Carlos Rosende: “El periodismo necesita gente positiva, que se estimule, que tenga iniciativa”

Carlos Rosende (A Coruña, 1988) forma parte de la nueva hornada de jóvenes periodistas deportivos que trabajan en Marcador Internacional, un proyecto que propone una forma de hacer periodismo que se distancia de los medios más comerciales. Hablamos con Carlos sobre la situación del sector, MI, su predilección por el Arsenal y el futuro de los equipos gallegos.

¿Cómo llegaste a entrar en el mundo del periodismo?

Empecé escribiendo en blogs y en redes sociales, mientras terminaba mis estudios. Luego pasé a colaborar con Ecos del Balón, hasta que un día Axel Torres contactó conmigo. Me llamó, me habló de Marcador Internacional y me dijo que estaba interesado en que trabajase con ellos. Y ahí sigo ahora. A partir de eso salen más cosas, como sucede en la mayoría de los casos. Este año, El Desmarque abrió una oficina en A Coruña, porque se está expandiendo, y contactaron conmigo para seguir al Deportivo diariamente. A raíz de eso, también comento los partidos del Dépor en Radio Marca. En general creo que ahora hay mucha gente en mi situación, en el sentido de que es complicado estar en un único sitio. Yo soy autónomo y trabajo para varias cosas, compatibles todas ellas; es una ocupación muy grande porque te pasas todo el día trabajando, pero al fin y al cabo creo que es la manera de ir progresando, porque te van surgiendo cosas nuevas en función de si vas gustando, de si tu trabajo funciona… y así estamos.

Sin embargo, tú no estudiaste Periodismo.

No, estudié Derecho y Administración de Empresas, aquí en Coruña. Yo siempre estuve interesado en el fútbol, de hecho jugué durante muchos años, hasta empezar la carrera, y siempre he tenido afición por escribir. En un primer momento no tenía una pretensión de dedicarme al periodismo, pero tampoco la tenía de dedicarme a lo que estaba estudiando. Cuando acabé bachillerato yo no sabía qué quería hacer, fui a charlas, me informé un poco y tiré por donde vi… y después ya se verá en qué acaba todo. Mi situación llega hasta aquí en función de cómo se van sucediendo los acontecimientos.

¿No te arrepientes?

Si volviera hacia atrás, probablemente habría estudiado Periodismo, viéndolo en perspectiva. Pero no me arrepiento de estudiar lo que estudié, porque tenía una carga de exigencia muy elevada, que me obligaba a realizar un sacrificio importante. Son cosas que, más allá de la cultura general que puedas sacar al tener dos carreras, te sirven para aprender otras muchas cosas… Yo sé que tengo esa capacidad de trabajo porque la necesité durante mi época universitaria. No es lo mismo estudiar algo más ligero, que te dé muchas horas libres, que, en mi caso, tener que estudiar todos los días. Creo que mereció la pena, pero si la pregunta es si hubiese hecho otra cosa, probablemente habría hecho Periodismo.

Pero hay conocimientos que adquiriste en ADE y en Derecho que sí te sirven actualmente.

Sí, por supuesto. Ahora mismo hay millones de cosas en el mundo del fútbol, con la situación de deudas, temas de legislación, concursales, económicos… Esos aspectos están más relacionados con lo que yo estudié que con el periodismo, que es algo más genérico. Además,  en la universidad hice cursos de economía orientada al deporte que ahora me son muy útiles.

Actualmente hay una visión un poco devaluada sobre el periodismo en general y el deportivo en particular. ¿Por qué crees que pasa eso?

Creo que esto sucede porque es una profesión muy marcada por la necesidad de hacer números: en televisión, en las webs… los anunciantes eligen quedarse contigo en función del número de visitas mensuales. Entonces, es muy jugoso sacar cualquier tipo de cosa que venda, o que al menos dé clics. Así, se genera un periodismo orientado a los clics, a conseguir visitas, aunque luego el contenido no sea interesante para el lector. Estamos todos hartos de entrar en una noticia y encontrarse con que el texto no se corresponde con el titular. Es un problema social, de querer hacerlo todo muy rápido, querer llegar al éxito muy rápido, coger el camino más corto a todos los sitios… y después eso se ve reflejado. También creo que influye otro tema. La gente que se dedica al periodismo sabe lo que es buen periodismo y mal periodismo, pero la gente que manda es gente con una visión empresarial… y a veces es difícil casar esos dos mundos. Porque hacer buen periodismo tiene un coste, pero desde el punto de vista empresarial a veces se valora más la rentabilidad que te puede aportar algo. Y esa visión reduce un poco el foco. Yo creo que por eso es interesante este auge de proyectos hechos por periodistas, que casi son autoproyectos, en los que la gente busca financiación a través de métodos online. Al final, además, está todo relacionado con que el lector, ahora mismo, está acostumbrado a no pagar por nada. Y es muy difícil cambiar esa mentalidad. Lo estamos viendo con los periódicos, donde instalar un muro de financiación online es complejo, porque hay otros diarios que te ofrecen leerlos gratuitamente. Y al final a los periodistas hay que pagarles, claro. Entonces, mezclar que la gente lo quiera gratis, que el periodismo tiene un coste y que tienes que cubrir este coste a través de anunciantes… es un tema complejo.

