Foro Emociona: la inteligencia emocional en el sistema educativo

El Foro Emociona, sobre educación emocional y social, volvió el pasado sábado a Santiago de Compostela. El Palacio de Congresos acogió el congreso de inteligencia emocional en su segunda edición y tuvo un gran éxito de asistencia. Desde primera hora de la mañana, todo el recinto se volcó en la acogida del evento: los muñecos en miniatura de la película Inside Out recibían desde encima de un mostrador a los participantes, quienes también se podían hacer fotografías en los photocalls o llevarse un libro sobre la temática. El personal del Foro fue el encargado de la inauguración que, entre música y carteles con la palabra ‘emoción’ como protagonista, dio paso a los expertos que fueron desfilando por el escenario durante el día.

Las habilidades emocionales son claves en el bienestar psicológico y a la hora de trabajar la resolución de los conflictos que pueden aparecer en las aulas

El Palacio de Congresos de Santiago acogió la segunda edición del Foro Emociona | ©Foro Emociona

El Palacio de Congresos de Santiago acogió la segunda edición del Foro Emociona | ©Foro Emociona

El catedrático de Psicología Pablo Fernández fue el primer ponente de la jornada. Comenzó hablando del reto que suponen la perseverancia y la paciencia, las cuales vinculó al desarrollo emocional. El test del caramelo consiste en un experimento con niños en el que se sienta a los pequeños frente a golosinas. Se les propone esperar sin probarlos durante unos minutos para poder recibir posteriormente más cantidad. Pablo explicó cómo algunos de los niños que habían protagonizado uno de los vídeos fueron estudiados años después para ver qué correlación había entre esa decisión de comer o aguardar y su vida futura. Los que no aguantaron el tiempo estipulado sin probar las golosinas tenían el sistema límbico, vinculado al placer y la atracción, más desarrollado. Los que esperaron para obtener el doble de cantidad contaban con más madurez de la corteza prefrontal, asociada con la inteligencia emocional. Estos últimos eran los que habían conseguido más éxitos en sus vidas como cumplir los retos que se proponían, trabajar en aquello que les gustaba o haber estudiado en una buena universidad.

Es el caso de una de las niñas, que aguantó trece minutos sin probar el caramelo, mientras que su hermano no pasó de veinte segundos. El niño, una vez que fue adulto y se sometió al estudio, no había encontrado un puesto laboral definitivo ni tenía una vida estable. Él mismo reconoció que tenía un problema con su paciencia. Con esto, Pablo Fernández insistió en la importancia de un entrenamiento de la parte emocional para poder conseguir una evolución vital más positiva. Para ello, se llevan a cabo iniciativas como el Programa RULER (Recognise, Understand, Label, Express and Regulate), creado por Marc Brackett, que se imparte en colegios para conseguir que los alumnos aprendan a reconocer sus emociones y a gestionarlas y, de esta forma, mejoren tanto su relación con los demás como su situación individual. En él se implican tanto profesores como el resto del personal del colegio, además de los padres de los alumnos. Las habilidades emocionales son claves en el bienestar psicológico y a la hora de trabajar la resolución de los conflictos que pueden aparecer en las aulas.

Cuando José Antonio Marina empezó a estudiar las emociones, estas no estaban consideradas partes de la inteligencia: incluso suponían “un peligro para la razón”. Pese a esto, el escritor y pedagogo alertó sobre la necesidad de establecer un marco ético cuando se trabaja alrededor de la inteligencia emocional. “Los que dominen mejor la empatía, pueden llegar a ser unos timadores”, destacó. Controlar la parte ejecutiva del cerebro, aquella que actúa de pilar básico en el origen de las emociones, ayuda a evitar los efectos perjudiciales que pueden traer los extremos emocionales. Esa parte se puede educar desde la infancia, cuando los niños comienzan a desarrollarse. “Hay niños que nacen vulnerables y perciben todo lo amenazador del entorno, cogen miedos”, asegura Marina. Para él, la ventana de acción ronda los tres años, durante los cuales se puede trabajar la parte emocional. La educación emocional cambia ciertos aspectos, como la debilidad. Finalizó su intervención con una petición a los profesores: fomentar el refuerzo positivo en la educación. Todo niño debería tener alguna experiencia de “éxito” en la escuela, y esto pasa por entender que cada uno aprende y avanza a un ritmo diferente.

