María Díaz: “Feijóo se comporta como un verdadero enemigo de las familias”

Nos sentamos en la terraza de un bar, esperando la llegada de nuestra entrevistada. Llega con prisa: viene de atender a una familia que se enfrenta a la posibilidad de ser desahuciada. No es la primera. Tampoco será la última. María Díaz (Compostela, 1964) lleva años robándole horas al sueño y al tiempo libre para garantizar que se hagan efectivas trece palabras que para algunos lo significan todo…  y para otros la nada más absoluta. “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”, reza el artículo 47 de la Constitución Española de 1978. La crisis ha dejado claro que tenemos derechos en la medida en que podemos pagarlos. Stop Desahucios, la organización de la que forma parte María, intenta revertir esta situación. “Somos y tendremos que ser oposición de cualquiera mientras no consigamos una ley hipotecaria justa y hacer efectivo el derecho a vivienda”, afirma con una mirada cargada de la determinación de los que saben que no se detendrán ante nada hasta conseguir su objetivo. Innumerables desahucios detenidos la avalan, pero las historias detrás de ellos también la acompañan cada noche: es el precio a pagar cuando te sumerges más allá de los números de un expediente y buscas ayudar a las personas.

¿Cómo nació esta agrupación local de Stop Desahucios?

Stop Desahucios empieza a partir del 15-M. El 15-M es lo que pone a la gente de Compostela en común. Yo ya participaba en V de Vivienda y algunas de las personas que luego pasarían a formar parte del grupo ya habían sido desahuciadas. En los distintos grupos que salieron del 15-M pensamos que no había nadie defendiendo a esta gente, que muchas veces siente vergüenza de dar el paso y asociarse. Esto no es como Barcelona o Madrid, donde los primeros casos de afectados se dieron entre inmigrantes. Aquí sabíamos que iba a haber más problemas para que las familias se visibilizasen, por lo que decidimos montar el grupo de Stop Desahucios ofreciéndoles esa posibilidad. Ponemos a las familias en contacto, ejercemos de facilitadores y mediadores y cuando hay que ponerse delante de una vivienda o montársela a un banco vamos, pero la mayor parte del trabajo recae sobre las familias. Pero en el grupo seguimos siendo más o menos los mismos que empezamos.

¿Cuántos sois?

Es difícil de precisar. Una cosa es la gente que asiste a las asambleas, en las que las personas no afectadas somos relativamente pocas: la mayor parte de los que van son familias que resolvieron sus problemas y ahora buscan apoyar a los que están pasando por lo mismo. Pero cuando convocamos una concentración nos encontramos con muchísima gente que no asiste a las asambleas y no forma parte del día, pero que siempre está ahí cuando se hace un llamamiento y no sólo se movilizan ellos, sino que movilizan a muchos otros. Para mí ellos también son de Stop Desahucios. Pero pendientes todo el tiempo de lo que pasa estamos sólo unas treinta personas.

Es un buen número.

Sí, pero después para el trabajo más complejo, entender las problemáticas de las familias y acompañarlas al banco el grupo es mucho más reducido.

“Si nos invisibilizamos la gente piensa que el problema terminó y que Rajoy tiene razón”

¿Y cuántos desahucios habéis conseguido parar?

Todos. Menos el de Aríns, todos. No hubo ninguno entre las familias que continuaron con el proceso hasta el final. Pero el proceso es muy largo y hay gente que cae a la mitad porque no quiere, no puede o deja de buscar otras alternativas porque los bancos le hablan mal de nosotros. Pero entre las familias que continuaron con nosotros desde que comenzamos la línea de trabajo se consiguió; la dación en pago o la moratoria en todos los casos. No sé de cuántos estoy hablando exactamente, pero fueron muchos. Pero también hay quien dobla la rodilla: desde el banco le dicen “firma, firma, firma” y luego se encuentra con que firmó cosas que no quería. El caso de José del otro día nos pareció extraño. Pienso que hubo un problema de comunicación en el propio banco o que no se creyeron que estábamos dispuestos a estar ahí protestando todos los días. Estuvimos un año sin hacerlo porque no hizo falta, pero antes había veces en las que parecían tener un botón rojo: pasábamos diez minutos allí y automáticamente llamaba algún gerifalte del banco para decirnos “bueno, esto hay que arreglarlo”.