“La gente consume los programas deportivos televisivos, pero creo que a medio plazo no deberían ser sostenibles por puro agotamiento. La gente está cansada, en el sentido de que un día te hace gracia, pero que te estén repitiendo un chiste todos los días acaba agotando”

Sin embargo, lo coherente sería pensar que cuanto más rendimiento económico genere un programa, más calidad tendrá.

Sí, es cierto. A lo que me refiero es a que, cuando tienes una audiencia relativamente importante, tienes que dar más de lo que pides. Es decir, yo eso lo veo ahora en El Desmarque, que es un proyecto que nace desde cero, y tiene unos costes: mantener el dominio, pagar a los periodistas, etc. Por tanto, ellos mismos saben que durante cierto tiempo eso no les va a reportar beneficios, pero hay que ser conscientes de esto y plantearte unos objetivos, saber hasta qué punto puedes llegar a pagarle a la gente… hay que tenerlo todo muy cuadrado. En cuanto a temas de TV, se dice que se le da a la gente lo que quiere, que es lo que se está vendiendo… y no sé hasta qué punto es cierto. Coincido en que la gente lo consume, porque sino no estaría ahí, pero yo creo que a medio plazo no debería ser sostenible por puro agotamiento. La gente está cansada, en el sentido de que un día te hace gracia, pero que te estén repitiendo un chiste todos los días acaba agotando. En este sentido hay que tender hacia un periodismo más especializado; a ti te puede hacer gracia puntualmente que dos periodistas discutan en televisión, pero al final hay vida después de esos temas. Cada vez parece más claro que a la gente le interesan sus equipos, y yo creo que los grandes medios no entienden eso. Están suprimiendo programación local, que es lo que la gente quiere. Aquí en Coruña la gente quiere saber cosas sobre el Dépor. Y después ya se enterará de Cristiano, Messi… porque te acabas enterando aunque no quieras. Pero diez horas al día de Madrid y Barcelona, aunque haya cien tertulias, y aunque tus tertulianos sean brillantes (que no siempre lo son) es algo muy difícil de sostener. Al final la gente apaga la radio, o la televisión, porque está cansado de ver setenta veces repetido lo mismo. Eso sucede porque ahora hay un déficit claro de información, cada vez hay más opinión. Y la opinión es interesante, pero el periodista, evidentemente, tiene que informar. La gente quiere saber qué es lo que pasa. Está bien que tú opines, pero se está llegando a un punto que la opinión le está comiendo terreno a la información, y no acabo de verle el futuro a esto. Opinadores siempre te vas a encontrar, pero gente que te informe bien… es más complicado.

En ese sentido, hay dos vertientes de pensamiento: los que dicen que a los espectadores les gusta un determinado contenido porque es lo que se ofrecen los medios, y los que piensan que los medios emiten eso porque es lo que gusta. ¿En qué lado te posicionas tú?

