Llamamiento a la libertad de expresión en Polonia

La Unión Europea medita sancionar a Polonia al entender que las políticas del nuevo gobierno suponen una amenaza para el Estado de Derecho. En las elecciones del pasado octubre, la potencia del Este viró hacia el ultraconservadurismo y el euroescepticismo de la mano del partido Ley y Justicia (PiS). La situación ha provocado oleadas de manifestaciones “a favor de la democracia” en las ciudades polacas y los políticos europeos han mostrado su preocupación.

Poco antes de dejar Łódź, la ciudad donde estudié tercero de periodismo, se celebraron las elecciones presidenciales. La disputa estaba entre el presidente de la República, Bronislaw Komorowski del partido liberal Plataforma Cívica (PO), y Andrzej Duda, del partido ultraconservador Ley y Justicia (PiS). Durante la campaña electoral identifiqué a los candidatos gracias a las vallas publicitarias y a las anécdotas del día a día. En el cartel de Komorowski había una pintada de la estrella de David, así que supuse que lo tildaban de izquierdista (por la creencia de que los judíos apoyaban el régimen comunista). Otro día, subieron al tranvía un grupo de skinheads que entonaban a gritos un cántico en polaco e inmediatamente aparecieron furgones policiales al lado de las vías. Supuse que eran partidarios de algún candidato de extrema derecha. Las elecciones fueron las más igualadas de la historia y en la segunda vuelta ganó Andrzej Duda. Ley y Justicia se hacía así con la presidencia de la República, y, meses más tarde, con la del Gobierno, tras ganar Beata Szydlo las primeras elecciones por mayoría absoluta desde el fin de la era comunista.

Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo, llegó a afirmar que la situación en el país “tiene carácter de golpe de Estado”

Intentar entender la realidad de Polonia obliga a un cambio de chip. Ser patriota allí es un sinónimo de libertad, autodeterminación y soberanía frente a los colosos europeos situados a cada lado de su territorio. Los valores del catolicismo no se consideran obsoletos, sino que se identifican con el fin del comunismo y la apertura que representaban Solidarność y Juan Pablo II. El partido Ley y Justicia apuesta por medidas intervencionistas en la economía y descarta unirse al euro. El discurso xenófobo ha aumentado tras negarse a acoger la cuota de refugiados asignada y permitir manifestaciones contra los musulmanes. La moral católica se impone en sus propuestas sociales, como prohibir el aborto, parar la financiación a la fecundación in vitro o eliminar la educación sexual de las escuelas. Para aprobar estas medidas, el nuevo gobierno bloqueó el Tribunal Constitucional después de nombrar cinco nuevos magistrados y limitar sus competencias. Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo, llegó a afirmar que la situación en el país “tiene carácter de golpe de Estado”.

Manifestacja Komitetu Obrony Demokracji w Łodzi [DUŻE ZDJĘCIA]

Manifestación en Łódź “a favor de la democracia” el pasado 19 de diciembre | © Marcin Stepien

La última polémica se produjo la semana pasada, cuando Andrzej Duda firmó la denominada “Ley de Medios”, que permite al gobierno controlar la televisión y la radio públicas, y obliga a los directivos a abandonar su cargo. La TVP deberá fortalecer la “imagen de Polonia”, porque “a menudo simpatizan con opiniones negativas en lugar de defender el interés nacional”, argumentó el presidente.

El grado de periodismo no existe como tal en la Universidad de Łódź. Hasta hace unos años se estudiaba junto al grado de Política y actualmente se imparten asignaturas de comunicación en la Facultad de Filología. En mis clases, los profesores dejaban entrever que conceptos como libertad de prensa adquieren otra dimensión, pues todo el aparato mediático sigue influenciado por el fin de la era comunista. No hay medios de tinte izquierdista y a los periodistas que trabajaban para el régimen satélite de la URSS se les prohibió volver a ejercer. El diario más progresista es el “Gazeta Wyborcza”, al que los sectores más conservadores denominan despectivamente “el periódico de los judíos”.

Utilizaban el lema jedzjabłka (come manzanas), como reivindicación de su producto estrella. Manzanas contra Putin

En Łódź tenía clase dos días a la semana, pero de ellas me llevo grandes recuerdos. Mi entrañable profesora de polaco, pani Anna, repitió en varias ocasiones que: “Donald Tusk nos abandonó para ganar dinero en Europa” o “Yo no quiero que nos metan en el euro para acabar como España”. Mis profesores de periodismo me dejaban descolocada. Creían realmente que pertenecían a una nación atrasada y abandonada por los europeos, algo que yo no palpaba desde mi burbuja de estudiante extranjera. Defendían el código deontológico y la independencia de los medios, pero culpaban de la precariedad del sector a que 1989 estaba todavía muy reciente. Un profesor de Media Market in Poland argumentó una vez:

—El régimen comunista fue el culpable del atraso de la televisión en comparación con el resto de Europa. Hasta 1991 no hubo canales de televisión privados.

—En España en 1990 —exclamé.

—En Portugal en 1992 —añadió una compañera portuguesa.

—¿Ah, sí?

En mi primer día en el país también me encontré con la otra Polonia, la antirrusa. En el supermercado más popular, el Biedronka, había un expositor gigante lleno de manzanas. Me explicaron que Rusia había vetado las importaciones de productos polacos cuando la UE les impuso sanciones por apoyar a los separatistas ucranianos. Utilizaban el lema jedzjabłka (come manzanas), como reivindicación de su producto estrella. Manzanas contra Putin. Me llevé dos bolsas de manzanas rojas por menos de 50 céntimos. Acababa de aterrizar en Polonia y todavía no entendía la complejidad de la política del país. Y seguiré sin entenderla.