¿Que cómo se hace una chica?

Johanna Morrigan sobrevive en su Wolverhampton natal, en el seno de una familia que acaba de estrenar el título de numerosa. La accidental llegada de unos gemelos aún sin nombre ha sumido a su madre en una terrible depresión. Su padre, alcohólico, sigue pensando que su (nula) carrera musical les sacará de allí. Sus hermanos Krissi y Lupin se entretienen observando una pequeña granja de caracoles. Mientras tanto -y como eje central de los primeros capítulos-, Johanna se dedica a masturbarse con todos los estúpidos objetos cotidianos que encuentra por casa. Un día, en una de sus escasas interacciones con el mundo, se le escapa una terrible verdad que podría poner en peligro las ayudas de beneficencia que mantienen a su familia. Presa de la ansiedad, empieza a hacer guardia al pie del buzón, esperando una carta certificada que porte su sentencia de muerte. Mientras espera, pide discos en la biblioteca municipal, lee todas las revistas sobre música de la Gran Bretaña y dedica poemas a su perra. Y así, poco a poco, va encontrando la forma de salvar a su familia del caos. En cuestión de un año, una enorme capa de maquillaje robado separa a la triste Johanna de la descarada Dolly Wilde, la más temida de las columnistas de la revista musical D&Me.

La autora, durante la promoción del libro en Gran Bretaña.| Imagen: barryandistrictnews.co.uk

La autora, durante la promoción del libro en Gran Bretaña.| Imagen: barryandistrictnews.co.uk

Caitlin Moran también inicia su carrera como crítico musical a los 16 años. También ella procede de una familia numerosa, y ha experimentado en su propia piel la vida de una adolescente gorda en un suburbio británico cuya única amiga es, literalmente, una perra. Sin embargo, desde un primer momento nos deja claro que este libro amarillo editado por Anagrama (¿cuál es el criterio para que los editen en distinto color, CUÁL?) que lo que tenemos entre manos es pura novela. Otra cosa es que muchos de los episodios estén bañados -incluso pringados- de su propia experiencia.  “Cómo se hace una chica” no es una autobiografía, porque a su autora no le hace falta. En “Cómo ser mujer” (editado también por Anagrama, pero con la cubierta roja, ¿POR QUÉ?), ya nos cuenta sus equilibrios en la cuerda floja que separa el éxito del fracaso. Ya nos ha hablado de su primera vez, del derecho de las mujeres a poner verdes a sus congéneres, de su boda, de vello púbico y público, de por qué abortó cuando ya era madre de dos hijas y de por qué toda mujer debería definirse como una FEMINISTA EXALTADA que guarda en su armario un par de zapatos amarillos (“¡van con todo!”). No, no necesita otra biografía. Lo que hace en “Cómo se hace una chica” es plasmar ese feminismo exaltado y autocrítico tan necesario del primer libro en la novela que toda mujer tendría que haber recibido al cumplir dieciséis años.

Edición en castellano a cargo de Anagrama.| Imagen: Anagrama

Edición en castellano a cargo de Anagrama.| Imagen: Anagrama

La logradísima traducción consigue trasladar todas las referencias a la cultura popular británica necesarias para entender a Moran. No sólo de adolescencia atormentada va la cosa. El nacimiento del Britpop y el ocaso de Thatcher (muy querida por todos los protagonistas -NO-) aparecen, no de fondo, sino como dos personajes más. La tremenda exactitud con la que van surgiendo las nuevas bandas como Primal Scream o Smashing Pumpkins demuestra que la autora conserva vivo el recuerdo de aquella época. Aunque… Esperen. En un momento de la trama, un editor jefe dice a Johanna que jamás debería escribir una crítica de algo desde los ojos de una fan. De ahí sólo puede salir lo peor, así que háganse el favor y olviden todo lo que han leído hasta aquí. Dicha norma hace que esta reseña quede totalmente invalidada. Compren el libro, compren los dos, léanlos y ya me cuentan. Johanna sólo quería follar y publicar artículos (sic). ¿Que de qué va el libro? Pues de eso mismo.