Yo estoy más en lo primero. Es difícil encontrar una explicación a este tipo de programas, no sólo en el mundo deportivo, porque cuando a uno no le interesa algo, es difícil ponerse en el caso de la gente a la que sí le interesa. Yo estoy seguro de que si mañana los medios deciden suprimir estos programas, a los tres días, la gente no los echaría en falta. Porque no te aportan un valor añadido. No te explican nada realmente interesante… y en este sentido parece que el buen periodismo deportivo se está quedando sólo en el reducto de los canales de pago. Evidentemente hay muchos grandes profesionales que están en canales gratuitos, pero en general, los programas que ofrecen un contenido orientado al espectador al que le interesa el juego están prácticamente sólo en los canales de pago. Y al final hay más gente que ve esos canales, porque, por ejemplo, si ves los resúmenes de la Champions en televisiones gratuitas, ves que el contenido es puramente opinativo, no te aportan nada… y todo eso entronca en la propia política del medio. Porque yo creo que si a la gente a la que realmente le gusta el fútbol le cuentas algo, le das información, al día siguiente enciende la televisión otra vez, porque siente que le has aportado algo. No digo que un programa tenga que ser tedioso, porque al fin y al cabo la televisión es un medio dinámico, no tiene sentido contar algo aburrido. Pero yo creo que hemos llegado a un punto en el que lo aburrido queda muy lejos de donde estamos ahora. Hay que saber encontrar un término medio. Hay gente que se mete en ese tipo de programas porque es un modo de subsistencia, pero eso es la pescadilla que se muerde la cola. Imagínate que la gente buena se quisiera meter en este tipo de asuntos: la gente buena no haría lo que quiere hacer, y está metida en una espiral improductiva para todo el mundo. Yo creo que los medios tienen la culpa, después ya depende de cada uno, de cómo vea la profesión, de los objetivos personales, etc. También creo que la gente joven debería mirar en perspectiva, saber sacrificarse. El momento actual es el momento para dar, y después ya se recogerán frutos. Es el momento para hacer cosas, meterte en sitios, ver que no te gusta cómo se hacen las cosas, darte muchos golpes, entrar en contacto con gente y dar a conocer tu trabajo. Porque al fin y al cabo eso es lo que se valora. Y así se puede salir para delante. Yo no soy pesimista en cuanto a que el futuro es negro. Evidentemente cambiarán los formatos, porque esto está en constante evolución, pero la gente sigue teniendo la necesidad de informarse y sigue habiendo pasión por el deporte. Además, ahora tenemos la ventaja de que hay gente que te lee prácticamente desde cualquier lado, y que tiene la necesidad de leerte porque el fútbol es una de sus prioridades. Por tanto, consiste en aprovecharse de esos canales y hacer algo enriquecedor, tanto para quien lo hace como para quien lo recibe. Actualmente el feedback es muy rápido: tú twitteas algo y a los diez segundos tienes una opinión: mejor, peor, con mayor o menor fundamento… pero enseguida sabes si lo que has escrito gusta más o menos. Creo que en esta profesión hay cosas malas, pero también hay un montón de cosas buenas. Y en estas es en las que hay que centrarse para seguirse formando, para seguir aprendiendo. Al final uno se da cuenta de que el camino dentro de esta profesión es un aprendizaje constante, cada día surgen cosas nuevas, y es algo atractivo porque aprendes mucho. Todo eso hay que procesarlo y volcarse, cada uno, en hacer bien su trabajo. La autocrítica es fundamental, exteriorizar las culpas no soluciona nada. Cada uno tiene sus ideas y hace el periodismo que él considera que le interesa. En este sentido es fundamental ponerse en la perspectiva del lector, tratar siempre de aportarle algo. Muchas veces tienes que hacer cosas que te gustan menos, pero eso es el día a día de cualquier profesión. El cambio global viene después.

Con respecto a lo que has comentado de las redes sociales. ¿Crees que han contribuido a la devaluación de la profesión?

Sí, pero siempre hay diferencias entre el que opina y el que informa. Para ejemplificarlo, siempre pongo el caso del día que asesinaron a Bin Laden. Yo estaba en casa, y recuerdo que en mi timeline alguien empezó a compartir tweets de una persona que vivía en la zona. En ese momento, la CNN contactó con el hombre que compartía los tweets, fue como una especie de boom. Ese hombre no era periodista, ni mucho menos, pero en ese momento fue “periodista” porque la noticia la tenía él. Esto es circunstancial, uno puede ser “periodista” porque la noticia ocurre, pero más allá de eso, las redes sociales sirven fundamentalmente para opinar, tienen un volumen de opinión ingente. Informar es otra cosa. La gente que informa es la que va a sitios a cubrir eventos, hace entrevistas… y eso en las redes sociales no lo hace tanta gente. Opinar sí. Por eso, si el periodismo tiende hacia la opinión, sí, devalúan la profesión. Pero si el periodismo consiste en informar, es diferente, porque entonces hay que entender las redes sociales como otra cosa distinta. Permiten conectar con una audiencia potencial mucho mayor, son útiles en casos específicos en los que, por ejemplo, haces un viaje profesional a tal sitio para cubrir un evento. En ese caso, la gente recurre a ti porque no hay otra forma de informarse, y ahí estás haciendo periodismo a través de las redes sociales. Ahora es mucho más fácil hacer llegar la información a la gente, pero hay que saber diferenciar entre una cosa y otra, porque las redes sociales están cargadas de opinión.

“Nuestra visión, en MI, es que nos da igual dónde pasen las cosas, lo que queremos es contarlas”

Proyectos como MI, que apuestan por algo que se contrapone a lo habitual, no llegan a tantas personas. Quizás el mayor problema es la difusión. ¿Qué se puede hacer para mejorar eso?

