Tamara Sotelo, doctora en Biología: “Otros países se aprovechan de gente buenísima que se forma aquí y se ve obligada a irse”

La Misión Biológica de Galicia, en Pontevedra, cuenta con doce hectáreas dedicadas a la investigación. Allí se lleva años trabajando con grelos, berzas y otros 35 tipos de plantas de este género: las brassicas. Recientemente han descubierto que poseen propiedades antioxidantes y anticancerígenas. La tesis de Tamara Sotelo (Bueu, 1985) trata sobre ello. Con el título de doctora en Biología recién estrenado, esta joven debe abandonar ahora el lugar en el que ha trabajado durante los últimos cinco años para buscar fortuna, probablemente lejos de aquí. Su historia es la de muchos profesionales que se ven obligados a abandonar su tierra en pos de mejores oportunidades. Es el precio a pagar cuando los diversos gobiernos que ha tenido un país coinciden en considerar (o actuar como si considerasen) que destinar presupuesto a la investigación, el desarrollo y la innovación no es una inversión… sino un gasto. De esto y mucho más pudimos hablar con esta científica que pasa sus últimos días en una institución que, a pesar de las dificultades, sigue remando contracorriente para mejorar nuestra calidad de vida.

La mayor parte de las investigaciones genéticas buscan mejorar la productividad de los cultivos, no su calidad. ¿Por qué se orientó esta investigación hacia este segundo campo?

No fui yo quien escogió esta investigación, sino que me incorporé a una ya existente. Fueron los jefes los que decidieron hacia dónde orientarla. Yo puedo ir por un camino u otro, pero la idea ya está predefinida.

¿Cómo es el día a día en un laboratorio como éste, en el que llevas casi cinco años?

Es rutinaria. Experimentar es lo más divertido, tanto en el laboratorio como en el trabajo de campo. Eso sí, lo que más tiempo nos lleva es recopilar información, analizar los datos y estudiar lo que ya está publicado al respecto para compararlo con los que tú tienes. De este modo puedes comprender qué significa que suba o baje la expresión de un gen, como en este caso. Son temas muy específicos, por los que hay poca información, así que es difícil encontrarla.

Habéis descubierto que las brassicas contienen glucosinolatos y una mayor cantidad de antioxidantes que el resto de verduras. ¿Qué efecto tiene esto sobre la salud?

Los glucosinolatos son unos compuestos específicos de este tipo de verduras, por lo que el grupo ha estado intentando descubrir durante años por qué aparecen tan solo en brassicas. Lo que hemos descubierto ahora es que además poseen propiedades antioxidantes y anticancerígenas. No queremos decir que los grelos y las berzas curan el cáncer.

Faltaría más.

Una ya escucha de todo. Tan solo ayudan a las células a eliminar enzimas y determinadas sustancias para detoxificar las células. Intentamos buscar por qué son estas plantas tan ricas en este tipo de compuestos, pero aún queda mucho por hacer. Hemos descubierto sólo una cuarta parte. Yo misma he estudiado unos doce glucosinolatos en las berzas, pero en el total de las brassicas hay como 200. Todavía podemos sacar información.

¿Qué procedimiento habéis seguido para llegar hasta aquí?

Recogemos muestras de las plantas que tenemos en el campo: hojas, brotes o semillas. Estudiamos órganos distintos para ver si varía la composición entre uno y otro. Luego introducimos los datos que obtenemos en un programa informático para identificar la relación entre cada valor. Vas estableciendo rutas que conectan diversos genes. Te planteas hipótesis que tienes que ir confirmando. ¿Podemos intuir que de esta forma actuamos sobre estos genes?

¿Cuál es el siguiente paso en la investigación?

Nosotros hacemos mejora clásica, no transformación genética. Cultivamos las variedades que nos interesan y las analizamos para seleccionar las que tienen más glucosinolatos o antioxidantes. Lo hacemos a la antigua usanza: cultivamos, marcamos planta a planta, nos quedamos con las que queremos y dejamos que se crucen. Lleva años haciéndose así, desde que comenzó el proyecto.

A la larga se podría mejorar en la calidad de vida de los consumidores.

Sí, después de reconocer esos genes podemos mejorar esas plantas y cultivar las que reúnen mejores propiedades. Hoy en día ya se comercializa, por ejemplo, el brécol rico en glucorafanina, que es muy bueno para la salud. Algún día conseguiremos que salga a la venta alguna variedad de berza mejorada, con mayor presencia de antioxidantes y glucosinolatos.

“Algún día conseguiremos que salga a la venta alguna variedad de berza mejorada, con mayor presencia de antioxidantes y glucosinolatos”

Tamara Sotelo en las instalaciones del CSIC | ©CSIC

Tamara Sotelo en las instalaciones del CSIC | ©CSIC

¿Cómo te sientes después de que tu tesis haya recibido el máximo reconocimiento académico?

