Generación Blog

O por qué leer poesía joven contemporánea

Si Valente justificaba, hace unos años, la necesidad de seguir escribiendo poesía después de Auschwitz, parece necesario en la actualidad justificar por qué leer poesía. No hablo además de la poesía repetida y masticada tantas veces en las aulas escolares, de los versos  conocidos en el imaginario colectivo. Hablo aquí de la poesía joven contemporánea, de lo que podría llamarse, por ejemplo, generación Blog, porque ha sido precisamente en la red donde ha florecido. Me refiero a aquellos autores jovencísimos nacidos entre la década de los 80 y principios de los 90, que se encontraron frente a frente con una plataforma virtual que les permitió dejar de sentirse solos, pudiendo compartir sus creaciones, haciéndolas visibles a los demás, creando revistas digitales como revista tn (México, coordinada por Martín Rangel), blogs colectivos, e incluso ediciones en papel de antologías que tienen quien las compre, como ‘Réquiem por Lolita’ (coordinada por Almudena Vega), así como demás proyectos comunes que implicaban colectividad, y que rompían con esa imagen del poeta como alma solitaria, como ser aislado del mundo.

Portada de ‘Réquiem por Lolita’.  © Dara Scully vía Almudena Vega

Internet ha permitido sacar a la luz a muchos jóvenes que escriben poesía, poniendo sus versos ante un lector que de otro modo tendría imposible la tarea de ver en librerías comunes tanto material y tan nuevo. De hecho, muchos de ellos no cuentan con edición de poemarios en papel, y solo se les puede leer a través de las redes, como a Alba Cid (quitando alguna colaboración puntual). Evidentemente, no todo lo que se puede encontrar tiene la misma calidad, pero desde luego esa calidad está presente en muchos de los jóvenes autores, a los que les avalan premios literarios como los dedicados a la poesía joven de Radio Nacional de España o el Premio Internacional de Poesía Emilio Prados, diversas publicaciones y la lectura de sus contemporáneos.

Escribir poesía está de moda, algo propiciado quizás por las redes sociales, que hacen de la búsqueda del factor diferencial uno de sus sellos. Ser diferente tiene seguidores; algo muy distinto seguramente de la situación en los colegios, donde desde luego escribir poesía no solía ser algo que aupara a los jóvenes autores al atril de los reconocidos de la clase. El problema ahora quizás sea descubrir si leer poesía está tan de moda como escribirla. Si bien es verdad que el auge de foros y sitios donde poder compartir lecturas y creaciones propias es algo tangible, los datos al respecto de las estadísticas de lectores no son muy halagüeños. Quizás el quid de la cuestión esté precisamente en saber aprovechar la nueva ola de esta prolífica generación de autores para encontrar una forma de enganchar a nuevos lectores y de fidelizar a los que ya lo son.

La poesía gallega no se encuentra ajena a esta nueva generación de poetas, y cuenta entre sus creadores con jóvenes con un futuro prometedor tanto en castellano como en lengua gallega, como Ismael Ramos, que acumula premios desde hace ya unos años, siendo el último el Johán Carballeira, con la obra Os fillos da fame, o el caso de la joven coruñesa Claudia Caparrós, accésit en el premio de poesía joven Pablo García Baena anteriormente citado, con ‘Si la carne es hierba (Sully Morland)’.

© La Bella Varsovia

Acceder a ellos es sencillo, no hay excusa para quedarse a un lado viendo pasar de cerca a los nuevos autores. Pinchad en antologías online, entrad a husmear en páginas de Facebook, como Poesía e microrrelato en Compostela (coordinada por Diego Horvschoski, donde se organizan recitales de poesía en Santiago de Compostela) cotillead blogs y revistas en línea. Id a sesiones de poesía en directo o recitales poéticos como Picaversos, también realizados en la capital gallega. Encontraréis cosas que no os gusten, pero valdrá la pena cuando leáis algo que os haga crecer un poquito.

Aun recuerdo cuando, hace unos años, leía a gente desconocida que hoy en día comienza a ser valorada en el mundo literario, como el caso de Vicente Vázquez Vidal, último accésit del Francisco Añón con ‘Ani(vers)ario’. Tenemos una gran oportunidad delante, la de poder vivir de lleno la floración de una generación aun por definir, que se presenta como un escaparate ante los ojos de todo espectador que lo desee. Nos encontramos cara a cara con un fenómeno que tenemos el privilegio de vivir en vivo y en directo. Más vale no perdérselo; dentro de unos años, cuando los libros de texto hablen sobre la hoy poesía joven,  podremos presumir de haberlo vivido en primera persona.

Fotografía de portada: ©Amanda Pardal