Es complicado… en el caso de MI, es más sencillo llegar al proyecto por la propia figura de Axel Torres, que tiene mucha visibilidad, o Sergio Santomé, o Toni Padilla. Nosotros creemos que es importante hacer algo distinto, aportar algo que no aporte el resto, hacerlo bien, y a partir de ahí todo se retroalimenta. Obviamente es muy difícil empezar, porque todos hemos empezado haciendo diferentes cosas, pero creo que en estos casos la mejor difusión es el trabajo, y no olvidar nunca que hay que mirar por la gente que nos lee. A mí la gente a veces me comparte cosas, para que lea lo que escriben. Y yo lo leo, en la medida del tiempo que tengo, porque del mismo modo en el que alguien se fijó en mí, si a mí me gusta lo que hace una persona, yo hablo con la gente que está a mi alrededor y digo “oye, hay un chico que es de Valencia que escribe bien”. Y si en un determinado momento se puede tirar esto para delante, es una persona a tener en cuenta. Y eso es todo lo que a día de hoy puedo colaborar yo, porque mediáticamente tampoco tengo mucha más capacidad. Pero evidentemente hay que ser agradecido, y hay que saber cómo empezó uno. Hoy en día hay gente joven que tiene la sensación de que hay que meterse ya con el Madrid o el Barcelona. Como que el objetivo es pasar de la nada a ir a cubrir a estos equipos, y se pueden dar las circunstancias, pero lo que hay que tener es la suficiente humildad como para saber que aquí se empieza por abajo. Lo normal es que a veces tengas que hacer cosas que no te satisfagan, pero la gente que va hacia arriba es gente que se lo trabaja mucho, que le puso muchas ganas, mucho esfuerzo y mucha dedicación. Y a partir de ahí se dio a conocer y las cosas fueron llegando. A mí nadie me ha regalado nada, pero soy consciente de que haciendo aceptablemente bien las cosas, las oportunidades, por suerte, van llegando. Hay que ir paso a paso, y muchas veces dices “no tengo descanso, mis amigos salen y yo me quedo en casa, etc.” A mí me apetecería tener dos días de descanso a la semana, pero no los tengo, si no es por una cosa es por otra. Trabajo prácticamente todos los días, descanso una tarde a la semana, y eso supone un esfuerzo y tiene un coste personal: cuando estás trabajando no estás ni con tus amigos, ni con tu pareja. Hay que estar dispuesto a dar mucho para ir recibiendo poco a poco. Yo recomiendo no desesperarse, formarse todo lo que sea posible e intentar que tu trabajo llegue a la gente por la vía que sea. Hay una diferencia entre quedarse corto y ser muy pesado. Todo el mundo sabe cuál es ese margen, y obviamente, si tú mañana, a Axel, o a Gaby Ruiz, o a Maldini, les estás todo el día mandando cosas… es muy difícil que te contesten, porque son gente que está muy ocupada. Hace unos años esto era impensable, pero ahora puedes interactuar con quien sea. Y si tú aportas algo, esa gente puede fijarse en ti, y al igual que ellos se fijaron en mí, yo puedo fijarme en ti, y tú te puedes fijar en otro. Ahora la comunicación es extremadamente directa. Tú lees a alguien, te gusta y puedes hablar con él, darle tu punto de vista. Y ahí se establecen vínculos profesionales. Son gente que está dispuesta a ayudarte, y tú estás dispuesto a echarles una mano siempre que sea posible. A lo que tendemos en este mundo es a eso, a tener una relación muy personal. Y al final, creo que la mejor carta de presentación es la opinión que tus compañeros tienen de ti. A día de hoy las empresas grandes siguen despidiendo a gente, mientras que los proyectos pequeños se nutren de gente que tenga ilusión, que sea aceptablemente talentosa, que tenga ganas de implicarse. Y como decía antes, para recibir antes hay que dar. No se puede dar sin recibir nada, creo que eso es primordial, pero hay muchas formas de recibir. Es decir, si además de darte una remuneración, se te consigue que tú colabores en una radio o algo así… son experiencias que vas consiguiendo y que te ayudan a hacerte un sitio y conseguir estabilidad. Ahora mismo los medios convencionales dan pocas oportunidades: prácticas no remunerados, jornadas de seis u ocho horas que luego son de más… para eso, casi es mejor producir para un medio en el que tú tengas voz y voto, porque por lo menos sientes cierta identificación. E intentar sacar la cabeza y hacerlo mínimamente rentable, que no es fácil, porque por ejemplo para Marcador Internacional no es fácil ser rentable y sostenible. Cuesta mucho sacrificio sacar este proyecto adelante, por lo que tú dices, porque la difusión es complicada y porque no a todo el mundo le interesa nuestro contenido. Siempre intentamos compaginar cosas más comerciales y cosas más frikis, por decirlo así, pero hacer que eso sea rentable requiere contar con patrocinadores, en nuestro caso Bwin o BeINSports, empresas que más o menos te proporcionan un sostén económico. La gente que consume nuestra aplicación paga cinco euros al año. Imagino que esas personas ni siquiera piensan en