¿Quiénes son los nuevos poetas?

La poesía gallega contemporánea en una entrevista a Ismael Ramos y Gonzalo Hermo

Hablar de la nueva generación de poesía gallega es hablar sobre autores jóvenes, nacidos entre finales de los 80 y los 90, que están publicando actualmente. Es, también, hablar de Ismael Ramos, último ganador del Premio de Poesía Johán Carballeira con ‘Os fillos da fame’, que será publicado en Xerais en marzo del 2016, y de Gonzalo Hermo, reciente ganador del Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández por ‘Celebración’, poetas jóvenes con los que comparto una interesantísima conversación sobre la poesía actual gallega.

Ismael Ramos. | © Manuel Gil

La poesía joven gallega no está definida. Se habla de poesía joven, de gente joven que publica en gallego, pero no hay una definición generacional. No hay manifiestos ni puesta de ideas en común. Gonzalo Hermo destaca la falta de una producción crítica fuerte sobre la poesía contemporánea en general, tanto en castellano como en gallego. La crítica generacional suele remitirse, únicamente, al listado de autores por año de nacimiento. No hay nada más, solo unos años poco claros y una lengua común. Eso permite multitud de temas, multitud de formas diferentes de escribir. Eso hace que en una misma generación poética podamos encontrar autores tan dispares.

La alta calidad de la poesía gallega actual es algo tangible, idea que comparten ambos autores. Estamos asistiendo a un gran momento, que enlaza con la poesía directamente anterior. Porque los poetas contemporáneos son hijos del boom de los 90; han tenido, en apariencia, más facilidad que la generación inmediatamente anterior a la hora de hacer visibles sus poemas. Escribir sigue siendo atractivo, publicar sigue siendo atractivo. Porque publicar, en el caso de la poesía gallega, es lo hegemónico, lo que acaba por asentar un canon. Trascender sin el refuerzo del papel todavía es complicado.

Gonzalo Hermo con Celebración. | © @HermoGonzalo

Pero publicar no es sencillo, más cuando la mayor parte de las editoriales prefiere optar por autores seguros (si hay algo seguro en el mundo de la poesía), en vez de apostar por la poesía joven. Por no hablar, además, del mal estado económico del mundo editorial. Esto provocará, según Gonzalo, que se pierdan poetas de calidad, ya que en esta criba a la baja no serán publicados necesariamente los mejores, como señala Ismael. En este ambiente es necesario destacar iniciativas de pequeñas editoriales independientes, como la editorial Elvira, Barbantesa o Apiario, proyectos como la creación de premios de poesía joven que incluyen la publicación de las obras, como el Premio Nacional de Poesía Xosemaría Pérez Parallé, o el ‘Festival da Poesía no Condado’. A pesar de esto, Gonzalo es optimista; recuerda que en Galicia siguen existiendo editoriales fuertes que apoyan la creación en gallego. Quizás por ello poetas de otras lenguas opten por el mercado digital, y los gallegos sigan teniendo como meta la publicación en papel.

Esta idea de la importancia del papel puede llamar la atención al lector asiduo a leer poesía actual en castellano. Son muchos los blogs de poetas en castellano, muchas las iniciativas en la red. Ambos coinciden en que los poetas jóvenes gallegos no hacen este uso tan visible de las redes. Muchos tienen páginas personales online, como los mismos entrevistados. Sin embargo, no existe una red que los englobe, que haga que un lector curioso tenga a golpe de click a muchos autores en una misma web. Y en este ambiente de caída del mundo editorial tal y como lo conocemos, quizás sería necesario replantear la forma en que los jóvenes autores gallegos dan a conocer sus poemas, ahondar en la búsqueda de nuevas plataformas de soporte para las creaciones.

Ismael Ramos y Jesús Castro en un recital. | © Poesía de Bar

Sobre la falta de traducción, tanto de poesía en castellano al gallego y viceversa, ambos están de acuerdo en afirmar que no hay interés por parte del Estado; en ambos idiomas hay sobreproducción; ya se llena el cupo de poetas, de modo que la traducción no se ve necesaria. Algo que es, sin duda, un error. Cada vez que leo un buen poema en gallego pienso en todas aquellas personas que se lo están perdiendo. Educar en el interés por las literaturas nacionales sigue siendo una tarea pendiente.

A pesar de todo esto, tanto Ismael como Gonzalo están de acuerdo en el hecho de que la poesía sigue teniendo lectores, de que hay un mercado factible. ¿Pero es factible más allá de la idea del poeta-lector? Gonzalo responde rápidamente que sí, que la poesía gallega tiene lectores asiduos. El reto está ahora en acercarse a otros nuevos, en idear la forma de fidelizar a los que ya lo son y hacer que los que no se interesen en este fenómeno que es la poesía gallega contemporánea. Si hace unos años funcionaba la idea de buscar lectores a pie de calle mediante recitales poéticos (algo que se continúa actualmente, como ya indiqué en un artículo anterior), el género poético deberá buscar renovarse en proyectos como los de los cines Numax, que acogen presentaciones de libros y mezclan cine y literatura a partes iguales.

Gonzalo Hermo y Antón Blanco. | © Gonzalo Hermo

Hablar de poesía gallega contemporánea, como decía al principio, es hablar sobre Ismael Ramos y Gonzalo Hermo; pero ellos son solo dos nombres dentro de una grandísima amalgama de autores. Cuando les pido que me citen cada uno tres nombres de jóvenes poetas que les gustan dudan durante largo rato. Quieren decir muchos más nombres que tres. Ismael, por cuestiones de proximidad generacional o pura afectividad, se queda con Olalla Tuñas, “por facer cousas distintas”, con Alba Cid, de quien además Gonzalo Hermo añade que “ten un gran impacto nas redes”, y con Paula Antía Rey, “porque teño moita confianza nela, e ten unha gran proxección de futuro”. Gonzalo, por su parte, incluye en esta lista a Francisco Cortegoso por ser “unha aposta potente, un poeta con gran potencial, que espero que poida canalizar”, Jesús Castro Yáñez, “por ser moi interesante e persoal”, y a Antón Blanco. De entre sus contemporáneos en castellano, Ismael se queda con Elena Medel y su Chatterton, mientras que Gonzalo se decide por El silencio de las bestias, de Unai Velasco.

Tras la conversación, Ismael y Gonzalo reflexionan sobre sus coincidencias; a ambos les gustan todos los poetas citados, tienen lecturas similares, poseen gustos literarios parecidos. Forman parte de una misma generación poética, aún por definir, pero que comienza a perfilarse en el horizonte literario. La poesía gallega contemporánea está muy viva; esperemos ahora que las circunstancias le permitan asentarse y trascender, al menos, de forma proporcional a la calidad de sus autores.