Sophie Evans: “Con respeto mutuo sale una buena escena”

Es una mujer que llegó a lo más alto de su profesión. De Hungría. Muy aria y muy alta. Su físico impresiona pero todavía más al escucharla hablar: Su acento rebosa erotismo. Estamos en el Salón Erótico de Barcelona 2015. En los escasos diez metros que caminamos desde nuestro encuentro hasta el lugar donde realizamos la entrevista, perdí la cuenta del número de personas que le saludaron y hablaron. Normal, es una estrella. Pero se le ve modesta, agradable y con los tacones en el suelo. Es Sophie Evans.

Sophie Evans / © Víctor Parreño

Sophie Evans / © Víctor Parreño

Tú que ya has estado en otros salones, ¿cómo ves esta edición?

Creo que hace diez años que asisto a estos festivales. Lo veo cambiado: La gente se anima más a participar, se acercan a las chicas a hacer fotos, veo que se están divirtiendo. También noto una diferencia, que hoy en día asisten parejas, se acercan mujeres también, antiguamente solo venían hombres. Además este año hemos pensado mucho en el público femenino. Hay diferentes talleres, como el de sexo tántrico o el Foot Fetish, desfiles de lencería… Cosas que pueden disfrutar las mujeres. También tenemos espectáculos gays, son chicos muy guapos.

¿Vas a otros salones de Europa o del mundo?

Sí, la verdad es que he asistido a muchos, he estado en Las Vegas, en Berlín, en Holanda, en Bruselas… Cada país lo hace de una forma diferente. Las Vegas tiene más glamour, más estrellas norteamericanas, pero a la vez es mucho más pudoroso. Las chicas no enseñan nada, como mucho pueden hacer toples, pero no hay espectáculos. En España está más orientado a la diversión. Aparte de conocer a las actrices de cerca, el público también puede participar en los espectáculos.

Hablemos de ti. Estás considerada una de las grandes tops de tu profesión. ¿Cómo se convierte una estudiante de la Universidad de Budapest en la reina del porno?

La verdad es que nunca lo busqué, no es que hubiera tenido la idea de ser pornstar algún día, sino que fue poco a poco. Como tú mencionaste, estaba estudiando en la Universidad y en una de las vacaciones de verano, una amiga me dijo ‘vamos a Grecia y hacemos streptease’. Me animé y empecé a hacer streptease, me gustó mucho y de ahí empecé a viajar. Fui a Canadá y a diferentes sitios hasta que llegué a España, a la Sala Bagdad (en Barcelona). Y ahí la dueña me dijo ‘en esta sala no solo hacemos streptease, sino que también hacemos espectáculos porno, te invito a verlo y a ver qué te parece’. Y la verdad es que me impresionó mucho porque nunca había visto este tipo de shows, creo que ni siquiera sabía que existían. Porque yo venía de Hungría, igual había visto algunas películas, pero no sabía que se hacían espectáculos de sexo en vivo.

Me gustó mucho, creo que el público reacciona diferente con un número así. Y entonces empecé a hacer shows en Bagdad. Algunos productores van a esa sala a buscar sus talentos, sus actrices, de hecho allí me ofrecieron hacer mi primera película. Más adelante, en un festival erótico conocí a un director norteamericano muy importante, que me invitó a Estados Unidos. A partir de ahí me empezaron a ofrecer diferentes rodajes, y (dice con una tímida sonrisa) poco a poco me he hecho una estrella. Pero no es algo que yo hubiera buscado. Disfruto de mi trabajo, y eso es algo que se transmite en cámara, así he ido haciendo fans. Gracias a ellos he llegado hasta aquí.

¿Y por qué te quedaste afincada en Catalunya, quizá influyó tu relación con Toni Ribas?

Sí, desde luego. Estuve casada con él muchos años, trabajando juntos en la Sala Bagdad y en diferentes películas. Y aunque viajábamos mucho, siempre volvíamos a Barcelona. He visitado y he vivido en muchos lugares, pero el sitio que más me gusta es Barcelona. Aunque también me gusta mucho Hungría, mi país de origen, voy tres o cuatro veces al año.

Una curiosidad, os casasteis por la Iglesia. ¿El cura supo algún día que no estaba casando a dos vírgenes precisamente?

Nunca le pregunté (nos reímos). La verdad es que fue divertido, porque vino mucha gente de esta industria. Fue una boda curiosa.

Después estuvisteis haciendo películas solo vosotros dos.

Estuvimos una temporada haciendo películas solo juntos. Pero empezamos a grabar con la misma compañía y estaban muy contentos con los dos, por eso nos ofrecieron rodar con otras personas. Al final lo hablamos y poco a poco empezamos a trabajar con otras personas. Y funcionaba la relación. No nos hemos divorciado por temas de trabajo, sino por cosas personales. Aunque nos llevamos bien. Actualmente también salgo con un actor porno, así que…

Sophie Evans en el Salón Erótico 2015 / © Víctor Parreño

Sophie Evans en el Salón Erótico 2015 / © Víctor Parreño

¿Cómo es trabajar con tu pareja?