el precio, es gente a la que le gusta MI y dicen “oye, esta gente está currando todo el día para darme cosas que me interesan”. Uno ya ni se plantea por qué no les va a pagar. Y al final creo que esa es la percepción, porque una persona que se plantea que cinco euros al año es mucho… es muy difícil que encaje con el proyecto, porque al final es alguien que no está valorando lo que haces. Cinco euros al año, entre todos nuestros consumidores, al final te da para mantener el servidor y, por ejemplo, para cubrir torneos. Nosotros vamos al Europeo Sub17, al Sub19… y todo esto es costoso. Estar una semana en Grecia, el viaje del juego del Futbolista Anónimo… todo esto tiene un coste económico. Yo creo que la clave está en formar como una especie de comunidad de gente que esté implicada en lo que tú haces y que te ayude a mejorar. Nosotros contamos con gente alrededor que nos aporta cosas, hacen sugerencias. Y nosotros querríamos hacer mucho más, pero muchas veces es complicado, porque todos tenemos varios trabajos a la vez. En mi caso, por ejemplo, grabo un podcast de fútbol inglés con Álvaro de Grado y Sergio Santomé. Pero claro, Álvaro está en Manchester, Sergio está en Madrid y yo en A Coruña. Álvaro viaja mucho por Inglaterra, Sergio trabaja también en la radio, yo estoy en Abegondo, tengo que ir al entrenamiento del Dépor… ¿Cuándo vamos a ponernos de acuerdo para grabar un podcast de 45 minutos? A la gente, obviamente, eso no le importa, porque lo que quiere es tener el podcast. Pero a veces no es posible, no por un déficit de interés, sino porque humanamente llega un punto en el que no hay hueco, o la cabeza no da más. Yo creo que para sacar adelante proyectos como este, todos sacrificamos mucho para que funcione. La gente que está alrededor, la gente implicada, la gente que escribe… yo noto que es gente que hace un esfuerzo personal muy importante. Pero sin ese compromiso por parte de todos es muy difícil sacar ocho previas y ocho análisis de partidos de Champions en un mismo día. Consiste básicamente en coincidir con un grupo de personas que compartan tu visión de cómo se hacen las cosas profesionalmente. La nuestra, en MI, es que nos da igual dónde pasen las cosas, lo que queremos es contarlas. Si hay que ir a Nueva Zelanda, y se puede ir, se va a ir. Y normalmente cubrimos torneos a los que no va nadie, y nosotros queremos ir porque consideramos que es interesante. Y al final pasan los años y ves la importancia de esto. Por ejemplo, durante el Mundial Sub20 de Turquía, Axel le hizo una entrevista a Giménez, el central del Atlético de Madrid, cuando todavía jugaba en Uruguay. Y es interesante porque te pone en perspectiva lo que pensaba un chico que no era una figura y ahora sí lo es, y te da un valor añadido que de otra manera no tendrías. Nosotros creemos en ese tipo de periodismo. Evidentemente yo hago cosas distintas, en El Desmarque hay otra manera de hacer las cosas, pero yo creo que hacer bien las cosas no está reñido con la temática. Igual a veces tienes que escribir sobre cosas que no te gustan demasiado, pero si tienes la intención de hacer bien las cosas, vas a hacerlas bien. Y esto es así para todas las profesiones, el periodismo está en el punto de mira ahora porque su salud no es la mejor, pero en otras profesiones con menos repercusión también sucede lo mismo. Pero creo que el debate gira más en torno a uno mismo, a lo que uno esté dispuesto a dar para después recibir, que a estar continuamente quejándose de que si el periodismo está muy mal, que si es imposible… Está muy mal, y es muy difícil, pero se necesita gente positiva, gente que se estimule con las cosas, gente que tenga iniciativa. Y hay mucha gente que, sin querer generalizar, parece que piensa que le va a llegar todo a casa. Y es imposible. Tienes que coger tu coche, echar tu gasolina, pagar tu billete, ir a sitios, conocer a gente, moverte, hacer contactos, hablar… También es importante no ser excesivamente tímido, porque te perjudica. Hay que saber abrirse, aprender a comunicar. Y yo no soy nadie para dar consejos, pero lo que sí creo es que hay que ser optimista. Que cada uno afronte la vida como quiera, pero la profesión hay que afrontarla con ilusión, porque es bonita y enriquecedora. Y si te sacrificas hay camino, porque siempre lo ha habido. Más grande o más pequeño, pero siempre lo ha habido. Y al final hay cosas que son circunstanciales, pero dentro de cinco años las cosas serán distintas, y yo creo que estaremos todos mejor de lo que estamos ahora, y que el periodismo tirará para arriba. También es cierto que mucho más para abajo tampoco podría ir, pero creo que esto está llamado a repuntar. En general, lo que uno percibe es que hay mucha gente a la que le gusta el deporte, le gusta comunicar, y que está dispuesta a sacrificarse. Y como he dicho, al final, buena parte de lo que después recoges, es el sacrificio que tú haces antes. Estoy totalmente convencido de eso.

