Deportistas del año (IV): Javier Gómez Noya

Será uno de los deportistas más buscados en 2016. El hombre llamado a engrosar las estadísticas de un medallero que amenaza con quedarse corto, el elegido para reinar en Río de Janeiro y también aquel con el que todos (los de turno, claro) se querrán hacer la foto. Pero Javier Gómez Noya es otra cosa. Un hombre sencillo, normal y que necesita la tranquilidad para fijar las bases de su éxito.

El pasado mes de diciembre se entregaron los galardones anuales del COE y allí estaba él, premiado por su quinto título Mundial de Triatlón y por toda su trayectoria. A su lado Carolina Marín, una aparición también llamada a reinar en Río, a la que Javier seguro que le puede contar muchas cosas. Por ejemplo, que todos los que aparecen en los buenos tiempos no suelen estar en los malos. Y que el trabajo individual al final es lo único que garantiza el triunfo…o por lo menos poder conseguirlo.

Gomez Noya

Gómez Noya vuelve a ser personaje del año por su quinto título en ell Mundial de Triatlón – ©Allon Sports

Con Javier Gómez Noya hace tiempo que se nos han acabado los calificativos. Lleva tres títulos mundiales de triatlón consecutivos, cinco en total, ha minado la moral a sus grandes rivales históricos (los hermanos Brownlee) y ha abierto el camino para otros españoles en un deporte que nos parecía de ciencia ficción. No hay más que hablar con Mario Mola, también candidato a todo en Río, para saber lo que opina de su “ídolo” y ahora rival.

Esos cuatro nombres serán los cuatros ases de la baraja para la prueba de triatlón en Río de Janeiro. En un año extraño, donde el Mundial se queda en un segundo plano y la gloria se reparte en dos horas de esfuerzo. Una circunstancia que abre más el abanico y que hace muy difíciles los pronósticos. Por eso, los Juegos siempre son una incógnita y para ella Gómez Noya se prepará, como siempre, a conciencia. Porque si 2015 ha sido bueno, buscará que 2016 sea el año para lograr una jugada que le asegure un oro soñado desde hace años. Un oro para coronar una carrera cargada de gloria.