¿Money o TBE?

Floyd Mayweather Jr. ya es historia del boxeo. Su victoria ante Andre Berto le ha servido para igualar el récord de Rocky Marciano, es decir, para poner en su casillero la victoria número 49 sin ninguna derrota o empate. Una estadística incólume que le coloca por derecho como uno de los mejores de todos los tiempos. Con sus ya conocidas virtudes, basadas en una técnica casi perfecta y una capacidad defensiva sin parangón que le ha permitido salir de casi todos sus combates sin apenas daños y con el reconocimiento de los jueces a su labor en ring. Y eso no es poco decir.

Llegados a este punto, y asumiendo que este ha sido el último combate de Floyd, llega el momento de hacer repaso a su carrera. Y a ver que lugar ocupa en el Olimpo del “noble arte”. O en palabras de boxeador americano conocer cuál es su “legado”, junto al dinero y la fama el gran objetivo que Mayweather ha perseguido durante sus casi 20 años en el profesionalismo. En resumen saber cuánto ha transcendido a su deporte, qué ha dado al pugilismo tras subirse al cuadrilátero en casi 50 ocasiones y tras haber levantado los brazos en señal de victoria todas y cada una de ellas.

Solo con los datos en la mano resulta complicado sacar defectos a Money. Durante casi dos décadas ha tenido en su poder títulos mundiales de hasta cinco categorías distintas y ha peleado con lo más granado del panorama boxístico de los pesos ligeros y medios. En su lista de victorias aparecen nombres muy importantes: Óscar de la Hoya, Arturo Gatti, Juan Manuel Márquez, Marcos Maidana, Saúl Alvárez, Miguel Cotto y hasta Manny Pacquiao han sido incapaces de derrotarle. Sin duda un historial impresionante acompañado por unos ingresos tanto en taquilla como en PPV de récord otorgan a Mayweather el derecho de llamarse a si mismo “TBE” The Best Ever (el mejor de siempre), o al menos esa es su opinión, ya que los aficionados y los expertos no parecen estar muy de acuerdo. Si bien existe un amplio consenso en reconocer su gran talento, la mayoria señala que le ha faltado algo para ser todavía más grande. Que le ha faltado lo que diferencia a los grandes campeones de las leyendas.

Durante casi dos décadas ha tenido en su poder títulos mundiales de hasta cinco categorías distintas y ha peleado con lo más granado del panorama boxístico de los pesos ligeros y medios

Floyd Mayweather en su pelea contra André Berto. Imagen sacada de nbcdeporte.com

Floyd Mayweather en su pelea contra André Berto | ©Nbcdeporte.com

Y es que en el boxeo a veces ganar no lo es todo, casi siempre la forma de hacerlo importa. Seguramente Mayweather sea el mejor púgil de la historia en lo tocante a golpear y no ser golpeado, casi como una máquina de precisión programada para minimizar a sus oponentes. Pero con un coste, hacer que sus pleitos no sean apasionantes, casi como si olvidara que en el “noble arte” es también para guerreros, para gente capaz de llegar al límite y poner a su rival contra las cuerdas. Y Floyd no ha conseguido llegar a ese punto, a poner en riesgo el triunfo a cambio de alcanzar la gloria, pero su estilo de pelea nunca ha sido ese. Lo realmente preocupante es que no lo ha conseguido ni tan siquiera cuando era realmente superior a su oponente. Su enfrentamiento final contra André Berto ha sido el mejor ejemplo, a pesar de anunciar a bombo y platillo que su última aparición entre las 16 cuerdas sería una verdadera batalla. Mayweather no fue capaz de salir de su guión habitual. Ese estilo del que siempre ha presumido y que le ha permitido estar media vida en la élite sufriendo el mínimo castigo posible. Algo que utiliza como argumento para decir que es el mejor, ya que opina que los jóvenes quieren parecerse a él y evitar el castigo. Pero los aficionados siempre tendrán en la mente los choques épicos: a Ali contra Frazier, a Hagler contra Herns, los golpes fulminantes de Tyson, la intensidad de Pacquiao, los movimientos de Sugar Ray. Los flashes que Money solo ha sabido llevar a sus cuentas bancarias y que jamás han llegado a calar entre los fans. Los detalles que parecen dejarle como uno de los grandes, pero más lejos de lo que debería de las grandes leyendas. Y lo peor es que muchos tienen la impresión de que con su técnica, su gran ética de trabajo y su constancia en el entrenamiento podría haber hecho mucho más.

Parece que el legado de Mayweather será grande. Incluso él pretende aumentarlo llevando la carrera de jóvenes talentos que espera que algún día rompan su récord, siempre y cuando él pueda formar parte de ello. Una suerte de espíritu de campeón que no ha sabido transmitir en casi ningún momento y que también ha lastrado una trayectoria inmaculada. Una carrera perfecta en lo tocante a las estadísticas pero escasa en todo lo demás. Pero ahora queda que el paso de tiempo de perspectiva a todo lo que ha hecho, que ha sido mucho. La pregunta es si ha sido suficiente viendo las altísimas expectativas que Floyd se ha marcado a sí mismo.