Sara Hurtado: su despedida también merece una portada

La semana pasada los medios de todo el país informaron sobre la retirada del exmadridista Raúl González. El fin a una vida futbolística dedicada al terreno de juego, desde que empezó en la cantera del Atlético de Madrid hasta que Valdano lo convenció para fichar por el Real Madrid rompiendo el colchonerismo familiar. Raúl hizo historia en el club blanco, se fue al Shalke alemán donde tras sólo dos temporadas se retiró el número siete de su camiseta, voló a Qatar y acabó en el Cosmos estadounidense. La carrera de Raúl no es una desconocida para la mayor parte del público español y los medios se encargaron de repasarla una vez más. No hay nada malo en eso, sin embargo, al mismo tiempo otra de las grandes caras del deporte español dejaba huérfana a una especialidad olvidada.

El patinaje español se ha quedado, por el momento, sin una de sus grandes estrellas. La patinadora madrileña Sara Hurtado, inseparable compañera de baile de Adrià Díaz, anunció hace unos días en su cuenta de Facebook su decisión de abandonar la competición. Sus palabras, llenas de agradecimiento a todos los que la han acompañado en años de trabajo diario en la élite, mostraban una mezcla de tristeza y de alivio. Sara se volvió a preguntar una vez más si merecía la pena, y el sí rotundo que antes la había acompañado “empezó a perder fuerza”. Hará las maletas desde Canadá, país que le permitió entrenar al máximo nivel, para volver a Madrid. Pese a todo, deja una puerta abierta: añadió que su vida como patinadora no ha llegado a su fin. Mientras, su legado son todos esos momentos en los que brilló sobre la pista.

Junto a Adrià Díaz, Sara Hurtado ganó siete campeonatos de España en un dominio absoluto de la modalidad de danza del patinaje artístico: desde 2008 hasta la actualidad nadie les ha arretado la primera posición. Patinaron de la mano desde los campeonatos júnior hasta lograr su máximo éxito deportivo: la primera clasificación olímpica para una pareja española de danza en patines. Comenzaron su andadura internacional en 2008 en el mundial júnior, al que acudieron durante tres años consecutivos. Como profesionales, se subieron al podio en premios como el Bavarian Open, la copa de Niza, el Golden Spin de Zagreb o la Universiada celebrada el año pasado en Granada. Los Juegos de Sochi fueron el punto álgido ya que se metieron en la final y consiguieron un decimotercer puesto. Ahora, Díaz se queda sin su compañera justo al comienzo de una nueva temporada y nada se sabe sobre una posible sustituta.

Sara ya no se levantará todos los días para ir a la pista de entrenamiento de Montreal. Sus medallas quedarán colgadas como el recuerdo de los éxitos que quizás algún día quiera volver a cosechar. Ella, igual que el siete del fútbol español, merece el disgusto por su marcha.

Sus medallas quedarán colgadas como el recuerdo de los éxitos que quizás algún día quiera volver a cosechar

Fotografía de portada: ©Avancedeportivo