“Non es ti, Xosé, é a lei”Con estas palabras, pouco máis ou menos, tentounos despachar o director da oficina principal…

Posted by Stop Desahucios Santiago de Compostela on Miércoles, 16 de septiembre de 2015

Ofrecéis apoyo moral, os movilizáis… ¿también asesoráis legalmente a las familias?

Aprendimos. Aprendimos a hacerlo. Realmente nuestra intención era que las familias aprendiesen y continuasen por sí mismas, pero los casos son muy complejos y no todos pueden seguir adelante. No es nuestro trabajo dar asesoramiento legal, pero acabamos haciéndolo.

Tenéis mucha experiencia.

Claro, tenemos experiencia, tenemos los escritos hechos, sabemos de qué pie cojean y sabemos qué se puede conseguir. Para nosotros lo ideal sería sólo movilizarnos, pero muchas familias prefieren negociar y no visibilizarse. Eso es muy difícil éticamente para nosotros, porque si negociamos por detrás estamos permitiendo esta invisibilidad, que es lo que lleva pasando en el último año y medio. Si nos invisibilizamos la gente piensa que el problema terminó y que Rajoy tiene razón, que ya hemos salido de esta, o que “esto me pasa sólo a mí y al resto del mundo no le está pasando”. La visibilidad es importante por eso, para que la gente sepa que esto sigue sucediendo.

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©Carlos Rey

¿Habéis percibido algún cambio de actitud desde la nueva corporación municipal? ¿Está la relación mejor que antes?

Claro, ahora las relaciones son muy cordiales. Es más, antes antes no había relación. Ni el señor Agustín (Hernández), ni Conde Roa, ni el que hubo por el medio (Ángel Currás, sustituto del imputado Conde Roa hasta que una imputación también se lo llevó a él por delante) se acercaron a nosotros. No hubo ningún tipo de contacto, ahora lo tuvimos desde el primer momento. Tengo el teléfono personal del concejal de Vivienda (Jorge Duarte) y eso desde luego es un avance.

Es un cambio.

Es un cambio a mejor considerable. El primer grupo con el que se reunió Martiño (Noriega) fuimos nosotros, la gente de la Rede Galega contra a Pobreza. Hay un cambio de actitud, pero nosotros queremos que las cosas sean más firmes y más rápidas. Pensamos que se puede hacer mucho más de lo que se está haciendo. Queremos que se pasen de las palabras a los hechos ya.

¿Y qué puede hacer un ayuntamiento con sus competencias?

¿Y qué competencias tiene Stop Desahucios? ¿Qué competencias tienen un grupo de treinta personas o una señora de 50 años como yo? Nosotros no somos nada a efectos legales.

Echáis en falta una acción más contundente. ¿Qué tenéis en mente? ¿Sabéis cuál es el parque municipal de viviendas destinadas al alquiler social?

Ése es el problema. Que no se sabe. Ésa es una de las demandas. Antes de salir elegido ninguno de los candidatos, justo después de las elecciones, enviamos a todos los partidos políticos de Compostela y su comarca lo que entendemos como mínimos de acción. No iban sólo orientados a la línea de la vivienda, sino también de la pobreza y la pobreza energética. Nos encontramos con gente que no pierde la vivienda pero que no puede pagar la luz, el agua o ninguna de las dos. Algunas de esas medidas tenían coste cero. Hay cosas que no cuestan nada más allá de la voluntad política, como no permitir que se le corte el suministro de agua a nadie o no embargarle a nadie las becas comedor por no pagar el IBI o cortarle a los bancos que desahucian las líneas económicas procedentes del IBI. También les pedimos que ante cada ejecución hipotecaria se plantasen frente al juzgado diciendo “esto es lo que vamos a hacer por las familias” y pidiesen por defecto la actuación de Servicios Sociales. Pero esa actuación no puede ser tan solo un expediente, claro. Paramos en primera instancia el desahucio de la familia de Aríns porque no había un informe de Servicios Sociales, que es obligatorio según los acuerdos de Feijóo con la FEGAM (Federación Galega de Municipios e Provincias). Lo paramos y la trabajadora social fue hasta allí, pero no ofreció alternativas reales a la familia: tan solo dijo que habría una residencia de la tercera edad para la madre, por lo que el problema seguiría existiendo. Hay muchas medidas que son a corto plazo y a coste cero, luego hay otras a medio y largo plazo que hay que trabajar con voluntad, seriedad y contundencia, no con meros lavados de imagen.

