Luces, cámara…. decepción

El combate del siglo tendrá que esperar. La mercadotecnia prometía que el Mayweather-Pacquiao se haría merecedor de recibir el calificativo de la mejor pelea del nuevo milenio, pero las expectativas fueron muy superiores a la realidad. El duelo más esperado de la última década se saldó con mucho brillo en los números y poco boxeo en el ring. Floyd Mayweather se impuso con claridad, seguramente excesiva, en las tarjetas de los jueces que dieron las siguientes puntuaciones: un 118-110 y dos 116-112, unos guarismos que a simple vista parecen indicar un dominio claro en la mayoría de los asaltos.

Pero lo cierto es que Money no hizo nada excepcional, planteó una táctica conservadora basada en esquivar y parar todos los golpes que el filipino le intentara propinar, realizar alguna contra cuando lo tuviera muy claro, y frenar el ritmo utilizando el clinch tanto como el árbitro le permitió. Mientras que su rival buscó con mucho corazón, pero con menos velocidad y precisión de lo esperado, lanzar combinaciones que lograran abrumar a su contrincante. Esta táctica pareció tener cierto éxito en los rounds centrales, pero fue una ilusión ya que casi todos estos golpes acabaron estrellados contra la defensa del púgil norteamericano. Lo que sin duda decepcionó al público que esperaba agresividad y valentía por ambos contendientes.

Los números de la pelea muestran los pocos golpes conectados para lo que se esperaba. Floyd logró conectar 148 impactos de un total de 435 puños lanzados, mientras que Manny se quedó en solo 81 de los 429 que intentó, lo que deja una precisión inferior al 50% para ambos, un indicativo que explica bastante bien la poca emoción vivida en el MGM Grand de las Vegas. Estas cifras parecen indicar que el dominio del luchador de Grand Rapids fue bastante notable, pero es importante recordar que los jueces deben valorar la fuerza y claridad de los golpes conectados, no solo la cantidad, por lo que la estadística a pesar de ser interesante no resulta definitiva a la hora de valorar lo sucedido. Además cada asalto tiene su propia puntuación, y vale lo mismo ganarlos de forma apabullante que hacerlo de forma ajustada.

Mayweather-Pacquiao.Sacada de soy50.com

El resumen de la pelea deja 12 asaltos muy tácticos, una batalla estratégica con muchos movimientos y amagos, fintas y juegos de pie en busca de la distancia ideal, casi una guerra mental, tan medida y calculada como poco vistosa, un enfrentamiento digno para dos buenos púgiles, pero sin duda un bagaje muy escaso para las dos superestrellas del noble arte de los últimos tiempos. Una decepción enorme, sin paliativos ni atenuantes, especialmente por la gran paga que han recibido a cambio, y es que los más de 300 millones de dolares que se van a repartir serán una minuta bastante mayor a los méritos realizados por ambos en la noche del sábado. Todo a pesar de la exhaustiva preparación llevada a cabo por cada uno, lo que seguramente da la razón a todos los que auguraban que la confrontación debió haber tenido lugar hace cuatro o cinco años, en el mejor momento de sus trayectorias como profesionales. Aunque no en cuanto a la bolsa, ya que la larga espera multiplicó el valor monetario de la contienda mientras su calidad pugilística bajaba de forma silenciosa.

Una circunstancia que refleja un tendencia preocupante, una vez más el deporte ha quedado reducido al envoltorio. La mareantes cantidades económicas, las audiencias, el marketing, las televisiones y promotores han sido los grandes vencedores del “Combate del Siglo”, mientras tanto los aficionados y el propio deporte han quedado sepultados bajo unas previsiones desmedidas, los deslumbrante flashes de una velada que prometía ser brillante como el oro, pero que terminó por relucir como la pirita.

Imagen destacada sacada de newyorker.com