La educación emocional cambia ciertos aspectos, como la debilidad

José Antonio Marina se centró en las posibilidades de la educación para conseguir un buen desarrollo emocional | ©Foro Emociona

José Antonio Marina se centró en el potencial de la educación para lograr un acertado desarrollo emocional | ©Foro Emociona

“¿Conoces tus fronteras emocionales?”, con esa pregunta orientó su objetivo la psicóloga Laura García Agustín: que todos los asistentes saliesen del Palacio de Congresos con habilidad para gestionar sus emociones. El autor Daniel Goleman relataba en su famoso libro La inteligencia emocional cómo el éxito en la vida no podría llegar sin un correcto manejo de las emociones, situándolas en una escala de importancia superior al trabajo o al talento. Laura García confirmó que la fortaleza emocional llevará a ese éxito entendido como ser felices, hacer lo que guste a cada uno y disfrutar de la vida. “La gente se queja de que no le llegan oportunidades: créalas, vete a por ellas”, así explicó cómo sólo el diez por ciento del estado anímico depende de factores externos: una parte crucial proviene de uno mismo, de la actitud. “Cuando recibimos el miedo con actitud se va, sin necesidad de echarlo”, explicó. Resulta fundamental el concepto de resiliencia, formulado a partir de los términos resistencia y flexibilidad. Hace referencia al empoderamiento, a la capacidad de recibir un impacto negativo y resultar fortalecidos: “es la capacidad de salir indemne de los problemas”.

García Agustín propuso al público técnicas para administrar las emociones. Primero hay que identificar, poniendo palabras y cuantificando en un orden numérico el grado de influencia de esa emoción en la persona. Posteriormente, se debe proceder a normalizar la situación, aceptando que esa emoción existe y dejándola entrar en uno mismo. Así, poco a poco, se irá conociendo mejor la sensación y perderá peso. Una voluntaria que se encontraba en la sala subió al escenario y la psicóloga la ayudó a sobrellevar el nerviosismo que sentía. Allí mismo, y con las destrezas explicadas, consiguió que su inquietud por estar delante de las personas presentes disminuyese hasta desaparecer. “Tenemos que dejar de criticarnos por sentir emociones, no temerlas”, aseguró. Aceptar que hay cosas que no se pueden cambiar, buscar soluciones para resolver problemas o desafíos y cambiar los pensamientos negativos para orientarlos a lo que sí se puede hacer “es una garantía de salud mental positiva”.

Ya a última hora de la mañana, pusieron el tono cómico los expertos en desarrollo personal Verónica Cruz y Pedro Delgado. Ellos trabajan en colegios intentando implantar climas en los que todos comprendan el valor de las habilidades emocionales. Mediante la representación de diferentes situaciones cómicas que se dan entre estresados profesores y directores de colegios, mostraron la importancia de realizar técnicas de relajación con los alumnos. Incidieron en que se necesita saber desdibujar el foco de atención hacia el interior de cada uno cuando fuera hay elementos perturbadores o bien hacia el exterior cuando ocurre la situación inversa. Por la tarde, se encargaron de dirigir un taller sobre comunicación no verbal, que formaba parte de la parte más práctica del Foro. En ella, el público se dividió para elegir los grupos de trabajo que más le interesase: además del mencionado sobre comunicación no verbal, había la opción de asistir al taller de inteligencia emocional en la familia, en el aula o en las organizaciones, y al de relajación. Así, con la aplicación de lo aprendido, la jornada terminó y el Foro Emociona se despidió de Compostela un año más.