“Muchas de las familias que están perdiendo su vivienda no eran pobres hace cinco o seis años”

No sólo para la foto, vaya.

Sí, claro. Pero igual es que yo soy muy exigente y quiero que sea ya, que me quiten de encima lo que llevo haciendo cuatro años y lo haga otro con seriedad. Las familias deben saber que tienen ese derecho, es muy importante la información que se les da. Son muchos los que piensan que Servicios Sociales es sólo para pobres, y muchas de las familias que están perdiendo su vivienda no lo eran hace cinco o seis años y se sienten alejados de la gente que tiene que vivir en la calle.

Y también hay gente que es desahuciada a pesar de tener trabajo.

Sí, claro. María, de Aríns, estaba trabajando. Pero no llega. Cuando tus ingresos son de 400 euros porque vas haciendo horas aquí y allá o cuando son de 800 pero tu hipoteca es de 500, esas cosas pasan.

Habéis enviado al Parlamento una Iniciativa Legislativa Popular, que tumbó la mayoría absoluta del PP, y estáis trabajando en otra.

Si. La que sí que se aprobó fue la catalana.

Se aprobó pero todavía no se aplica.

Sí, pero Cataluña tiene muchas cosas ganadas. Aún no se aplica pero hay una seriedad en la forma de trabajar las políticas que no tiene nada que ver con la del señor Feijóo. Feijóo es adalid de los titulares de prensa sin hacer absolutamente nada. Su programa Reconduce vuelve a ser un programa lleno de expedientes. Y los expedientes no son más que eso. Nosotros tratamos con familias, no con expedientes: son sólo un momento, una parte de la documentación que tienes que aportar para demostrar que lo que dices es verdad. Mientras, nosotros tratamos con familias que tienen otros problemas, no sólo de la hipoteca. Tú no te levantas un día diciendo “ah, me quitan la casa”. Vas pasando por una serie de circunstancias: primero te quedas sin trabajo y después a perro flaco todo son pulgas. No es lo mismo que se me estropee una lavadora a mí y tenga que pagar 50 euros para arreglarla a que se le estropee a alguien que no tiene esos 50 euros. Todo eso se vive como un problema inmenso, hay una cuestión psicosocial en las familias que también hay que atender y nadie lo está haciendo.

¿En toda esta labor titánica que lleváis a cabo os encontráis totalmente solos? ¿Recibís algún apoyo del comercio local o de alguna entidad bancaria local con algún encargado más abierto de mente?

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©Carlos Rey

Sí, estamos solos en esta batalla. Otra cosa es que tengamos el respaldo de la sociedad, y de ahí que estemos consiguiendo parar los desahucios y consiguiendo las daciones en pago y las moratorias. Al BBVA se la trae al pairo que nos pongamos treinta personas ahí delante, el problema es que sale en la prensa. Y su problema tampoco es que salga en la prensa: es la opinión pública. Nosotros sabemos que tenemos a la inmensísima mayoría de la población de nuestro lado. Pero en el trabajo del día a día, en lo que consume horas y energías somos muy poca gente y sólo estamos nosotros. Dinero no necesitamos, las únicas acciones que hicimos en ese sentido fueron para pagar multas, porque el problema es que nos multan por hacer lo que hacemos. Por estar delante de la casa de Aríns le cayeron multas a cuatro personas y tuvimos que ir al Juzgado, contratar abogados y defender a esas personas. Tres de ellas salieron absueltas, pero a Brais (González, mediador entre la familia de Aríns y la policía el día del desahucio) le cayó una multa por ser el que demandó a la policía, porque claro, si no los demandas les estás dando la razón cuando es un hecho que se pasaron aquel día. Sólo pedimos fondos para casos extremos o para pequeñas acciones, como pegadas de carteles o comprar un megáfono. Si pidiésemos dinero es posible que recaudásemos bastante, pero no creemos que la solución sea pagarle la hipoteca a una familia. Otra cosa es que se le pueda prestar dinero a alguien para el primer mes de moratoria.