Yo creo que es algo normal dentro del mundo de la ciencia a la hora de publicar las tesis. Es un reconocimiento al trabajo que realizas tanto tú como todo el grupo. Cada vez que sucede algo así nos alegramos todos, porque tenemos un objetivo común y sabemos lo difícil que es sacar adelante un proyecto como éste.

También ha sido publicada en medios especializados.

Claro, ése es nuestro objetivo. ¿De qué me vale hacer algo para quedarme con los conocimientos si no puedo ofrecérselos a los demás? Lo primero que piensas en cuanto terminas la tesis es en enviárselo a una revista especializada en la materia para que lo publique. Llegar a publicar tu trabajo y que sea reconocido, corregido y evaluado por gente que sabe más que tú y que sirva de algo al resto de la comunidad científica es lo que más te llena. Ésta es la forma de hacer que la investigación avance y los agricultores acaben pudiendo aplicar estos conocimientos.

Al finalizar la tesis concluye tu etapa en la Misión Biológica de Galicia.

Sí, se termina el contrato. Ahora mismo estoy en el paro. No hay fondos para contratos, así que estoy buscando becas.

¿Y ves posible conseguir una beca para seguir aquí?

Supongo que tendré que irme fuera. Vendrá alguien que pueda seguir con el tema, y yo misma intentaré hacerlo desde otro lugar. Pero nos toca irnos lejos, aquí no hay fondos. Lo que te queda después de la tesis es hacer las maletas y cruzar los dedos.

Durante el doctorado estuviste en Lausanne y Copenhague. ¿Es muy diferente el método de trabajo?

Sí, además eran centros diferentes, de biología molecular. Ellos veían raro que en España cayese de cajón que toca irse fuera al acabar la tesis. Se preguntan por qué tenemos que irnos de nuestro país si nos hemos formado en él. Aquí, sin embargo, es un requisito casi obligatorio haber estado trabajando fuera. Y sí que es diferente. Aquí se están implementando las tesis de tres años. La mía habría sido imposible de llevar a cabo en tres años: tengo unas plantas que tardan un año en crecer. Si trabajase con plantas de rápido crecimiento o en teoría sería posible, pero no es lo mismo. Es un estilo diferente de hacer las cosas.

¿Y crees que es más valioso seguir trabajando sobre un tema que ya conoces o formarte en el exterior?

No sé si es más valioso… Cuando te vas haces contactos y aprendes de las formas de trabajar de la gente y sus ideas. Puedes conocer nuevas técnicas que aplicar a lo que ya estás haciendo. Se suele buscar un posdoctorado diferente al que tú ya has hecho, para complementar tu formación. Normalmente el tema de las tesis viene impuesto y tú puedes elegir si quieres seguir ese camino, estancarte o cambiar completamente de registro, dependiendo de tus aptitudes.

“Fuera de aquí se preguntan por qué tenemos que irnos de nuestro país si nos hemos formado en él”

Un momento de la entrevista en las instalaciones de la Misión Biológica de Galicia | ©Carlos Rey

Un momento de la entrevista en las instalaciones de la Misión Biológica de Galicia | ©Carlos Rey

¿Y dónde se ve Tamara Sotelo profesionalmente en un futuro cercano?

Siempre dices que prefieres estar aquí. Me he formado aquí, vivo aquí, tengo a mi gente aquí, pero no puedes cerrarte las puertas. Si uno tiene que irse, coge la maleta y se va.

Ahora mismo España ocupa la decimoséptima plaza dentro de la Unión Europea en inversión en I+D+i en relación al PIB. Otros países de nuestro entorno y en peor situación económica, como Portugal, nos han adelantado en este aspecto. ¿Ves posible que se invierta esta tendencia?

No. Por ahora no. No sé cómo será el día de mañana, pero esto es un atraso. Hay gente buenísima que se ha formado aquí y ha tenido que ir a trabajar fuera. Otros países se están aprovechando de la gente buena que viene de aquí. Si lo piensas, es de locos. Invierto en los estudios de la gente, en universidades…

… y luego la deja marchar.

Sí, y no es sólo así en la ciencia. En muchos otros campos hay auténticos genios que están fuera y no pueden volver. Se preguntan de qué les sirve una beca de un año aquí si pueden tener un contrato de cinco años fuera. Por mucho que tire la tierra… te tienes que ir. Yo misma me he ido fuera.

¿A qué crees que se debe que, pese a tener una menor inversión, se haya incrementado la producción científica en las tres universidades gallegas y el CSIC?

Yo creo que es por el empeño. Es tan complicado llegar hasta aquí que te fuerzas a ti mismo a hacerlo cada vez mejor. Aunque tengamos menos recursos buscamos que cada publicación sea mejor que la anterior para intentar conseguir más inversiones y proyectos. La tenacidad de la gente es la clave.