Para ser periodista hay muchos modos de formarse. ¿Qué papel juegan en esto otras artes?

Evidentemente cada uno tiene su forma de hacer las cosas, pero sobre todo para los periodistas que escriben, leer te abre muchísimo la mente. Todos los días surgen dudas cuando escribes, y en ese sentido todo lo que puedas leer te aporta. Y no me refiero sólo a algo referente a la temática sobre la que escribes. Creo que el cine o la literatura te abren la visión y te ayudan a expresarte. Porque al final tú estás comunicando, y ver cómo comunica otra gente es muy importante, porque todo lo que aprendes es algo que puedes trasladar a tu profesión.

¿Alguna referencia en ese sentido?

Quedarse con uno siempre es muy complicado, y no me gusta. Creo que cada uno tiene que buscar su propio camino e ir leyendo lo que le satisfaga. A mí, por ejemplo, me gusta el cine negro americano, pero igual a otra persona no le aportan nada. A mí me gusta también la novela histórica, que me ayuda a expresarme, o los libros de viajes, que te cuentan historias de gente que va a otros sitios… Creo que al final está todo relacionado, pero cada uno tiene sus gustos, cada uno tiene una esfera privada que no todos tenemos por qué compartir.

Alejandro Estévez ©

Alejandro Estévez ©

Entramos en material futbolística. Tú eres fan del Arsenal, y también de Wenger, lo cual es lógico. ¿En qué momento surge esto?

Surge… como surgen estas cosas. Cuando era pequeño me gustaban los videojuegos de fútbol, y por algún motivo di con el Arsenal, y me gustó. A partir de ahí comienza un seguimiento del equipo, que se acaba convirtiendo en rutina. Yo veía la Premier con mi abuelo cuando daban en España un partido en abierto, los domingos a las 17.00. Y recuerdo que tenía interés en ver ese partido para ver si jugaba el Arsenal. Pero también es cierto que en parte me atrajo porque la filosofía de Wenger me satisface. ¿Hubiera sido del Arsenal si no hubiera estado Wenger? No lo tengo claro. Comparto su visión del deporte, tan pulcra, tan ordenada, su visión sobre el profesionalismo, su capacidad para cambiar lo que era la Premier hasta ese momento. Antes, el Arsenal era un equipo un tanto contaminado, con malas conductas, gente con problemas alcohólicos… Wenger llegó siendo un desconocido para los jugadores, y al principio la reacción fue de “¿quién es este tío que quiere que comamos verdura y que quiere abrir un gimansio?”. En aquel momento, esas cosas eran impensables en la Premier, donde la gente al acabar de entrenar se tomaba unas cervezas. Pero Wenger, con sus ideas, convenció a esa gente de que el deporte era otra cosa y cambió los hábitos de entrenamiento. Y al final es una reforma de un calado tan importante que ya está asumida por todo el mundo: nutrición, alimentación… son cosas que salen en la prensa deportiva todos los días. Pero uno vuelve a 1999 y esto no estaba tan generalizado. Esa visión tan profesional, y su gusto por una forma de jugar muy clara, esa idea de tener la pelota, de querer ser protagonista… contrastaban con una Premier que en esos años destacaba por ser un juego directo, muy físico. El Arsenal es un equipo hecho a imagen y semejanza de su entrenador. Y a lo largo de todos estos años ha habido mucha gente que probablemente no estuviera de acuerdo con Wenger, pensarían que las cosas se deberían hacer de otra manera… pero su calado es tal, que todo el mundo es consciente de que Wenger va a estar en el Arsenal hasta que él quiera. Y esto a mí me parece, ahora mismo, con la visión del 2015, increíble. De ahora en adelante, tienen que cambiar mucho las cosas otra vez para que un entrenador tenga esa jerarquía dentro de una institución. Porque ahora mismo al entrenador de cualquier equipo se le respeta por lo que gana. Ahora que no gana, Mourinho parece un mediocre, y es un grandísimo entrenador. Y es muy difícil mantenerse muchos años ganando. Guardiola va a perder. ¿Va a ser peor entrenador cuando pierda? No. Lo importante es seguir el proceso, y el proceso tiene unas circunstancias. Obviamente es más fácil ganar la Champions con el Bayern de Múnich que con el Oporto cuando ganó Mourinho, son contextos distintos. Pero cuando un entrenador hace las cosas bien, se nota su mano en el equipo, y en el Bayern se nota la mano de Guardiola. Y no hay que ver sólo si gana, sino cómo gana. Yo abogo por tener paciencia siempre, con entrenadores y futbolistas, no hacer análisis cortoplacistas. Si el año pasado Ancelotti no ganó ningún título en el Madrid, lo que hay que valorar es su trabajo. Al final los títulos son una consecuencia del trabajo, pero tú puedes hacer bien tu trabajo y no ganar. En el deporte hay mil parámetros que influyen, y hay que tener una visión un poco más allá. Pero ahora los dirigentes de los equipos de fútbol no tienen esa paciencia: asciendes a primera, llevas diez partidos de liga y vas decimoséptimo y te echan. Estos casos demuestran que el hecho de que en una institución tan  grande como es el Arsenal, Wenger goce de esta jerarquía, es algo que habla extraordinariamente bien de su trabajo. Porque los jugadores, cuando se van del Arsenal, hablan bien de él; la gente quiere ir al Arsenal porque está él y porque se han hecho muchos avances en el club gracias a su forma de ver las cosas, lo que no quita que a lo largo de estos años se hayan hecho algunos cosas mal.