En Galicia tenemos el dudoso honor de ser la comunidad autónoma con más casas vacías de España, el 20%, y Feijóo ha conseguido esconder esta situación, pero… ¿cuál es la situación real de los desahucios en Galicia?

Lo esconde todo el mundo. Los bancos lo esconden para no darnos aire y conseguir firmar con las familias lo que ellos quieren. El señor Feijóo ofrece cientos de casas en titulares de prensa: dice que se ofrecen 500 viviendas para personas desahuciadas o en riesgo de desahucio y resulta que sólo 35 familias quieren esas viviendas. ¿Qué gente más rara hay en este país, no? El problema está en las viviendas que se ofrecen. Ésa fue otra de las cosa que pedimos a los partidos políticos locales: que cuando llegasen al Gobierno creasen una base de datos real, no estimada, con las viviendas de titularidad pública, privada, de bancos, cuáles son viviendas sociales, dónde están… Tú no le puedes ofrecer a la familia de Aríns o a José una vivienda en Carballo. No le estás resolviendo ningún problema. ¿Para qué quiere una vivienda allí, para desarraigarlo todavía más de lo que ya está? Y ya no hablemos de cuando hay menores. ¿Pierdo la vivienda, lo pierdo todo y encima tengo que dejar toda mi vida y mis amistades para irme a otro sitio donde no tengo ninguna garantía de encontrar trabajo? Eso es lo que queremos saber: qué viviendas hay, dónde están y qué uso se les está dando.

“Todas las viviendas vacías en poder de la banca tienen que estar a disposición de quien no tiene hogar”

Y, desde luego, hay que cambiar la política global de vivienda. Se acabaron las viviendas sociales para comprar. Tienen que ser de alquiler. Si en un momento dado una familia mejora su situación y quiere comprar, que compre otra y deje ésa en alquiler de nuevo. El problema llega cuando la vivienda social pasa de ser alquilable a vendible. Ya lo había dicho en su momento el Ministro de Vivienda de Franco, “para apretar al proletario hazlo propietario”. Y esa fue la política que se hizo desde los años 70. Y, curiosamente, se construía más vivienda social en tiempos de Franco que ahora. Los chalés de Eduardo Pondal, aquí en Santiago, fueron en su momento viviendas sociales para obreros construídas en tiempos de Franco. Después pasaron a titularidad de personas y se venden a precios altísimos. Todas las viviendas vacías en poder de la banca tienen que estar a disposición de quien no tiene hogar. ¿Por qué tiene que haber casas vacías cuando hay quien no tiene? Si no el problema persiste, porque te pueden dar una casa en una urbanización a la que no llega ni el agua.

No obstante, en la sociedad está extendida la idea de que la vivienda es más un negocio que un derecho…

Se han cansado a base de repetirnos “comprad, comprad, comprad”. Toda la economía del país se ha basado en la construcción civil y por lo tanto todas las políticas iban en esa dirección. A mayores, en Galicia está muy arraigada la tradición de dejar la casa a los hijos. Es algo cultural contra lo que es muy difícil luchar, si bien no es imposible. Las cosas han cambiado mucho, nada tiene que ver la Galicia donde se transmitía esto como un valor, con la Galicia actual. ¿Qué importancia tendría para mis hijas que yo les dejase un piso en el Ensanche de Compostela? Sabe dios dónde van a vivir…

Hace unas semanas por desgracia veíamos que vuestro compañero Carlos Midón se quitaba la vida un año después de haber sido desahuciado. De hecho, Galicia es la segunda comunidad autónoma con más suicidios y han aumentado desde que empezó la crisis. ¿Cómo se acompaña emocionalmente a una persona en riesgo?

