María Pineda, modelo y luchadora contra el cáncer

En los últimos años el cáncer se ha convertido en una de las causas más comunes de mortalidad. Hay cánceres y cánceres, pero casi siempre todos llevan consigo una larga y dura lucha. Algunos valientes sobreviven al combate; otros, como la modelo española María Pineda, caen en el camino.

María Pineda en un acto de la revista GQ | Vanitatis

María Pineda en un acto de la revista GQ | Vanitatis

María Pineda abrió por primera vez sus grandes ojos marrones el 7 de noviembre de 1960 en Málaga, ciudad costera de la Comunidad Autónoma de Andalucía. Aún siendo menor, María comenzó su carrera de modelo, la misma que la catapultaría a la fama al cumplir la mayoría de edad. Fue entonces, en 1978, cuando obtuvo el título de Primera Dama de Honor en el famoso concurso Miss España. A partir de este momento, toda una cadena de sucesos ayudaron a que siguiese subiendo hacia el estrellato.

Aún siendo menor, María comenzó su carrera de modelo, la misma que la catapultaría a la fama al cumplir la mayoría de edad

Su belleza y su simpatía lograron encandilar al bailarín de flamenco Joaquín Cortés. Del flechazo surgió una relación de dos años que acaparó muchas portadas de la prensa del corazón pero, aunque no prosperó, continuó como una bonita relación de amistad. Tras este romance, vino su idilio amoroso con el actor español Ramón Landa. Durante esta relación, la modelo empezó a involucrarse en labores solidarias, colaborando durante varios años con la Fundación Vicente Ferrer en La India.  Sin embargo, María no encontró a su verdadero compañero de lucha hasta 2006, y digo lucha por lo que vendría después. Sería entonces cuando empezaría su relación con Emilio Molina, empresario y director del Instituto de Educación Musical (IEM). Emilio, con el que mantuvo una relación de nueve años, fue su principal apoyo cuando en 2009 le detectaron un cáncer de pulmón. María tenía por aquel entonces 48 años y uno de los cánceres más letales y difíciles de curar había aparecido en su camino. María no fumaba, simplemente la genética le había jugado una mala pasada. Sus padres y varios tíos también habían fallecido a causa del mismo cáncer; sin duda era el talón de Aquiles de la familia. Y así comenzó su batalla. Mitad en España, mitad en EEUU y Alemania. En España fue tratada en el Hospital Carlos Haya de Málaga, a la vez que alternaba sesiones de tratamiento en clínicas estadounidenses y alemanas.

María no fumaba, simplemente la genética le había jugado una mala pasada

María Pinda durante un desfile en Madrid. | Gtres

María Pinda durante un desfile en Madrid. | Gtres

La experiencia nos dice que los verdaderos luchadores nunca borran la sonrisa de la boca. Se niegan a afrontar el destino como una derrota y pelean contra viento y marea llevando una sonrisa por bandera. Y María Pineda no fue menos. Así la recordarán siempre su pareja, familiares y amigos. María luchó con valentía hasta el final, pero no pudo terminar la batalla. Ya era demasiado tarde desde el principio. María cerró los ojos el pasado viernes 4 de abril; su lucha había terminado.