Los nombres propios de Kazán: Jessica Vall y Ona Carbonell

Kazán no trajo mucha suerte a España. El Mundial de Natación dejó tres medallas en el contador nacional, acompañadas de decepciones y ausencias. Las chicas de la sincronizada no consiguieron ninguna medalla por equipo, lo cual supone una bajada tremenda de nivel con respecto al campeonato del mundo de 2013, en el que la sincronizada española hizo pleno con medalla en cada prueba disputada. Con Río por delante, Ona compitiendo sólo en individual y doble, y la pareja de dúo cambiante, las sirenas tienen que trabajar duro para estar a la altura. El waterpolo femenino, actual campeón de Europa, fue eliminado por las estadounidenses en cuartos con un 5-8. Sus compañeros de la selección masculina ni siquiera se clasificaron para la cita en Kazán. Mireia Belmonte completa la otra ausencia, cuidando sus hombros de cara a los JJOO. Sólo dos nombres consiguieron subir los colores españoles a lo más alto: Ona Carbonell y Jessica Vall.

Los triunfos de Ona Carbonell son ya habituales, pero no por ello menos importantes. La nadadora del club CN Sabadell se subió al podio en sus dos ejercicios individuales. El solo técnico empezó sorprendiendo con un comienzo dentro del agua, al compás de Réquiem por un sueño que le valió la plata, por detrás de la rusa Svetlana Romashina y por delante de la china Wenyan Sun, a la que superó en dificultad y en la parte artística. En la rutina libre, muy dinámica y expresiva, Ona mostró una gran altura en algunos de los elementos pero no pudo arrebatarle la plata a Xuechen Huang, que obtuvo más puntos en ejecución y en dificultad. El oro fue para la gran Natalia Ishchenko, que reapareció tras una larga ausencia que la llevó a no participar en Barcelona 2013.

La nadadora del CN Sant Andreu se colgó, a sus 26 años, su primera medalla en un campeonato del mundo, tras el bronce cosechado en el Europeo de 2013 en la misma prueba

Jessica Vall consiguió la única medalla española en las pruebas de nado | ©Alberto Estévez / EFE

Jessica Vall consiguió la única medalla española en las pruebas de nado | ©Alberto Estévez / EFE

Otra catalana, Jessica Vall, protagonizó sin duda la gran sorpresa española del Mundial. Su paso fue como remar a contracorriente. Tras la alegría inicial de meterse en la semifinal de 100 metros braza, se quedó última y no pudo llegar a la final. Las esperanzas recaían en la prueba de 200 metros braza. Empezó renqueante el ejercicio, pasando en el último puesto los 150 metros pero, ella y su entrenador, se habían guardado lo mejor para el final. En los últimos 50 metros, las brazadas de Jessica progresaron hasta ponerse tercera con un tiempo de 2:22:76. Ella misma confesaría, justo antes de recoger la medalla, que no se lo podía creer y que tendría que ir asimilándolo poco a poco. Fue la más asombrada al acabar la prueba y darse cuenta de que había empatado con la china Shi Jinglin y la danesa Rikke Moller, que compartieron con ella la medalla de bronce.

La nadadora del CN Sant Andreu se colgó, a sus 26 años, su primera medalla en un campeonato del mundo, tras el bronce cosechado en el europeo de 2013 en la misma prueba. Agradeció a su entrenador, Jordi Jou, la táctica empleada y dedicó a su marido, que tuvo problemas de salud en los últimos meses, su resultado. En una entrevista ofrecida a la Cadena Cope, preguntada por sus declaraciones en las que aseguraba no considerarse talentosa, aclaró que nunca había sido “de las chicas que destacan, siempre ha sido por el trabajo. Quizás mi talento es tener constancia”. Jessica no es el ejemplo de deportista exclusivamente dedicada al deporte. Es licenciada en biomedicina, trabaja en el campo de investigación en el Hospital del Mar de Barcelona y estudia un máster en bioética en la Universidad Católica San Antonio de Murcia. Su poco tiempo libre lo emplea en cultivar su otra pasión, por lo que se levanta cada día a las cinco de la mañana para ir a entrenar. No se rinde y es perseverante en su trabajo: su mirada ya está puesta en Río.