Por desgracia en este tema soy incapaz de no pensar en casos particulares y prefiero no entrar en ellos. El principal problema es la pobreza. Las familias que nunca antes habían sido pobres se encuentran con problemas que nunca habían vivido. Una gran parte de las familias que acuden a nosotros están siendo medicadas. Cuando van al médico, los empastillan. ¿Quiere esto decir que son posibles suicidas? No lo sabemos. Pero puede cambiar todo si a una familia la empoderas, le das la capacidad de retomar su vida, de resetearla. El problema de perder la vivienda, como en el caso de José, que la tenía en Mallorca, es decir “tantas ilusiones y tanto dinero perdido para ahora volver al principio…” Pero aún así, él pudo volver a empezar. Si no llega a firmar la dación en pago, no sólo pierde la vivienda sino que le quedaría una deuda de entre 40 y 50 mil euros que le hunde la vida entera. Todo lo que le queda de vida iría dedicado a pagar esa deuda. Cualquier trabajo que tuviese José que subiese un poco del límite embargable, automáticamente sería requisado. ¿Sabéis lo que supone decir “he encontrado un trabajo de 1.500 euros” y que entre 600 y 700 euros no van a ser para ti? No te molestas en buscar un trabajo bien remunerado, no tiene sentido. No eres capaz de reiniciar tu situación. Es inmanejable mientras a estas personas no les den la oportunidad de tomar las riendas de sus vidas.

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Hace dos meses, la PAH publicaba un vídeo pidiendo a los partidos o bien que apoyen su causa, o que al menos aclarasen cuáles son sus soluciones contra los desahucios de cara a las generales. ¿Hay algún partido con el que tengáis especial sintonía?

Nosotros no somos partidistas. Siempre seremos y tendremos que ser oposición a cualquiera mientras no consigamos una ley hipotecaria justa y hacer efectivo el derecho a vivienda. Que se cumpla el artículo 47 de la Constitución. ¿Que hay partidos con mayor sensibilidad? Eso se puede apreciar. Por ejemplo, en Gijón hoy mismo han decidido cobrar el IBI a la Iglesia. Si ese dinero recaudado se destinase a cubrir necesidades, ya estaríamos ante un partido distinto, sea cual sea, porque desconozco quién gobierna allí. Tenemos también por otro lado las medidas que está tomando Ada Colau en Barcelona. Sientes que se están haciendo cosas de cara a esa gente. Pero de entrada solo son percepciones, hay que verlo por escrito, si bien hay una ley por la que se luchó mucho en Cataluña y que empieza a ponerse ahora en práctica. Aquí no tenemos ni eso… Sólo tenemos a un amigo de los bancos, el señor Feijóo se comporta como un verdadero enemigo de las familias. ¿Con qué partido tenemos más sintonía? Con cualquiera que cumpla el artículo 47, nos da igual cuál.

“¿Con qué partido tenemos más sintonía? Con cualquiera que cumpla el artículo 47, nos da igual cuál”

Toda la gente que forma parte de la plataforma de Stop Desahucios Compostela lleva cuatro años luchando sin descanso. ¿Esto desgasta en lo personal?

Esto quema mucho, sí. No llevas solo la parte de “expediente” de la gente, llevas la parte psicosocial también. Hay días en los que piensas “¿cuándo voy a poder despreocuparme?”. Yo no soy capaz de ignorar el WhatsApp de alguien pidiendo que lo acompañen al banco. Por las noches cuando estoy en cama se me vienen los casos más difíciles o más graves. A veces te sientes muy solo, porque también lloras las penas de las familias. Concretamente, el nuevo caso que estamos llevando estos días no me está dejando dormir bien. Es difícil. Las familias hasta que se sienten parte de un colectivo pasan por un proceso de “yo, yo y sólo yo” delicado. Además, seguimos sin tener una oficina donde reunirnos y tratar nuestros casos, y eso lo complica más aún. Al principio, pese a que fuese estimulante, lo que más nos consumió fue aprender. Por suerte, tenemos a un montón de abogados y abogadas en todos los territorios trabajando para nosotros. Ellos redactan los escritos y marcan las pautas, desde la página de la PAH nos bajamos los escritos, los rellenamos y modificamos atendiendo a cada caso. Somos una mente colmena, no nos conocemos de nada pero trabajamos en todas partes los unos para los otros. No tienes mucho tiempo para lo personal cuando un caso necesita atención, pero es una satisfacción enorme salir de un banco y decirle a nuestro compañero José “¿ves cómo sí se podía?”

¿No sentís a veces que estáis remando a contracorriente?

