El futuro del baloncesto español

El último año ha sido una montaña rusa de emociones para la Selección Española de Baloncesto. La eliminación del pasado Mundial de Turquía dejó tocado a un equipo que aspiraba a todo y se despidió siendo humillado por Francia. Carlos Orenga dejó su puesto como seleccionador antes de haber cumplido dos años al frente de una de las plantillas con más talento del ámbito internacional. En su lugar llegó el laureado Sergio Scariolo, que tenía ante sí la difícil misión de hacerse con su tercer oro en un Eurobasket. La tarea no era fácil, ya que tenía que hacerlo sin quienes habían sido referentes durante años, como Juan Carlos Navarro o José Calderón. Era un anticipo de lo que le esperaba a la selección tras el campeonato: toca reinventarse y dar paso a una generación que lo tiene difícil para igualar los logros de la plantilla con más talento de la historia del baloncesto español.

Pau Gasol, Juan Carlos Navarro y Felipe Reyes ya tienen 35 años. José Calderón suma 33 y lleva dos temporadas saltando de lesión en lesión. Aunque puede que aún les queden energías para un campeonato más, está claro que nada es para siempre. Parece imposible igualar los resultados y la magia de esta plantilla, capaz de llevar a su selección hasta lo más alto del panorama internacional. ¿Serán capaces los que vienen detrás de estar a la altura?

El listón está muy alto: diez medallas desde 2001 | ©AFP

El listón está muy alto: diez medallas desde 2001 | ©AFP

Con estos jugadores se irá, sobre todo, un gran talento ofensivo. Ya no hace falta que elogiemos la capacidad anotadora de Navarro y el mayor de los Gasol, de sobra conocida. Ninguno de los actuales integrantes de la selección es capaz de generar individualmente sus propias oportunidades… o al menos no de la forma en que lo han hecho durante más de una década los dos referentes del equipo. Salvo Sergio Rodríguez, que seguirá ejerciendo de game-changer, el resto de jugadores dependen más del buen hacer colectivo. Y ahí es donde también se notará la ausencia de un director de juego de primer nivel como José Calderón.

Este equipo necesitará a Ricky Rubio para reeditar éxitos como el del pasado domingo. El base de Minnesota Timberwolves tiene un don especial para generar magia a su alrededor, algo que será imprescindible en un equipo que será menos resolutivo en el uno contra uno. En el banquillo estará el ‘Chacho’, esperando para desempeñar su habitual papel de revulsivo. De forma esporádica será Llull quien ocupe el puesto de base, aunque no es lo más recomendable ni para él ni para el equipo.

Este Eurobasket demostró que la vida será complicada sin Navarro. Su ausencia y la mala circulación del balón hicieron que el tiro exterior de la selección se resintiera hasta los últimos partidos. Pau Ribas y Álex Abrines lo tienen complicado para igualar su nivel, aunque el segundo gana cada vez más peso específico tanto en el Barça como con el combinado nacional y parece llamado a ocupar el vacío que dejará Navarro en ambos equipos.

Rudy Fernández y Víctor Claver seguirán siendo los aleros de referencia durante unos años. Es el puesto que menos cambios sufrirá, previsiblemente. Si lo hace será para bien, ya que el joven Dani Díez viene pisando fuerte. El juego interior ya es otra historia. ¿Hay vida después de Pau Gasol? Todo apunta a que sí. Su hermano pequeño es uno de los pívots más completos de la NBA y sabe lo que es vivir siendo la referencia tanto en ataque como en defensa de su equipo. El banquillo estará bien surtido con Pablo Aguilar, Fran Vázquez, Doblas o Hernangómez.

Álex Abrines está llamado a ocupar el puesto de Juan Carlos Navarro en el Barça y la selección | ©Federación Española de Baloncesto

Álex Abrines está llamado a ocupar el puesto de Juan Carlos Navarro en el Barça y la selección | ©Federación Española de Baloncesto

El problema llega a la hora de elegir al ala-pívot de esta nueva era. Con la capacidad ofensiva de Pau en el equipo parecía claro que Ibaka era el mejor complemento posible para el equipo. Pocos jugadores imponen tanto en el baloncesto europeo como el ‘cuatro’ de los Thunder, que además ha desarrollado un tiro que le permitiría destacar incluso como triplista en el baloncesto FIBA. Pero la marcha de un jugador tan resolutivo de forma individual hace pensar en Mirotic como posible recambio para no perder esa chispa en el uno contra uno de la que Ibaka carece. Es una disyuntiva complicada, pero muchos matarían por tener la posibilidad de elegir entre dos jugadores de ese nivel.

Diez medallas contemplan a la Selección Española desde 2001: dos medallas de bronce, dos de plata y tres de oro (2009, 2011 y 2014) en el Eurobasket, otra de oro en el Mundobasket de 2006 y dos de plata en los Juegos Olímpicos. Una década dorada como ésta parece imposible de repetir, pero hay talento de sobra para seguir luchando por la supremacía en el baloncesto europeo. Todo depende de la capacidad del equipo para poner en práctica un juego más colectivo, imprescindible cuando se vayan los grandes talentos anotadores de la mejor generación de la historia del baloncesto español. Pase lo que pase, los aficionados al baloncesto hemos tenido la oportunidad de disfrutar durante años de un grupo mágico al que le falta poco para entregar el relevo.