Yuzuru Hanyu conquista Barcelona

Los cuatro días de competición de la final del Grand Prix de patinaje sobre hielo llegaban a su fin la tarde del sábado. El reloj marcaba las nueve y, tras las pruebas de patinaje sincronizado y la final de danza, el libre masculino era la gran cita que rondaba la cabeza de los asistentes y telespectadores. Yuzuru había bordado el programa corto y sólo un milagro lo apartaría del número uno. A Javier Fernández le tocaba intentarlo, dar lo mejor de sí mismo soñando con volver a superar a su amigo, como ya hiciera en el Mundial de marzo. En Shanghái, Black Betty y el Barbero de Sevilla le permitieron hacer historia para el patinaje español. Aquí, jugando en casa, la historia parecía querer teñirse con el círculo rojo de la bandera japonesa de Hanyu.

El pabellón barcelonés abarrotado para ver patinaje. La historia también se escribía en las gradas y, en eso, Fernández tenía mucha culpa. Las nueve. El programa libre comenzaba con el tricampeón del mundo Patrick Chan. El canadiense volvía a la final de un Grand Prix tras tomarse un año sabático. En Barcelona ha dejado claro que sus piernas no han olvidado cómo patinar a un nivel espectacular. Su elegancia entró en la pista con los triples y una coreográfia muy delicada que Chan se encargó de interpretar de forma muy sentida. Tras él, el japonés Daisuke Murakami empezó su programa fallando en el cuádruple shalchow, antesala de los errores que vendrían después. Desviado en los giros y lento en general, veinte puntos lo separaron del resultado de Chan.

Yuzuru se llevó 219’48 puntos en la parte técnica y acabó el campeonato con el récord de 330’43 puntos, la puntuación más alta de la final de un Grand Prix

Javier Fernández, Yuzuru Hanyu y Shoma Uno en el podio de la final del Grand Prix 2015 | ©Efe

Javier Fernández, Yuzuru Hanyu y Shoma Uno en el podio de la final del Grand Prix 2015 | ©Efe

Shoma Uno, unos días antes de cumplir los dieciocho años, mostró su mejor nivel en la pista con un ejercicio en el que la parte técnica brilló. Los acordes del Nessun Dorma eran la mejor compañía para cada movimiento del japonés. Dejó lo mejor para el final, con la reserva de uno de los cuádruples y colocando su espalda paralela al hielo mientras patinaba sabiendo que había culminado un ejercicio extraordinario. Superó a Patrick Chan, y obtuvo más de 100 puntos en la parte técnica. Llegó el turno de Boyang Jin, el último antes del gran duelo entre Fernández y Hanyu. El patinador chino se mostró ambicioso con cuatro cuádruples en su programa. Pese a las imprecisiones en las recepciones de los saltos y una caída, alcanzó los 101’86 puntos en técnica.

Diecinueve puntos marcaban la distancia entre Javier Fernández y Yuzuru Hanyu desde la celebración del programa corto. Hanyu estaba a otro nivel y sólo un milagro lo bajaría del primer puesto. Javier salió a la pista sin perder un sólo sengundo en rendirse. Un pequeño tropiezo al comienzo fue rápidamente seguido de un cuádruple shalchow y un triple toe loop. No falló en el resto del ejercicio y destacó, como de costumbre, en la interpretación del tema. La grada estaba totalmente volcada con el español, quien se colocó en un ficticio primer puesto ya que él sabía que, esta vez, su amigo y compañero de entrenamiento había reservado el lugar más preciado del podio.

Yuzuru Hanyu no defraudó y completó el guión perfecto con su programa libre. No necesitaba conquistar a nadie porque el que lo haya visto patinar alguna vez ya no lo olvida. Yuzuru se llevó 219’48 puntos en la parte técnica y acabó el campeonato con el récord de 330’43 puntos, la puntuación más alta de la final de un Grand Prix. En la retransmisión televisiva de Teledeporte, Paloma del Río dijo de él que es el mejor de la historia y Susana Palés lo resumió con un “es la perfección”. Yuzuru Hanyu, con sus veintiún años y su tercer Grand Prix, ha alcanzado una cima a la que sólo un español es capaz de asomarse.