A nosotros nos gustaría no tener que decirle a las familias “si presentas este papel en el banco vamos contigo, porque vas a conseguir la dación en pago o la moratoria de 5 años”. Preferiríamos poder decir “esto sólo se lucha delante del banco, montando pollo y haciendo que venga la Policía, para que salgamos en la prensa”. Eso es lo que a mí me pide el cuerpo… No obstante sé que si piden el papel y los acompañamos al banco, puede que tarden varios meses, pero es probable que consigan la dación en pago. En todo esto es muy importante hacer visible que los desahucios tienen lugar, y aquí los medios juegan un papel un poco perverso. Ha habido veces en las que hemos sacado dos notas de prensa similares y sólo han adquirido difusión las que podían contener algún elemento morboso. Luego sólo trasciende la parte morbosa y las notas pierden su sentido.

¿Cómo es la participación de los vecinos de Compostela contra los desahucios?

En las primeras movilizaciones sí que hubo muchísima gente. El 15-M y las Mareas estaban muy fuertes. Fue una cuestión de apoyo mutuo, los unos nos sumábamos a las iniciativas de los otros. Lo que sucede es que en este momento no hacemos casi movilizaciones y la gente se va desenganchando. Tenemos dos mil “me gusta” en la página de Stop Desahucios Compostela, pero al no percibirse noticias de nosotros durante un tiempo, muchos habrán dejado de leer la página. Aún así, si hubiese una necesidad que requiriese movilizar a un gran número de personas, quiero pensar que habría personas sin problema.

“Somos una mente colmena, no nos conocemos de nada pero trabajamos en todas partes los unos para los otros”

¿Qué podemos hacer para no olvidar lo que está sucediendo y evitar repetir errores del pasado en torno a los desahucios?

No permitir que nuestros políticos nos sigan mintiendo. No permitir que nos mientan día tras día en el telediario. Estos días ha estado vendiéndose en los medios la subida del número de hipotecas, y esto sólo supone seguir inflando el problema. Hace unos días una compañera mía de trabajo tuvo un juicio al que fui de testigo. Allí había un auditor de empresa, de esos que se dedica a decir que todo va muy mal y pueden seguir echando a gente. Este hombre seguía diciendo que la gente ha vivido por encima de sus posibilidades. Que la gente pedía con la hipoteca un préstamo para amueblar la casa, irse de vacaciones, decorar la vivienda… No podemos permitir que la sociedad se crea que todas las familias desahuciadas se han ido de vacaciones por ahí, como un marajá con el dinero de la hipoteca. Por supuesto que los medios también tienen la responsabilidad de ofrecer análisis más sesudos de la realidad.

¿Hay alguno que consideres que se preste a ese tipo de visiones?

Más allá de que algún pequeño medio lo haga, sí que nos hemos encontrado con alguna periodista que se pone a hacer un análisis serio de la situación. No obstante la tónica general es que siguen difundiendo las proclamas del partido del Gobierno, sea quien sea quien gobierne. Repiten lo mismo todo el rato “tú compra, no te preocupes”. Nadie advertía a las familias de que si compraban y no podían pagar no solo no se iban a quedar sin casa, sino que iban a contraer una deuda de por vida. Ningún notario se paró a decirle a un hipotecado “si dejas de poder pagar tu vivienda, vas a tener que seguir pagándola, aunque luego se someta a subasta y se venda por la mitad de lo que tú la conseguiste”.

¿Te ocasiona en tu vida personal algún problema llevar a cabo estas actividades contra los desahucios? Puede que en el BBVA no estén muy por la labor de negociar contigo en un futuro…

Por ahora no he tenido que pedir ningún préstamo, pero es probable que en Compostela no me lo concedan nunca y me tenga que ir a otra ciudad a pedirlo (risas). El día que yo decido visibilizarme lo hago con todas las consecuencias. La suerte es que en mi círculo familiar mis hijas ya están sacadas para adelante. Tengo la percepción de que más bien es al contrario, la labor que llevo y llevamos a cabo entre todos tiene un reconocimiento social. La gente me comenta “¡el otro día te vi en la tele, veo que sigues peleando!” ¿Qué puedo perder? Si me ponen multas ya las pelearé…

Entrevista realizada por Adrián González y Carlos Rey.