósfera de gases de efecto invernadero, los impactos de asteroides fundían la corteza terrestre, las violentas tormentas descargaban su furia con descargas eléctricas continuas, el Sol, padre de la vida, bombardeaba nuestro planeta con terribles radiaciones ionizantes. Este no es el mejor escenario para el nacimiento de la vida, pero así fue. Un grupo de moléculas, cargadas con la energía suficiente, reaccionaron entre sí para dar lugar a moléculas más complejas constituyentes de los primeros seres vivos.

La vida se inició con una pequeña célula que, aprovechando los materiales disueltos en el caldo primigenio (océano primitivo cargado de moléculas orgánicas producto de las reacciones químicas de elementos básicos), consiguió proliferar y dividirse para dar lugar a una nueva generación de células. Esta célula ancestral es el tatarabuelo de todas las criaturas que habitan sobre la faz de la Tierra. Todos los árboles, animales, hongos y bacterias descendemos de un único ser vivo, una pequeña e insignificante célula que consiguió sobrevivir y adaptarse. Esta adaptación fue un proceso gradual y continuo. Uno de los cambios más importantes fue la distinción entre células animales y vegetales. Mediante un proceso, conocido como la fagocitosis, algunas bacterias fueron incluidas en la pequeña protocélula, llegando a formar parte de ella. Este mecanismo se conoce como endosimbiosis y fue propuesto por Lynn Margulis, reconocida investigadora americana. Este fue el origen de las células vegetales, por fagocitosis de bacterias fotosintéticas, y el de las células animales, por fagocitosis de mitocondrias y espiroquetas (origen de los flagelos de células animales).

La teoría de la endosimbiosis propuesta por Lynn Margulis | ©Escalera.bio.ucm

Todo este proceso fue concienzudamente estudiado, fue origen de miles de trabajos de investigación, de más de un ciento de libros y de varias películas. Un tema tan trascendental, obviamente, iba a ser explicado por cada cultura, religión o creencia de un modo distinto y matizado. Los adalides de la ciencia antigua, como Aristóteles, se empezaron a plantear el origen desde un punto de vista más crítico y no tan espiritual. A lo largo de los siglos, miles de científicos ha dedicado su vida a responder a la gran pregunta de la biología.

A mediados del siglo XX, un científico soviético llamado Alexander Oparin, propuso una teoría para explicar el origen de la vida, conocida como Evolución Química. La teoría de Oparin radicaba en que la vida había surgido a partir de moléculas inorgánicas mediante reacciones químicas complejas. Oparin se basaba en estudios anteriores al suyo, donde se afirmaba que era posible la síntesis de compuestos orgánicos mediante procedimientos químicos, usando como sustrato moléculas inorgánicas. Friedrich Wöhler fue capaz de sintetizar urea a partir de compuestos inorgánicos, tumbando así la teoría vitalista imperante desde la época del gran Louis Pasteur. Este descubrimiento fue clave para abrir los ojos de los investigadores a una asombrosa realidad: no era necesaria la intervención de organismos para la síntesis de moléculas orgánicas. Oparin, junto a otros investigadores como Haldane, inició una disputa entre la comunidad científica que sigue vigente en nuestros días. El escepticismo de unos frente a la seguridad de sus oponentes en un tema tan trascendental como el origen de la vida.

Friedrich Wöhler fue capaz de sintetizar urea a partir de compuestos inorgánicos, tumbando así la teoría vitalista imperante desde la época del gran Louis Pasteur

Confiado en que las hipótesis de Oparin eran erróneas, un joven estudiante llamado Stanley Miller y su profesor Harold Urey llevaron a cabo un experimento para demostrar que Oparin estaba equivocado. En un primer momento, el escepticismo de los investigadores pudo más que su razonamiento científico mas tuvieron que afirmar que Oparin no estaba del todo equivocado. Después de una semana de experimento, el análisis del ‘caldo primitivo’ dio positivo en aminoácidos esenciales y macromoléculas orgánicas. Aunque el experimento fue un éxito no logró crear una célula desde los materiales primigenios por lo que, para muchos investigadores, no daba respuesta a la gran pregunta: ¿Cómo surgió la vida?

Actualmente, miles de investigadores están implicados en la búsqueda del origen. En el laboratorio es posible sintetizar cualquier compuesto orgánico, incluido el ADN o ARN, mediante procedimientos químicos de manera inorgánica. ¿Qué nos falta para construir una célula completa desde cero? Bueno, en primer lugar el proceso de creación de una célula no se desarrolló en un día. Hizo falta varios cientos de años para que se ensamblase correctamente una célula a partir de los precursores en disolución. Por otra parte, las miles de variables que influyeron en el nacimiento de la vida son irrepetibles e irreproducibles en un laboratorio. La creación del primer organismo, enteramente artificial, tendrá que esperar unos cuantos años más, cuando nuestra tecnología y nuestros conocimientos sobre esos primitivos lugares sea más amplio.

Aún con todo, estamos muy cerca de desentrañar uno de los mayores misterios de la ciencia: el origen de la vida sobre nuestro planeta. Hemos aprendido mucho de las condiciones de la Tierra primitiva, hemos indagado en épocas tan oscuras que ni siquiera podemos recurrir a un registro fósil para apoyarnos en nuestras teorías, hemos buscado y experimentado y, a día de hoy, nuestra concepción sobre el origen sigue siendo confusa. Puede que para algunos resulte inútil, puede que para otros no sea interesante pero solo hay que comparar la idea que se tenía sobre el amanecer de la primera forma de vida hace cinco siglos y ahora. El avance, el conocimiento por el conocimiento, el saber por saber, la rama más hermosa de la ciencia, a mi parecer, nos regala un asombroso enigma. Siendo así, ¿no merece la pena investigar?