A veces hay celos. Pero no es por trabajar con unos o otros. Me puedo sentir mucho más celosa si veo que mi pareja tiene más complicidad con otra chica. Es más de sentimientos. Yo cuando hago una escena de sexo con un chico puedo disfrutar mucho de la novedad, pero no me voy a enamorar. Si me enamoro algún día, me puede pasar haciendo cualquier cosa. Yo soy consciente de que es extraño para la gente porque normalmente las relaciones de pareja no funcionan así. Pero nosotros también tenemos nuestras reglas. Somos liberales. Pero no me voy a cenar con otro hombre por ejemplo, eso sería ponerle los cuernos. En cambio puedo tener sexo con otros hombres, si es por trabajo no pasa nada.

Hace seis años le decías a Jesús Rodríguez, de El País, que trabajabas en el Bagdad y que querías tener un hijo. ¿Cómo está tu situación ahora?

La verdad es que sí que me gustaría tener hijos algún día, porque ya tengo edad para ser madre y me encantan los niños. Pero es difícil compaginarlo con mi trabajo. Ahora sigo actuando en la Sala Bagdad, entonces, no sé, quizá algún día.

¿Cómo es trabajar en el Bagdad?

Para mí es muy divertido. Es estar con mis amigas, un poco como en casa, me llevo muy bien con la dueña. Es un trabajo muy divertido. Normalmente vienen despedidas de soltero o extranjeros. En otros países no están acostumbrados a ver espectáculos porno, así que se quedan sorprendidos con nuestro show, y para mí es muy gratificante eso.

Te cuidas física y mentalmente, como unas deportista de élite. ¿Eres la regla o la excepción en este mundo?

No es que sea antidrogas. Puedo tomarme un cubata un fin de semana y no pasa nada. Pero me gusta mucho cuidarme, ir al gimnasio, seguir una dieta… Considero que tengo que cuidarme para estar bien para este trabajo. Pero aunque trabajara en otra cosa también me cuidaría porque me gusta estar bien conmigo misma.

Circulan por aquí unas Oculus donde el usuario es el auténtico protagonista. ¿Es lo que va a generar dinero o se quedará como anécdota?

Creo que es una cosa muy novedosa. Estas gafas son muy avanzadas y el espectador siente que es parte de la escena de sexo que está viendo. Las nuevas tecnologías cada vez se incorporan más en nuestra industria. Aparte de las gafas, también se están haciendo desde hace dos años chats con las actrices para conectarse en vivo con ellas. Todo esto seguirá avanzando.

Por último, ¿podrías confesar algún truco de experta para principiantes? Por ejemplo, cómo identificar a empresarios capullos.

Si a alguna chica quiere dedicarse a este mundo, creo que lo encontrará muy divertido. Si quiere expresar su sexualidad y no tener pudor. Tiene que estar preparada para que la vean gente que la conocen, de su colegio, su infancia, sus amigos… Con Internet te puede ver todo el mundo. Si no tiene problema con esto, le digo que adelante. Y cómo identificar compañías que no son muy serias… Lo mejor es no hacer nada gratis. Hay muchas compañías que dicen a las chicas ‘si vienes a hacer un casting, te voy a dar mucho trabajo más adelante’, a lo mejor aprovechan y graban una escena. La chica como no tiene nada de experiencia firma los derechos de imagen y luego no puede hacer nada. También si ofrecen una escena con un chico y tú no te sientes cómoda con este chico, hay que decirlo con claridad. No pasa nada por elegir. Hay que hacer solamente cosas con las que te sientes cómoda. Aunque sea una compañía más pequeña, si estás a gusto y te pagan el caché que tú has pedido no te vas a sentir engañada. Eso sí, dejar todo claro antes de grabar.

¿Y alguna táctica para que las escenas no resulten incómodas o dolorosas?

A mí me gusta que nos conozcamos antes un poquito. Qué es lo que nos gusta y lo que no. Muchas veces la escenas son muy fluidas, ya te das cuenta de lo que gusta y no. Cuando hay buena química entre las dos personas y respeto mutuo salen buenas escenas. Se puede hacer una escena más fuerte, con cachetadas en el culo, pero mientras los dos estén disfrutando del acto, creo que todo es válido. Si a ti no te gusta que te cojan del pelo, por ejemplo, lo mejor es decirlo antes.

Hay muchas escenas en las que parece que el hombre es mucho más dominante que la mujer, principalmente porque es lo que pide el consumidor. Yo he participado en escenas así, e igual hay una cachetada que parece que duele pero en el momento de sexo es como una chispa, como un añadido, algo divertido. Por suerte yo no experimenté nada malo, tampoco la gente de mi entorno. Yo creo que si alguien se siente mal, tiene que decirlo, no firma los papeles y aquí no ha pasado nada. Siempre tienes la libertad.

Entrevista con Sophie Evans / © Víctor Parreño

Entrevista con Sophie Evans / © Víctor Parreño

Pero sí que existe el estereotipo de que se trata mal a las mujeres.

Yo creo que es porque no es algo que hacen en su casa. Yo en mi intimidad también tengo un sexo muy normal. Pero en escena intentamos dar un sexo muy espectacular, algo que el espectador no ve en su vida normal. A veces aparecen las mujeres más sumisas, pero también hay muchas escenas donde son las dominantes. A muchos hombres les gusta eso. En Internet hay de todo, solo tienes que buscarlo.