Con respecto al deporte gallego, parece tanto Celta como Deportivo han alcanzado cierta estabilidad. ¿Cómo ves el futuro de ambos?

Yo creo que ahora mismo los dos clubes están bien, están asentados. Hay una estabilidad institucional que es importante. El caso que mejor conozco yo es el del Dépor, obviamente. Es un equipo que arrastra una deuda muy pesada, algo que te obliga a rehacer parte de tu plantilla año a año, por lo que es difícil asentar las bases. Para el Dépor, mantener a Mosquera o a Lucas a medio plazo es complejo, pero sí creo que se están haciendo las cosas de una manera ordenada, y que la gestión invita a ser relativamente optimistas. De todos modos, cuando tienes una carga financiera tan pesada detrás, la situación deportiva lo marca todo. Creo que se están haciendo bien las cosas en temas de marketing y publicidad, pero si la pelota no entra, tienes un problema. Lo tienes siempre. Si la pelota no entra y la situación es estable, tienes cierto colchón. Pero con una deuda como la del Dépor, si bajas a Segunda, lo tienes muy difícil para subsistir. Echas la vista atrás y miras dónde estaría el club de no haber empatado en Barcelona el año pasado… y podría estar decimosexto en Segunda. Es cuestión de detalles, matices. En este sentido, la apuesta del Celta por la cantera, que es una fórmula que aquí se está tratando de copiar en los últimos años, es importante porque a veces es lo que necesitan estos equipos. Necesitas sentirte respaldado y que la gente se identifique con el equipo. Y eso pasa cuando están Aspas, Lucas, etc. Evidentemente es muy difícil que Dépor y Celta vuelvan a acercarse a sus mejores tiempos, pero la situación en la tabla es un reflejo de lo bien que se están haciendo las cosas. Y a medio plazo, el modelo debería ser el de equipos que forman jugadores y les dan la oportunidad de ir subiendo en la propia institución, en lugar de dejarles marchar. Si se van a ir al Real Madrid o al Barcelona, porque las condiciones económicas son extraordinarias, no puedes hacer nada. Pero si se van al Villarreal (por decir un caso de equipo que cuida bien la cantera) porque las condiciones deportivas son mejores, es que estás haciendo las cosas mal. Tú les tienes que ofrecer la posibilidad de llegar al primer equipo. Si no llegan, no llegan, pero esa puerta siempre tiene que estar abierta. En el Dépor, hasta hace dos o tres años sólo se abría esa puerta cuando se bajaba a Segunda o cuando se daban unas circunstancias muy especiales. Y en ese campo, que hay que trabajarlo mucho para que dé sus frutos, ambos equipos están bien: el Celta lleva años haciéndolo bien y el Dépor empieza a hacerlo bien, y el reflejo es que el derbi gallego fue un éxito a nivel de repercusión nacional.

En el lavado de cara del Deportivo, la figura de Víctor Sánchez del Amo tiene una importancia capital, pero su llegada a A Coruña fue un tanto sorprendente.

Sí. Cuando llegó Víctor Fernández, la propia directiva dijo que buscaban a un entrenador con experiencia, contrastado. Y Victor Sánchez no se parece en nada a eso. Que de un día para otro se haga un cambio tan radical… es extraño. Sin embargo, la mano de Víctor no se nota hasta esta segunda temporada. El año pasado consiguió tapar muchas vías de agua que tenía el Dépor, pero esta temporada le ha imprimido al equipo su personalidad. El año pasado fue un ejercicio de contención, de ponerle cemento a un equipo que perdía agua por todos lados. Los resultados no fueron malos, pero no tenía una personalidad reconocible. Era un equipo que jugaba ahogado, se veía abajo de todo y tenía que subsistir de la manera que fuera. Este año se ve la mano del entrenador, se ve desde el primer partido de liga. Te puede gustar más o menos: el Dépor está entre los cinco equipos con menos posesión del balón, es un equipo que juega mucho en largo, que sólo en determinadas circunstancias toca por dentro… es un equipo práctico. Y yo creo que la plantilla, salvando jugadores como Cani o Luis Alberto, está confeccionada para jugar así, para morder arriba, ser rápido, ser sobrio en defensa… y creo que esa es la propia personalidad del entrenador. Víctor quiere un equipo que defienda bien, que ataque rápido, que no se exponga… Pero después también es importante ese puntito que te da el hecho de tener a gente muy enchufada, porque los doce goles de Lucas en dieciséis partidos es algo que marca la diferencia. Los siguientes en la tabla de goleadores son Luis Alberto y Fajr que llevan dos, entonces en ese aspecto dependes de la brillantez y de la calidad de un futbolista. Los propios jugadores, en rueda de prensa, te dicen que hay un cambio claro de la plantilla, del año pasado a este. La planificación de una plantilla de un equipo de media tabla siempre es compleja, porque es difícil acertar, pero está claro que si fichas a Fernando Navarro, Arribas o Mosquera, que son jugadores que tienen experiencia en primera, tienes una base. Antes el Dépor buscaba en otros mercados gente con poca experiencia, algo que si sale bien genial, pero si sale mal es un marrón. Así que yo creo que este año ha habido una muy buena planificación de la plantilla. Evidentemente, todo el mundo tiene partidarios y detractores. Víctor, por ejemplo, no es la persona que más titulares te vaya a dar en ruedas de prensa, porque siempre evita preguntas relacionadas con su vida como futbolista, nunca da pistas… Puedes ir a todos los entrenamientos de la semana, y llega el partido y saca un once totalmente distinto al que practicó. Todo esto, periodísticamente es dramático, porque no tienes nada. Pero deportivamente, el Dépor es un equipo que funciona. Cualquiera que lo vea jugar con cierta rutina ve que hay siete u ocho jugadores fijos, pero luego tiene a  diez u once que rotan, que saben que pueden ser titulares el próximo partido. Yo creo que ahí está un poco la clave: en que las lesiones hayan respetado a los jugadores clave (la columna vertebral Lux-Sidney-Mosquera-Lucas), y en que el resto de complementos, cuando han entrado, han sumado. Con Víctor también se ha mejorado en el análisis de los rivales, con información mucho más pormenorizada de la que ofrecían entrenadores anteriores. Parece que todo ha encontrado su forma, es más moderno. Víctor es un profesional con unas ideas muy actuales, y esto conecta bien con la plantilla. Y a los futbolistas, ya no sólo por los resultados, se les ve más contentos, aunque todos te dicen que quieren jugar más. Pero vaya, yo creo que por el momento el trabajo de Víctor está siendo fantástico.

