The Revenant: un espectáculo visual

Alejandro González Iñárritu tiene enamorados a los críticos de la Academia. Tras su triunfo con “Birdman” en la pasada edición de los premios Óscar, este año vuelve a tener todas las papeletas para volver a arrasar con “The Revenant”, película que suma el mayor número de nominaciones con doce, seguida de las diez de “Mad Max: Fury Road”. La película dirigida por George Miller semeja ser la única capaz de hacerle sombra a la del director mexicano. Parece ser que este año también será el turno del eterno nominado Leonardo Di Caprio, el cual encabeza el reparto del film sobre la vida de Hugh Glass, un trampero y explorador del siglo XIX cuya historia inspiró a Michael Punke a la hora de escribir la novela “The Revenant: A Novel of Revenge”en la cual está basada el film de Iñárritu.

El argumento de la película se expone ante nosotros sin demora: Hugh Glass resulta gravemente herido tras el ataque de un oso y es abandonado enterrado bajo la nieve por un traicionero miembro de su equipo, John Fitzgerald (Tom Hardy), responsable también de la muerte de su hijo. A partir de aquí, Leo se embarca en una aventura de venganza y de lucha contra la naturaleza apoyada por un trasfondo emocional que intenta estar siempre presente pero que nunca llega a explotar realmente en la emoción del espectador.

Su impresionante fuerza visual se convierte en uno de los pilares fundamentales de la película

“The Revenant” efectúa ante nosotros de forma más inmediata todavía su verdadera presentación: su impresionante fuerza visual, algo que se convierte en el pilar fundamental de la película. Emmanuel Lubezki realiza un trabajo extraordinario en la dirección de fotografía, con la cual, a través de la luz natural, nos ofrece planos bellísimos y espectaculares de la América más profunda. El director mexicano consigue retratar a la perfección la fuerza de la naturaleza y al mismo tiempo su belleza, la cual adquiere tal importancia que se puede considerar casi como un personaje más de la película. Incluso, como el personaje que más nos impacta de la misma y, al mismo tiempo, el que de forma más directa se enfrenta a Glass en su búsqueda de venganza. La importancia que adquiere la naturaleza, tanto por su peso en la película como a la hora de ser tratada visualmente, es tal que parece que a Iñárritu le importa más bien poco la narración y el guión de una película cuyo contraste entre fotografía y narrativa es tan grande que enaltece a Lubezki y deja mal parado a Iñárritu.

El trabajo de Emmanuel Lubezki en The Revenat le acerca a su tercer Óscar consecutivo | ©Miradas de cine

El trabajo de Emmanuel Lubezki en The Revenat le acerca a su tercer Óscar consecutivo | ©Miradas de cine

Observamos en el film cuantiosos amaneceres y anocheceres que tiñen el pulcro cielo americano de multitud de tonalidades cromáticas, en las que se incluye hasta el verde brillante de una aurora boreal. Lubezki vuelve a estar nominado al Óscar y es el gran favorito para llevarse la que sería su tercera estatuilla consecutiva, tras sus premios por “Gravity” en 2014 y “Birdman” el año pasado, película dirigida también por Iñárritu por la cual se llevó el Óscar a mejor director y también el de mejor película, entre otros. “Birdman” fue rodada íntegramente en plano secuencia si descontamos los trucos de edición, en una película que cautivó a la crítica y como pasa con “The Revenant”, destaca en gran peso del magnífico trabajo de fotografía, donde en esta ocasión es el plano secuencia quien despista a un espectador que por momentos llega a marearse ante el longevo plano secuencia, el cual en unas ocasiones llega a despistar al espectador y en otras dota a la película de un gran realismo.

Este es otro de los pilares del atractivo de la aventura de Hugh Glass, el uso de los recurrentes planos secuencia que convierten a la cámara en un ente omnipresente y que dota a las escenas de un realismo desgarrador, cuyo principal ejemplo es la primera escena del ataque al poblado trampero, rodada prácticamente en su totalidad en plano secuencia y que nos sitúa de forma inmediata en la América más salvaje. Estos planos son utilizados en escenas de acción con la finalidad de otorgar al contenido una mayor espectacularización y una mayor inmersión del espectador en los momentos más tensos de la película, consiguiendo adentrarnos in situ en los escenarios de acción de la historia. Busca que vivamos la acción en nuestra propia piel, algo a lo que se acerca pero que no consigue llegar debido a una débil narrativa y a un guión que no están a la altura de su belleza y espectacularidad visual.

El guión y el ritmo narrativo no están a la altura de su espectacularidad visual

En un guión donde los diálogos destacan por su ausencia y en el que lo más preponderante son los jadeos y babeos de un Leonardo Di Caprio que se hará con el Óscar más por su recorrido cinematógrafico que por su interpretación en esta película, se engloba una narrativa cuyo fundamento no es otro que la majestuosidad visual del film y donde los hechos se desarrollan de forma tan inverosímil y predecible que el ritmo narrativo se va disipando a medida que avanzan los acontecimientos. El trasfondo religioso y espiritual que parece estar siempre presente en el protagonista, nunca se llega a divisar por un espectador que lo único que percibe es a un Leonardo Di Caprio que en causas naturales debería haber fallecido antes de la mitad de metraje y que, salvando las escenas de acción, nos recuerda más bien en ocasiones a Bear Grylls que a un trampero americano del siglo XIX.

Leonardo DiCaprio, cerca de conquistar su primer Óscar tras cinco nominaciones | ©Telegraph

Leonardo DiCaprio, cerca de conquistar su primer Óscar tras cinco nominaciones | ©Telegraph

“The Revenant” consigue disimular sus grandes carencias narrativas bajo su fastuosidad visual englobada en una cinta técnicamente brillante pero que queda lejos de lo que en un primer momento promete tras la majestuosa primera escena del ataque al poblado de los tramperos. La película es la máxima favorita en esta edición de los Premios Óscar pero, a pesar de haber conquistado a la crítica, no consigue engatusar a los espectadores, que no terminan de conectar con los personajes de una película que enamorará a muchos y dejará indiferentes a otros.

Fotografía de portada: ©Variety