“Yo creo que ahora mismo Mosquera jugaría en el Arsenal”

¿Crees que este buen hacer tendrá recompensa en forma de convocatoria para la Eurocopa para alguno de los jugadores de los equipos gallegos?

Yo creo que si Nolito mantiene un nivel notable, no sobresaliente, va a ir a la Euro. Me da la sensación de que se lo ha ganado, también en los partidos en los que ha ido con la selección. Al fin y al cabo, en torneos cortos necesitas a gente que pueda salir desde el banquillo y te cambie los partidos, y Nolito es un futbolista muy desequilibrante, que cuando está inspirado es un jugador determinante. A mí me parece osado pensar que Del Bosque pueda llevar a Lucas Pérez, porque ya hay un grupo consolidado y nunca ha entrado en las convocatorias, ya que su irrupción es muy reciente. Pero hay casos y casos, si Lucas marca 22 goles, muy mal se tendría que dar para que Del Bosque no le encontrara hueco a un delantero español de 22 goles. Básicamente porque no los hay. Pero vamos, si Lucas pasa por una mala racha, como todo el mundo piensa que pasará, porque es muy difícil mantener ese nivel, pues es difícil que no se decante por otros jugadores más consolidados. El resto… es complicado. A ver, a mí personalmente me encanta Mosquera. Es muy osado decir que jugaría en cualquier equipo, pero yo creo que Mosquera ahora mismo jugaría, por ejemplo, en el Arsenal. Es un centrocampista que tiene facilidad para distribuir el balón, capacidad para robar al nivel de los cinco o seis máximos recuperadores de la liga, tiene personalidad… yo estoy convencido de que es un jugador de Champions. Evidentemente, ser mediocentro en España es muy difícil, porque si algo sobra aquí son centrocampistas. Pero a mí me parece un jugador extraordinario; entiendo que Lucas es el que se lleva los focos porque es el que marca los goles, pero creo que Mosquera es un jugador al que darle el centro del campo de un equipo. El Dépor se lo ha dado, y yo, sinceramente, no recuerdo a un futbolista tan importante, a nivel de jerarquía dentro del equipo, en esa posición, desde Mauro Silva. Evidentemente estamos midiendo un lapso temporal muy corto, pero es un jugador que te da mucho. Yo recuerdo que los primeros partidos de la temporada había compañeros de prensa y gente que estaba en tribuna, que alucinaban con Mosquera. Sinceramente, yo en mi vida había visto en Riazor cambios de orientación de cuarenta metros al pie. Es algo que no pasa habitualmente. Y no creo que haya tantos jugadores con sus condiciones técnicas y con su capacidad para defender. Cuando jugaba con Borges al lado, Mosquera era el especialista defensivo, sin ser un futbolista de este corte. Ahora, con Álex Bergantiños, a menudo Álex juega como box-to-box, llegando a las dos áreas. Sostener el centro del campo de un equipo que está entre los primeros de la liga casi tú solo me parece magnífico. Ya te digo, a mí Mosquera me parece un jugador de Champions. Es evidente que es difícil y que la selección son palabras mayores, pero me parece que es uno de los mejores mediocentros que  he visto en mucho tiempo. Salvando las distancias, ese desplazamiento de cuarenta metros de Mosquera, esa capacidad de distribución… son puro Xabi Alonso.

 Fotografía de portada: © Alejandro Estévez